El fenómeno de las "landscape novels"

Las cuatro novelas de la imagen tienen mucho en común: están ambientadas en un lugar exótico, sus argumentos prometen aventuras y romance, son fáciles de leer, tienen una extensión considerable y sus autoras son de Alemania. ¿Casualidad? No, estamos delante de un nuevo fenómeno literario, el de las "landscape novels" (literalmente, "novelas de paisaje"), término que acuña Ediciones B en su último boletín de novedades para describirlas.

En efecto, esta editorial es la máxima responsable del reciente apogeo de este género en España. Tras el éxito de En el país de la nube blanca y su continuación, La canción de los maoríes, ha apostado por dos novelas que no duda en comparar con las de Sarah Lark: El cielo sobre Darjeeling y El río de la fortuna, que se ambientan en la India y Australia, respectivamente. El diseño de las cubiertas es muy similar y no da lugar a engaños. Al parecer, estas escritoras fueron creadas expresamente por una editorial alemana para aprovechar el tirón de las "novelas de paisajes". No sería raro que en los próximos meses se publicaran más títulos similares, pues.

El otro libro que incluyo en el grupo es Estrellas sobre Tauranga, de Maeva. No he visto que la editorial lo compare abiertamente con En el país de la nube blanca (supongo que para no citar a la competencia), pero lo cierto es que la sinopsis se le asemeja mucho: chica joven que viaja a Nueva Zelanda con la esperanza de encontrar la felicidad allí. Además, la autora es alemana y ha tenido un gran éxito en su país, de modo que seguramente sigue en la línea de las demás.

El tema en sí no es nuevo (innovar en literatura resulta complicado); lo que supone una novedad es el hecho de apostar fuerte por él. ¿Qué opináis sobre este género? A mí me parece atractivo porque me gusta descubrir otros países a través de la lectura. No obstante, cuando busco calidad me decanto por otras opciones, puesto que estas novelas me parecen más bien literatura de entretenimiento. Preferiría que profundizaran en los personajes en lugar de dar tanto peso al amor (al menos así lo he percibido en las novelas de Sarah Lark. Tendré que leer las demás para poder juzgarlas en condiciones).

¿Seguirá este fenómeno la estela del thriller pseudohistórico de Dan Brawn, la novela negra nórdica y la literatura juvenil de vampiros, o se quedará en algo pasajero? El tiempo lo dirá, pero con esas presentaciones tan atractivas seguro que consiguen un buen puñado de lectoras, aunque evidentemente no todos los títulos funcionarán tan bien como En el país de la nube blanca. De momento, tengo la intención de leer alguno porque me apetece perderme de nuevo en los paisajes de Oceania (el que se ambienta en la India no me atrae tanto).

Eso sí, también digo que lo poco gusta y lo mucho cansa. Esperemos que estas autoras hayan sido capaces de plantear tramas distintas y no sean una mera repetición de una misma historia en diferentes ambientes.

El error azul - Javier Lorenzo

Edición: Planeta, 2011
Páginas: 350
ISBN: 9788408092407
Precio: 20,90 €

Una pareja bailando, envuelta en ese halo de magia que transmiten las fotografías en blanco y negro. Así es como se nos presenta lo último de Javier Lorenzo, un autor que saltó a la fama en 2005 con su novela El último soldurio, que obtuvo una excelente acogida por parte de los lectores. A pesar de no haber leído su obra más conocida, tuve un pálpito con El error azul y no me equivoqué: además de saborear un libro interesante y cuidado, he descubierto a un gran escritor.

Javier Lorenzo

Javier Lorenzo (Madrid, 1960) es periodista. Ha trabajado para medios como Cadena Ser o El Mundo, y también ha sido guionista de televisión. En 2005 debutó en el mundo literario con la novela histórica El último soldurio, que vendió más de cincuenta mil ejemplares y tuvo una continuación, Las guardianas del tabú (2007). No obstante, unos años antes ya había publicado el ensayo La España hortera (1996), en el que comenta en clave de humor esas actitudes que resultan un tanto grotescas (el libro se puede encontrar en formato e-book). Con El error azul (2011) abandona las aventuras cántabras en la época del imperio romano para adentrarse en la guerra civil en Teruel.

