17 enero 2017

El chal - Cynthia Ozick



Edición: Lumen, 2016 (trad. Eugenia Vázquez Nacarino; pról. Berta Vias Mahou)
Páginas: 104
ISBN: 9788426402059
Precio: 18,90 €
Edición ilustrada por Óscar Astromujoff.

—Mi sobrina Stella dice —se explayó Rosa, despacio— que en América los gatos tienen nueve vidas, pero nosotros… nosotros somos menos que los gatos, así que tenemos tres. La vida de antes, la vida de durante, la vida de después. —Vio que Persky no la seguía. Añadió—: La vida de después es ahora. La vida de antes es nuestra vida real, en casa, donde nacimos.
—¿Y el durante?
—Eso fue Hitler.
—Pobre Lublin —dijo Persky.
—Usted no estaba allí. Solo lo sabe por las películas. —Se dio cuenta de que estaba avergonzado; hacía mucho que había descubierto esa capacidad para avergonzar—. Después, después, es lo único que a Stella le importa. Para mí solo existe un tiempo; no hay después.

«Sin una vida, vives donde puedes. Si todo lo que tienes son pensamientos, es ahí donde vives» (p. 45), reflexiona la protagonista de «El chal» y su particular continuación, «Rosa», los dos textos comprendidos en esta obra. Están consideradas dos de las piezas más representativas de la gran escritora estadounidense Cynthia Ozick (Nueva York, 1928), aclamada asimismo por sus Cuentos reunidos (Lumen, 2015), por sus ensayos Metáfora y memoria (Mardulce, 2016) y por novelas como Los últimos testigos (Lumen, 2006) o Cuerpos extraños (Lumen, 2013). La autora escribió el relato y la novela breve que componen El chal en 1977, aunque no vieron la luz hasta 1980 y 1983, respectivamente, cuando aparecieron en la revista The New Yorker, tal como explica Berta Vias Mahou en el prólogo a esta edición. Más tarde, se editaron juntos en forma de libro, la opción que ha prevalecido desde entonces. Ozick, hija de emigrantes judíos rusos, sufrió cierto rechazo en su infancia por su identidad religiosa, y siempre ha manifestado interés por todo lo que atañe a los judíos. Esta obra, que sigue las andanzas de tres mujeres marcadas por el Holocausto, es una muestra de ello.
El libro se abre con «El chal», un relato que en menos de diez páginas condensa un universo literario único y deslumbrante. Con un estilo lírico e intimista, Ozick sitúa rápidamente la situación desasosegante de tres mujeres en un campo de concentración nazi: Rosa, la protagonista, una joven madre que lleva a su bebé envuelto en un viejo chal («nunca dejaba de caminar, una cuna andante», p. 17); Magda, el mencionado bebé, «una ardilla en su nido, a salvo, nadie podía alcanzarla en el cobijo de las vueltas del manto» (p. 18); y Stella, la sobrina de Rosa, «fría, fría, la frialdad del infierno» (p. 17). La autora asocia un simbolismo al chal, la prenda protectora que oculta a Magda, que la aísla de un entorno hostil, que contiene las esperanzas para el futuro encarnado en el bebé. Incluso se le atribuyen propiedades del realismo mágico: a falta de leche y otros recursos para cuidar de la criatura, es el chal lo que la «alimenta», lo que la mantiene tranquila. En el siguiente texto, «Rosa», el significado del chal va ligado al pasado, porque algo ocurre con este…
Tanto por su extensión (setenta páginas) como por su construcción (mayor despliegue de la acción narrativa, con diálogos, cartas, desplazamientos por la ciudad, etc.), «Rosa» puede considerarse una nouvelle que continúa, y desarrolla, esa imagen trágica evocada al final de «El chal». Han pasado treinta años y las mujeres viven en California. El Holocausto quedó atrás… o no. Stella ha elegido salir adelante, pasar página, pero Rosa no puede. El texto gira alrededor de un encuentro de Rosa con un señor polaco que, a diferencia de ella, no sufrió en sus carnes el nazismo. Los dos han huido de Europa, son extranjeros en Estados Unidos, pero su relación con el país de acogida es muy diferente: mientras que el hombre se siente integrado, y anima a Rosa a imitarlo, ella se muestra incapaz. En su historia intervienen la locura, la obsesión, el trauma que sigue presente aun con la derrota del nazismo. «Todo el mundo había dejado atrás una vida de verdad. Aquí no tenían nada. Eran meros espantajos con las carcasas huecas que el viento arrastraba bajo la esfera del sol asesino» (p. 31); así se encuentra Rosa, como alguien para quien la vida quedó en suspenso desde el campo.