Sinopsis

El error azul es la historia de un triángulo amoroso en la España de la posguerra. Amelia, una joven hermosa y de familia bien, se aleja de los suyos al enamorarse de Martín, un republicano con el que se casa por lo civil. «Si ella cumplía, ¿por qué no la dejaban vivir? ¿Por qué no podía decidir su futuro y hacer lo que le pedía el corazón? […] Había oído hablar de la felicidad y no quería morirse sin haberla probado» (pág. 158). Martín, a su vez, vive escondido en casa, donde escribe para no dejarse morir poco a poco. «Escribo para no volverme loco. Para ocupar los dedos y la mente en algo más que el vacío, el recuerdo y el dolor. Para no olvidarme, en definitiva, de quién es este cuerpo casi inútil y dejar sobre el papel constancia de que aún existo. De que aún soy» (pág. 19).

Por último, está Alberto, el temido alférez Repellejo, enamorado de Amelia y frustrado porque no lo eligiera a él. En su creencia de que Martín ha desaparecido, todavía mantiene la esperanza de conseguirla y por ello le regala un sello muy especial para él. «Él había matado, había torturado y había traicionado; había humillado y destruido a cientos de hombres, más alguna que otra mujer. Eso era innegable. Pero todo lo había hecho por un ideal, por algo superior a él que le había exigido, y aún le exigía, llevar a cabo todas esas atrocidades» (pág. 88).

¿Qué les ocurrió para llegar a este extremo? ¿Qué harán ahora para salir adelante? Las respuestas, en las páginas de El error azul.

Comentario personal

«Ninguna mujer es culpable de que la amen dos hombres a la vez» (pág. 11). Con esta frase contundente arranca una historia profunda, cargada de los impulsos y el instinto de supervivencia que solo una situación trágica puede provocar. La elección de la primera oración puede parecer un tema baladí, mas en realidad resulta clave porque es lo primero que cala en el lector, además de ser una señal del cuidado que ha puesto el autor en los detalles. En este sentido, Javier Lorenzo lo borda: no solo empieza bien, sino que nos deja un sinfín de fragmentos escritos con buen gusto que invitan a la reflexión y culminan en un desenlace conmovedor y coherente con el resto de la historia. Un momento, ¿ya estoy hablando del final? Me temo que antes de llegar a él tengo que contar muchas otras cosas.

El error azul se puede definir como una novela de tres personajes: Amelia, curiosa y rebelde, rechazada por los suyos; Martín, culto, encerrado, que se esfuerza para no volverse loco; Alberto, tan cruel como sensible, una personalidad peculiar. Todos ellos tienen un retrato interesante de descubrir, con muchos matices, en parte gracias al conocimiento que tenemos de su infancia y sus allegados (a propósito del tema, la abuela de Amelia y el tío de Martín, personas entrañables e inteligentes, son dos grandes secundarios), además de su situación en el presente, por supuesto. Aun así, no he podido evitar tener debilidad por Martín, el vencido que recibe por todas partes, pero que a pesar de todo mantiene sus principios y su ánimo de lucha con una fuerza encomiable.

La estructura contribuye a potenciar ese carácter triangular. Hay tres tipos de capítulos: en tercera persona sobre la infancia y la adolescencia de los tres, centrados en la figura de Amelia; de Martín en primera persona cuando está encerrado, con la guerra ya terminada; y de nuevo un narrador en tercera, esta vez sobre Alberto y lo que vive después del conflicto armado. Aunque la historia comienza in media res, se avanza tanto en sentido lineal como a través de los recuerdos, que nos permiten entender por qué se llegó a la situación actual. Todo ello, con una prosa poderosa y elegante que emplea un vocabulario rico (sobre todo en los capítulos de Martín). No es una novela para leer en el metro, sino para paladear poco a poco, sin perderse ningún detalle. El único problema que le puedo ver al libro es que no es apto para cualquier lector: hay que afrontarlo con predisposición a encontrar un estilo mucho más erudito que el de una novela comercial.

Volviendo a los personajes, lo que une a los dos hombres son los sentimientos hacia Amelia, un amor que complica todavía más las terribles circunstancias que atraviesan. «Siempre que se habla de amor, alguien acaba muriendo» (pág. 162). Sin embargo, no hay que caer en el error de catalogar El error azul como novela romántica: aunque el punto de unión sea este triángulo, el hilo central no es el romance, sino las vidas de los tres, desde su niñez al presente, con la guerra civil y sus consecuencias como marco histórico. En definitiva, la obra narra qué los ha llevado a estar así y qué harán para salir de ello, aunque por el camino se plantean una gran cantidad de temas que enriquecen el contenido.