Hay un pasaje espléndido, reproducido al comienzo de esta reseña, que sintetiza en unas pocas líneas el tema esencial de esta nouvelle: la elección de cómo vivir después de una experiencia traumática como el campo de concentración (o quizá ni siquiera una «elección»: la forma de continuar viviendo, simplemente). La protagonista dice que ellos tienen tres vidas: la vida de antes, previa a la experiencia traumática (que para Rosa es «nuestra vida real, en casa, donde nacimos»; la mentalidad de una mujer refugiada que no ha logrado hacer del nuevo país su hogar); en segundo lugar, está la vida de durante, o el suceso traumático en sí (que corresponde a lo narrado en «El chal», más todas sus omisiones); y, por último, la vida de después, en California. Los propios nombres de las etapas, con esas referencias al «antes» y el «después», revelan el estancamiento de Rosa, el hecho de que toda su vida se concentra en el «durante», todo depende de ahí. No hay posibilidad de empezar cuando arrastra una herida tan profunda, ¿o tal vez el señor polaco logrará convencerla…?
Ozick, además, plantea a través del rol de Rosa una crítica hacia la forma de tratar a los supervivientes del Holocausto o, mejor dicho, la forma de convertirlos en material de estudio. Un investigador lleno de buenas intenciones contacta con Rosa, pero ella siente un profundo rechazo por los términos en que se establece la comunicación, por esa sensación de ser vista como una curiosidad, como alguien cuyo interés reside en el hecho de que salió viva del campo de concentración, como si hubiera dejado de encajar en la categoría «persona» para entrar en una nueva, la de «superviviente», una etiqueta que le han atribuido los demás, porque para ella esto solo es un «después» carente de valor y estímulo. Esta percepción, el hecho de convertirse en «superviviente», en alguien que logró huir, refuerza su diferencia con respecto a la población autóctona; no la ayuda ni a integrarse ni a dejar atrás el pasado, sino que la caracteriza como distinta a la mayoría. Cabe insistir, por otra parte, en el hecho de que cada mujer vive esta etapa de forma diferente. Rosa es la más dura, la más cerrada en banda; Stella, en cambio, sí que se ha adaptado, y de hecho insta a su tía a hacer lo propio.
Cynthia Ozick
Tanto «El chal» como «Rosa» son, en definitiva, piezas potentes y desgarradoras, literatura sin concesiones. El primero, más poético y concentrado, permanece en la memoria como una imagen perturbadora que aúna toda ella un sinfín de matices. El segundo, más extenso pero igual de despiadado, explora el después del horror siguiendo el hilo de ese chal que todavía da vueltas en otra ciudad, otro país, otra década. La aproximación al Holocausto en ambos textos nace de un enfoque puramente literario, es decir, sin buscar la «reconstrucción» de una novela histórica, y recreándose en la metáfora, el símbolo, la riqueza del universo creativo de la autora. Cynthia Ozick, he aquí una escritora excepcional que mira a los ojos al lado oscuro del ser humano. Las ilustraciones de Óscar Astromujoff que la acompañan captan la oscuridad, el tedio y el profundo desamparo de sus personajes para hacer de este libro una obra aún más impresionante. Cuidado: nadie sale indemne de su lectura.
Fragmento inicial en cursiva de la página 83.

14 enero 2017

Séptimo aniversario del blog

1. Sí, ya van siete: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete. Qué larga es la cuenta. No sé si es mucho o poco, pero cuando comencé había pocos blogs que llevaran este tiempo activos. En cuanto a mí, empecé por casualidad, sin ningún propósito (de lo contrario no le habría puesto este nombre tan insulso y común), y aquí sigo, lo que confirma mi teoría de que las experiencias que más nos marcan llegan de forma inesperada.

2. Siete años de blog. Siete años escribiendo sobre libros, intentando mejorar cada día, intentando afinar mi criterio, incorporar a autores, aplicar conocimientos. Enriquecerme como lectora, en definitiva. Qué pérdida de tiempo, dirán algunos. Quizá tengan razón, pero esta relación tan intensa con la literatura me hace un poco más feliz.