Entre ellos, destaco la fe que tiene Martín en la educación para convertirnos en seres más civilizados (mensaje que comparto plenamente). Mientras leía no pude evitar pensar que esta mentalidad es compartida por el propio Javier Lorenzo, que hay un poco de él en Martín y el tío Nicolás, pues si algo refleja El error azul es precisamente ese saber hacer, esa prosa cultivada y esa capacidad para remover el interior de quien lee, no solo en el terreno emocional, sino en el del pensamiento. Porque, quizá, una de las mayores diferencias entre El error azul y otras novelas sobre la guerra es que esta no solo se limita a recrear unas vivencias y hacernos comprender la desgracia de quienes la vivieron; las reflexiones que se dejan caer (sobre el conflicto, pero también sobre cuestiones cotidianas) son una parte importante y a menudo se pueden aplicar a otros contextos. En otras palabras: no hace falta ser un aficionado a los libros bélicos para disfrutar de esta obra.

De todas formas, tampoco negaré que la guerra está presente, con las situaciones límite que eso conlleva. «La vida adquiere otros tintes cuando está continuamente al borde de un precipicio. Es más hermosa y más fuerte cuanto más cerca está de extinguirse. Y también más contradictoria.» (pág. 175). Tal vez esa habilidad del ser humano para adaptarse a lo que venga es uno de los rasgos más interesantes de este tema; por muchas novelas sobre guerras que lea, nunca dejo de impactarme al leer sobre un personaje que vive escondido o sobre las tropelías que se cometieron sobre los vencidos.

Otro tema destacable es la filatelia, la afición del alférez Repellejo. «Las personas, pensó, eran como los sellos. Como ese que tenía ante sí. Cada uno era distinto y único pero, al igual que las personas, su valor procedía de su pureza y perfección, aunque también —no era tan imbécil para negarlo— del que le concedieran los demás.» (pág. 30). De hecho, el error azul del título hace referencia a un sello que tiene un valor simbólico dentro del libro (bastante fácil de suponer). Personalmente, nunca me ha interesado esta afición, pero he disfrutado con lo que se cuenta del asunto y además he aprendido un poquito sobre las falsificaciones (está todo muy documentado).

Cambiando de tercio, no puedo pasar por alto el escenario de los hechos: Teruel. Ni Madrid ni Barcelona, esta vez la historia nos traslada a un lugar mucho menos trillado en la literatura, lo que para mí siempre es un punto a su favor porque me permite descubrir tradiciones y curiosidades que hasta ahora desconocía. Además de recordar lo que ocurrió allí durante el conflicto, el autor aprovecha para contarnos alguna leyenda y presentarnos los edificios más emblemáticos. Me parece una buena ambientación, y estoy segura de que los turolenses se sentirán satisfechos con la imagen que se transmite de su ciudad.

Ahora sí que he llegado al final, a ese cierre que me dejó tocada y que demuestra, una vez más, que El error azul es una novela muy trabajada en todos los aspectos: unos personajes marcados por el dolor, un trasfondo en el que sale lo mejor y lo peor de cada uno, una guerra que dejó muchas heridas… y un desarrollo impecable que no dejará indiferente a nadie. Sí, es una historia más sobre la guerra civil española, pero no todas tienen este enfoque ni están tan bien escritas. Merece la pena olvidarse de los prejuicios y adentrarse en la vida de Amelia, Martín y Alberto: por mucho tiempo que haya transcurrido desde entonces, el ser humano no pierde la capacidad para sentir empatía hacia sus semejantes.

Conclusión

El error azul es la historia de una guerra, de cómo la vivió un hombre de cada bando y una mujer que se alejó de su familia, y de un amor en tiempos turbulentos que consigue emocionar hasta el último instante. Pero no solo se trata de una novela sobre esta época, sino que además es una obra literaria muy cuidada (Planeta también puede publicar libros no comerciales, sí señor). Si creéis que os puede gustar, adelante con ella. Las vivencias de estos tres personajes no os dejarán fríos porque, en las palabras del autor, «es increíble lo que puede llegar a hacer —o a dejar de hacer— un ser humano para sobrevivir» (pág. 348).