3. Lo peor de cumplir años es pensar en los que no los cumplen. Echo mucho de menos a todos esos blogueros que antaño fueron compañeros de viaje, pero que en algún momento decidieron cerrar su chiringuito. Aunque no hable de ello, echo de menos aquellos tiempos de fiebre bloguera y aprendizaje colectivo. Que les vaya bien, en cualquier caso.

4. Me habría gustado que el blog me sirviera para dar el salto (uy, qué ambicioso suena eso, con lo mal vista que está la ambición) a una revista. Después de siete años puedo decirlo: he fracasado en mi intento de trabajar como redactora cultural o crítica literaria. También en el de trabajar en una editorial. Celebro el aniversario de mi blog, pero estoy cansada, muy cansada, de ser solo bloguera. Habrá más oportunidades, espero.

5. En 2016 publiqué exactamente cien entradas. Es la primera vez desde 2013 que llego a las tres cifras. De las cien, más de ochenta son reseñas. Esto es lo que más me satisface: quería comentar gran parte de mis lecturas. Es un principio que mantengo desde el primer día: hablar de libros, no caer en la tentación de convertir el blog en un espacio demasiado personal, dejar que los libros, y no yo, se lleven el protagonismo.

6. Este aniversario me pilla en un mal momento llamado gripe: la responsable de que todavía no haya publicado ninguna reseña este año. Hubiera querido aprovechar esta entrada para hablar de futuras recomendaciones, propósitos y demás, pero hasta que no recupere las fuerzas no me atrevo a prometer nada. Paciencia. La intención está.

7. No sé si el blog llegará al octavo aniversario. Disfrutemos de lo que quede, por si acaso.

31 diciembre 2016

Mejores lecturas 2016

Mis 10 + 2 libros favoritos de 2016
(obras de narrativa publicadas por primera vez en castellano, con independencia del año de publicación original)

Podéis consultar la mayoría de las reseñas clicando en el enlace de cada título. Tengo la intención de reseñar los que faltan, pero no prometo hacerlo pronto (¡no doy más de mí!).
  1. Franziska Linkerhand (1974), de Brigitte Reimann. Errata naturae, 2016, trad. del alemán de Ibon Zubiaur. Una obra monumental e inacabada de la RDA, por una escritora que rompió con el realismo imperante. La novela, de estructura compleja, sigue las andanzas de una joven arquitecta divorciada, alter ego de la autora, e indaga en cuestiones como la relación entre el urbanismo de una ciudad y el bienestar de sus habitantes, la conciencia de clase y la pérdida de fe en el proyecto comunista. La publicación en castellano de este libro es un verdadero acontecimiento literario.
  2. Las sillitas rojas (2015), de Edna O'Brien. Errata naturae, 2016, trad. del inglés de Regina López Muñoz. La gran novelista irlandesa ha creado a una Emma Bovary contemporánea, y por lo tanto ha dado forma a un espléndido retrato de los conflictos sociales actuales de Occidente, como la inmigración, el racismo, los refugiados y los crímenes de guerra. La autora mezcla con soltura el ámbito doméstico y los problemas universales en una historia de búsqueda de identidad que se lee con fruición.
  3. Nada crece a la luz de la luna (1947), de Torborg Nedreaas. Errata naturae, 2016, trad. del noruego de Mariano González Campo. La descarnada confesión de una mujer, una mujer de campo que sufrió el rechazo de sus allegados por no comportarse según los valores de la moral cristiana. La grandeza del texto reside, por una parte, en la honestidad con la que habla de temas poco explorados en literatura, como el aborto, y, por otra parte, en la fuerza de su estilo, tan crudo como poético. Un hallazgo.
  4. El libro y la hermandad (1987), de Iris Murdoch. Impedimenta, 2016, trad. del inglés de Jon Bilbao. Bajo la estela de Shakespeare, la autora construye una novela que gira alrededor del reencuentro de unos amigos, colegas de Oxford, después de muchos años. Amor y enemistad, afecto y violencia, sexo y muerte; todo cabe en esta obra de hondo calado, escrita por una de las grandes novelistas del siglo XX. Es una excelente noticia que se haya traducido por fin al castellano.
  5. Tú no eres como otras madres (1992), de Angelika Schrobsdorff. Errata naturae y Periférica, 2016, trad. del alemán de Richard Gross. De vez en cuando el éxito de ventas va de la mano de la calidad literaria, y esta es una muestra de ello. La autora reconstruye la vida de su madre, una mujer alemana de origen judío que rechazó todas las convenciones, y con ello traza a su vez un espléndido retrato de la primera mitad del siglo XX en Alemania, desde los locos años veinte a la caída del Tercer Reich.
  6. Y eso fue lo que pasó (1947), de Natalia Ginzburg. Acantilado, 2016, trad. del italiano de Andrés Barba. Una mujer (y esposa, y madre) dispara a su marido. A continuación, hace una confesión íntima y desgarradora, que pone de manifiesto la vulnerabilidad de las mujeres de la época, un tema esencial de la obra de la autora. Sorprende que esta magnífica nouvelle haya tardado tanto en traducirse al castellano; no es Léxico familiar ni Todos nuestros ayeres, pero el talento de Natalia Ginzburg está ahí.
  7. Manual para mujeres de la limpieza (1977-1999), de Lucia Berlin. Alfaguara, 2016, trad. del inglés de Eugenia Vázquez Nacarino. El mejor atributo de esta escritora recién descubierta es su chispa o, en otras palabras, su capacidad para narrar con ingenio todo tipo de experiencias, en particular las trágicas, jugando con los giros del lenguaje y sin autocompasión. Tiene relatos excelentes, como el del (esperpéntico) centro para abortar o el ciclo sobre la enfermedad de su hermana.
  8. Tan poca vida (2015), de Hanya Yanagihara. Lumen, 2016, trad. del inglés de Aurora Echevarría. Una gran novela (americana) construida en torno a un antihéroe que echa por tierra cualquier mensaje (americano) de progreso o superación personal. Su mérito se encuentra en el hecho de profundizar en temas poco habituales, como la intimidad masculina o las relaciones afectivas sin etiquetas; y, además, arriesga en su por momentos excesiva exploración del dolor. Incómoda, sí, pero memorable.
  9. Basada en hechos reales (2015), de Delphine de Vigan. Anagrama, 2016, trad. del francés de Javier Albiñana. El bloqueo de una escritora después de su mayor éxito puede resultar trepidante, sobre todo cuando se plantea como un juego de espejos entre la protagonista y su nueva amiga, una «negra» literaria. La intromisión de esta mujer hasta hacerse con el control de su existencia convive en estas páginas con jugosas reflexiones sobre la literatura, la autoficción y lo que esperan los lectores.
  10. A contraluz (2014), de Rachel Cusk. Libros del Asteroide, 2016, trad. del inglés de Marta Alcaraz. Forma y contenido se funden a la perfección en esta novela, que también gira alrededor de una escritora que atraviesa una etapa personal complicada. Con una voz sutil, analítica y experimental, la autora expresa el malestar de la protagonista borrándola, en apariencia, de la novela, y dejando que los demás hablen. Su personalidad se entrevé por los contrastes con respecto a estos. Muy inteligente.
 Categoría especial: libros de otros géneros
  • Cuentos de hadas de Angela Carter (1990, 1992), de Angela Carter (ed.). Impedimenta, 2016, trad. del inglés de Consuelo Rubio Alcover. Una espléndida antología de cuentos de muchas y muy variadas tradiciones orales, que hace hincapié en la diversidad de los personajes femeninos. Estos cuentos, que tienen poco de infantil aunque hayan inspirado conocidas versiones dulcificadas, ponen de relieve que temas como la muerte, la crueldad o el sexo están muy presentes en su imaginario. Pero, por encima de todo, hacen disfrutar por su encanto.
  • Últimos testigos (2013), de Svetlana Alexiévich. Debate, 2016, trad. del ruso de Ioulia Dobrovolskaia y Zahara García González. Este trabajo de investigación recopila recuerdos de hombres y mujeres que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial siendo niños. Memorias empañadas por la orfandad, el hambre atroz, el miedo. La mirada infantil sobre la guerra tiene sus peculiaridades, como esa sensación de no saber, no entender, pero aprender, pese a todo, a golpes.
Todos los libros leídos
(se indican el año de publicación original y el de la edición en castellano) 