Si tienes algo que decir, ¡comenta!

Con esta imagen tan simpática empiezo una breve reflexión sobre lo importante que es dejar comentarios en los blogs que leemos. Todos hemos oído alguna vez ese eslogan de "Un blog se alimenta de comentarios", pero tal vez quienes no llevan un espacio de este tipo no comprenden a qué se debe este deseo de conocer la opinión de los lectores. Aquí tenéis algunos motivos:

- Los comentarios son una demostración de que los contenidos interesan. Los blogueros escribimos sin que nadie nos diga de qué tenemos que hablar, por eso no sabemos si las entradas gustarán hasta que se publican y vemos la acogida que tienen. El número de visitas también ayuda, pero ese dato es frío e impersonal; a veces da más alegría un comentario en el que se nota que te han leído que unas estadísticas espectaculares.

- Hablando de visitas, a menudo se da el caso de que una entrada muy leída prácticamente no tiene comentarios. ¿Pereza? ¿Miedo a opinar? ¿No se sabe qué decir? Desde aquí quiero lanzar una petición: intentad comentar siempre que os paséis por una entrada, no hay que temer decir una tontería (todos las decimos alguna vez) y es una forma de manifestar que se valora el trabajo del bloguero. Además, recibo aviso de todos los comentarios que se publican, así que os leo siempre, aunque comentéis en reseñas antiguas.

- Eso sí, tampoco se trata de comentar cualquier cosa. El respeto por la labor de la persona que lleva un blog y por los autores de los que habla debe estar por encima de todo, así que nada de insultos ni mensajes de spam (aunque sé que decir esto es como hablar con la pared). No pretendo que siempre se haga un comentario largo y enjundioso (a veces simplemente no se nos ocurre), pero lo que se diga tiene que estar relacionado con la entrada.

- Por último, los blogs no deberían ser un espacio en el que el bloguero cuenta algo y los demás lo leen, sino un lugar de debate en el que los comentaristas también intercambien opiniones entre ellos. En la blogosfera literaria esto apenas se da, la mayoría de aportaciones a las reseñas son un simple "¡Qué buena pinta! Me lo apunto", lo que sin duda es una pena. ¿Por qué no nos esforzamos en crear diálogo? Aparte de sacarle más partido a las publicaciones, es un pasatiempo entretenido y enriquecedor. Yo estoy muy orgullosa de que hace poco surgiera un debate espontáneo aquí.

Así pues, repetid conmigo:

¡Y ponedlo en práctica!

Lo opuesto al amor - Julie Buxbaum

Editorial: Vergara
Páginas: 352
ISBN: 9788466637435
Precio: 5,95 € (Me imagino que está descatalogado y ahora solo se vende a precio de saldo. Si os interesa, buscadlo en librerías online).

Llegué a este libro por casualidad. Me lo prestaron sin decirme nada sobre él, así que durante algunas semanas lo tuve esperando en la estantería sin saber muy bien qué tipo de lectura sería. Por su apariencia, se podía prejuzgar fácilmente su historia; sin embargo, al final ha resultado ser algo muy parecido a las novelas realistas que tanto me gustan. Se trata de la ópera prima de Julie Buxbaum, una joven autora que debutó en el mercado literario hace algunos años.

¿Qué es lo opuesto al amor?

Emily es una chica de veintinueve años que nos narra su historia en primera persona. Aparentemente, su vida es normal: tiene pareja estable desde hace años y un buen trabajo como abogada. No obstante, ahora se encuentra en un momento en el que ni ella misma sabe qué le pasa. El lector tampoco, y a medida que avanza la novela vamos conociendo al detalle la vida de Emily para empezar a comprenderla mejor.

En los primeros capítulos de la novela, rompe con su novio, al parecer por el miedo a comprometerse, pues aunque quiere mucho a Andrew sabe que él quería pedirle matrimonio y ella no desea pasar por ese trago. Con el paso de las páginas veremos que la situación no es tan simple y Emily no es tan cobarde como puede aparentar de entrada.

Pero no es el amor la máxima preocupación de Emily: su trabajo en el bufete le iba bien, pero ahora se encuentra con un caso de dudosa moral que hará que se plantee su futuro. Tiene que defender a una gran empresa que ha sido acusada de ser la causa de los casos de cáncer que se han dado por la zona. En principio, Emily acepta el trabajo, pero después sufre cuando tiene que hablar con el viudo de una de las víctimas sabiendo que está jugando sucio. Su jefe, que no es ningún santo, le dice que debe seguir con el trabajo, pero las cosas se complicarán. El hecho de tener que defender a una empresa que posiblemente ha provocado tantas muertes no es algo que deje indiferente a Emily: no sólo por motivos éticos, sino porque perdió a su madre a los catorce años por esa enfermedad y al conocer el caso le vienen todos esos recuerdos a la cabeza.

Finalmente, para acabar de complicar más las cosas, está su familia. Su padre vive lejos y se dedica plenamente al trabajo, dejándola a ella y a su propio padre de lado. El abuelo de Emily se encuentra en una residencia y ella es la única que se preocupa por él: su abuelo es una figura muy importante para ella, pero está mayor y la aparición de una enfermedad hará que la vida de todos cambie.

Es difícil definir el estado en que se encuentra Emily sin revelar nada del libro, pero conociendo todas sus preocupaciones os podéis imaginar que se acaba sintiendo bloqueada y con dificultades para superar su situación y salir adelante. Su situación con Andrew, su ex novio, le hará reflexionar sobre qué es lo opuesto al amor: ¿la indiferencia, el odio…? Aun así, la conclusión a la que llega Emily no se aplica únicamente al tema amoroso. ¿Queréis saber más?
Seguid leyendo.

Fallos en la presentación

Por desgracia, mucha gente no leerá este libro por su apariencia. Ese es el gran problema que tiene, que está mal clasificado y mal presentado: no es una novela romántica, el amor no es el hilo argumental principal y me atrevo a decir que es la preocupación menor de la protagonista. Tampoco es un chick-lit, como he leído en algunos sitios, puesto que es mucho más realista que estos libros y su historia, a pesar de tener un toque ameno, es más dura que las de dichas novelas. Es cierto que tiene algunos componentes típicos del chick-lit, como una mejor amiga alocada o un momento en el que la protagonista hace de celestina para que dos amigos tengan un encuentro, pero la mayor parte de temas que trata no tienen nada que ver con este género. Para mí, es una novela realista sobre una mujer, del mismo estilo que las de Almudena Grandes o Lucía Etxeberría.

Por otro lado, el título es muy engañoso, y si le añadimos una cubierta con la imagen de una mujer, todavía peor (la portada de la edición que he leído yo es distinta a la de la foto, pero también podría pasar por una de novela romántica del estilo de Danielle Steel o Nora Roberts). Hay que tener mucho cuidado con la palabra "amor" en los títulos. Sé que el amor es un tema universal que aparece en la inmensa mayoría de los libros, sean románticos o no, pero cuando va acompañada de una portada así y además su autora es mujer y desconocida, se tiende a desconfiar, yo la primera. Esta vez el título está bien traducido, así que el problema no es del traductor. Espero que si Buxbaum tenga más cuidado con la elección de los títulos de ahora en adelante; este tiene sentido cuando has terminado el libro y sabes que se refiere al estado en el que se encuentra la protagonista y no a un simple desamor, pero alguien que lo vea sin conocerlo de nada jamás se imaginará todo lo que contiene el libro.

Temas interesantes

Paso ahora a comentaros los temas que se tratan en la obra. Como sabéis, me gustan mucho las novelas realistas, en especial si se centran en la vida de una o varias mujeres y recogen alguna experiencia traumática. Aquí, aunque Emily no ha vivido en sus propias carnes ningún daño, sí que ha pasado por momentos duros que dan para muchas reflexiones que no esperaba encontrar en este libro. En primer lugar, su trabajo y la moralidad de éste. ¿Qué debe hacer un buen abogado: defender a su cliente a toda costa aunque sepa que es culpable de un grave delito, o escoger a sus clientes y dedicarse únicamente a los que de verdad son honestos y necesitan su ayuda? Creo que es un tema que da bastante de sí. No es el principal de la novela, pero aparece enseguida y logró que el libro me enganchara más.

Por si eso fuera poco, los problemas en el trabajo no acaban ahí. Emily está bien, se lleva bien con sus compañeros y no está explotada. El problema es su jefe y la afición de éste por sus empleadas a pesar de tener a su mujer embarazada. A Emily le tocará pasar por eso y asumir las consecuencias de la decisión que toma en el momento de insinuación de su superior. Este tema puede parecer más frío y tal vez típico, pero me ha parecido interesante especialmente por los efectos que tiene con el paso del tiempo, no sólo en lo referente a Emily sino a otros trabajadores de la empresa.

Los temas más duros sin lugar a dudas son las enfermedades. Desde el principio la madre está muy presente en los recuerdos de Emily: en algunos capítulos recuerda cómo vivió durante su enfermedad, son capítulos duros, pero aunque seáis personas sensibles se pueden soportar, y además Buxbaum ha tenido el acierto de alternar capítulos dedicados a temas duros con escenas más livianas en el trabajo o en otros ámbitos, de manera que el libro es llevadero y no tan lacrimógeno como puede parecer por lo que os cuento. Lo más duro de estos capítulos es que, como en casi todas las familias ha habido o hay algún caso de cáncer, al leer la historia de la madre de la protagonista te vienen todos los recuerdos a la cabeza. Con su abuelo, otro tanto de lo mismo, aunque su historia es bastante distinta y prefiero no deciros nada al respecto porque os daría demasiada información.

Por último, también tenemos ese tema que muy a mi pesar ocupa la contraportada y que muchos pensarán que es el hilo principal del libro. Emily deja a su novio cuando todo parecía ir bien. ¿Qué le ocurre? Todo el proceso por el que pasará Emily es muy interesante, hace pensar y os aseguro que no hay ninguna otra persona involucrada en la historia ni ningún componente superficial. Todo viene del interior de Emily.

En general, algo muy positivo que saco de esta novela es su gran realismo y la facilidad con que una o uno (sí, uno, porque creo que es un libro que también puede gustar a hombres) se puede identificar con Emily. Tal vez no siempre se llega a ese estado, pero todas esas dudas, todos los problemas que se le juntan y el bloqueo que siente me parecen sentimientos muy comunes en la gente, al menos durante una época de su vida.

Lo que no me ha gustado

Hasta ahora os he hablado muy bien de este libro y es que realmente en contenidos se merece un 10. Además, desde el primer momento tuve la sensación de que el libro está muy bien escrito y redactado. No necesita utilizar florituras para adornar el lenguaje, se lee a gusto.

Aun así, tengo que reconocer que el libro tiene algún punto flojo, como que me costó un poco engancharme a él. Está escrito con un lenguaje sencillo y de fácil comprensión, con partes de narración y de diálogo a partes iguales, pero aun así no acaba de enganchar del todo. Al terminarlo me he dado cuenta de que esto no es una desventaja, porque los temas que trata no son como para hablar de ellos a la ligera y es mejor pararse un poco, pero mientras leía sí que me parecía un problema.

Cambiando de tercio, los momentos en los que aparecía una escena más propia del chick-lit (hay dos o tres contadas, lo digo para que los detractores del género no huyan) me enfadaba con la autora. Sí, me gusta el chick-lit y lo he dicho millones de veces, pero cuando leo una novela realista, la quiero realista. Os lo juro, cuando leía la escena en la que Emily le da el número de una amiga a un chico para que queden, me daban ganas de echarle la bronca a la autora. "Nooo, esta escena nooo, lo estabas haciendo mejor sin intentar buscar escenas divertidas forzadas que ni siquiera llegan a hacer gracia". La autora tiene capacidad suficiente para hacer una obra completamente realista (tomándose alguna licencia, claro, pero sin recurrir a los tópicos de otro género), así que es una pena que en ocasiones intente hacer una mezcla chapucera. La salva el hecho de que estas escenas sean escasas, pero espero que en su próximo libro lo haga mejor.

Hablando de las licencias que se toma aquí, creo que se excede un poco en los contactos de un personaje del libro. Gracias a ellos una parte de la vida de Emily se soluciona en un suspiro y eso no me ha parecido creíble. Entiendo que cualquier escritor de ficción se tome sus licencias y haga uso de su imaginación, pero aquí me parece que se ha pasado un poco. Además, tampoco era tan complicado solucionar este aspecto de una manera más normal, sin necesidad de usar contactos ni de ir tan rápido.

A pesar de estos pequeños fallos, el libro está bien. Me gusta que la autora sepa alternar tantos temas a la vez, logra que te intereses por todos, y también me ha gustado que aquí encontrar el amor no sea la máxima aspiración de la protagonista. Emily es un personaje muy real, muy cercano, con una familia y un trabajo que le traen problemas que le podrían pasar a cualquiera. La autora no deja la familia y el trabajo en un plano secundario, aquí cada tema tiene el peso que se merece.

Conclusión

No os fiéis de las apariencias: Lo opuesto al amor es un libro realista sobre la vida de una mujer, con componentes autobiográficos, apto para lectores y lectoras. Trata temas muy buenos e interesantes: la moralidad de una abogada al tener que defender a una empresa culpable de un grave delito, los recuerdos de la protagonista marcados por la prematura muerte de su madre, el alejamiento de la familia que le queda, la vida de su abuelo en la residencia, etc. Tiene mucho más contenido del que se espera a priori, no deja de ser curioso que el tema amoroso como relación de pareja no ocupe el lugar principal. Aun así, también me ha gustado el trato que se le da a la relación: la protagonista deja a su novio por sus preocupaciones internas, ni historias de cuentos de hadas, ni amantes, ni nada por el estilo. El libro da para unas buenas y amenas reflexiones sobre la vida de cualquiera de nosotros.

Los lectores se decantan por las novelas

¿Qué prefieres leer: novelas o relatos? Los lectores de este blog lo tienen claro, como así demuestra la encuesta del pasado mes de abril:

¿Eres lector de relatos o de novelas?

Novelas................................ 262 (80%)
Relatos..................................... 5 (1%)
Ambos por igual.................... 59 (18%)
Total de votos: 326

La mayoría es aplastante: las novelas se llevan el gato al agua y solo un 1% de votantes afirma que prefiere los relatos. La oferta del mercado y el tipo de títulos que suelen estar en la lista de más vendidos también lo demuestran, ya que las antologías de cuentos suelen pasar más desapercibidas y rara vez se cuelan entre los éxitos del momento.

Aun así, resulta evidente que las preferencias personales no tienen nada que ver con la calidad: un relato puede ser tan o más bueno que una obra extensa; de hecho, pienso que llegar a ser un buen escritor de historias breves no es tarea fácil, puesto que hay que aprender a condensar las ideas y contar mucho con pocas palabras. Del mismo modo, hay autores que no podrían ser novelistas (¡tampoco vayamos a pensar que una cosa es más difícil que la otra!) porque esta opción requiere ser capaz de manejar muchos hilos y profundizar más, entre otras habilidades. Cada arte tiene su ciencia.

Y si está tan claro que los relatos no tienen nada que envidiar en calidad, ¿por qué triunfan menos? No lo sé, pero puedo hablaros de los motivos por los que yo he votado por la novela: cuando tengo ganas de desconectar mediante la lectura, deseo que el libro me dure varios días, que me implique en su trama y me haga sentir ganas de continuar leyendo. Un cuento puede provocar sensaciones maravillosas, pero esa continuidad, no.

De todas formas, he leído relatos que me han encantado, como los Doce cuentos peregrinos, de García Márquez, las historias sobre féminas de Mujeres, de Isabel-Clara Simó, o la recopilación Quisiera que alguien me esperara en algún lugar, ópera prima de una de mis autoras preferidas, Anna Gavalda. También recuerdo Una historia de amor como otra cualquiera, de la polémica Lucía Etxeberría, que me gustó mucho, y Estaciones de paso, de Almudena Grandes, que no me acabó de convencer (Almudena Grandes me parece un ejemplo de novelista magnífica que no es tan hábil con lo breve, pero ojo, solo es mi opinión), entre otros.

Sin embargo, lo cierto es que hace bastante que no me sumerjo en este género y veo difícil que esto cambie en un futuro próximo. A mi inclinación natural hay que añadir que las novedades en las que me fijo siempre son novelas (recupero lo que he dicho antes sobre lo que predomina en el mercado), y supongo que a muchos de los que habéis votado os ocurre lo mismo. En cualquier caso, contadme, ¿por qué preferís las novelas?

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