Ante la imposibilidad de leerlo todo (advierto ya que no he leído a tres pesos pesados de las listas de este año: Patria, de Fernando Aramburu; Brújula, de Mathias Énard; y Aquí estoy, de Jonathan Safran Foer), me parece justo que el lector conozca los libros sobre los que he hecho mi selección. No solo para saber qué títulos sitúo por debajo, sino para que se aprecie cómo soy yo como lectora, hacia dónde se dirigen mis afinidades literarias. Porque, sí, las listas tienen un componente subjetivo, y sería poco honesto obviarlo. Y sin más preámbulos, mi lista, mi larga lista de lecturas (mis disculpas por no mencionar a los traductores: esto es muy extenso y, de todas formas, están especificados en las correspondientes reseñas).

En negrita mis preferidos (de cualquier año).
  1. Tú, mío (1998), de Erri De Luca. Booket, 2013.
  2. Gran Cabaret (2014), de David Grossman. Lumen, 2015.
  3. Los Pissimboni (2015), de Sònia Hernández. Acantilado, 2015.
  4. Brooklyn (2009), de Colm Tóibín. Lumen, 2010.
  5. El sabor de tus heridas (2016), de Victoria Álvarez. Lumen, 2016.
  6. La vuelta del torno (1898), de Henry James. Libros del Asteroide, 2015.
  7. El bello verano (1949), de Cesare Pavese. Pre-Textos, 2006.
  8. Querido Miguel (1973), de Natalia Ginzburg. Acantilado, 2003.
  9. La niña de oro puro (2013), de Margaret Drabble. Sexto Piso, 2015.
  10. La palabra contraria (2015), de Erri De Luca. Seix Barral, 2015.
  11. Entre mujeres solas (1949), de Cesare Pavese. Lumen, 2008.
  12. Camino de sangre (1959), de Cesare Pavese y Bianca Garufi. Lumen, 2010.
  13. Un hombre sencillo (1925), de André Baillon. Errata naturae, 2016.
  14. La mujer helada (1981), de Annie Ernaux. Cabaret Voltaire, 2015.
  15. Sueños olvidados (2012), de Leonor de Recondo. Minúscula, 2015.
  16. Pietra viva (2013), de Leonor de Recondo. Minúscula, 2014.
  17. El amor molesto (1992), de Elena Ferrante. Lumen, 2011.
  18. Los días del abandono (2002), de Elena Ferrante. Lumen, 2011.
  19. La hija oscura (2006), de Elena Ferrante. Lumen, 2011.
  20. Departamento de especulaciones (2014), de Jenny Offill. Libros del Asteroide, 2016.
  21. El hermano del famoso Jack (1982), de Barbara Trapido. Libros del Asteroide, 2016.
  22. Tú no eres como otras madres (1992), de Angelika Schrobsdorff. Errata naturae y Periférica, 2016.
  23. Manifiesto incierto I (2012), de Frédéric Pajak. Errata naturae, 2016.
  24. Yo recibiria las peores noticias de tus lindos labios (2005), de Marçal Aquino. Maresia, 2015.
  25. La reina de las nieves (2014), de Michael Cunningham. Lumen, 2016.
  26. El testamento de María (2012), de Colm Tóibín. Lumen, 2014.
  27. La montaña festiva (2014), de Alisa Ganíeva. Turner, 2015.
  28. Las riquezas verdaderas (1940), de Jean Giono. Errata naturae, 2016.
  29. El aldeano de París (1926), de Louis Aragon. Errata naturae, 2016.*
  30. En manos de las furias (2015), de Lauren Groff. Lumen, 2016.
  31. La niña y su doble (2015), de Alejandro Parisi. Lumen, 2016.
  32. Oso (1976), de Marian Engel. Impedimenta, 2015.
  33. La librería (1978), de Penelope Fitzgerald. Impedimenta, 2010.
  34. Este es un libro sobre amor (2014), de Paula Gicovate. Maresia, 2016.
  35. Las palabras de la noche (1961), de Natalia Ginzburg. Pre-Textos, 2009.
  36. De tu tierra (1941), de Cesare Pavese. Pre-Textos, 2008.
  37. Un soplo de vida (1978), de Clarice Lispector. Siruela, 2015.
  38. Y eso fue lo que pasó (1947), de Natalia Ginzburg. Acantilado, 2016.
  39. Quizá (2012), de Luisa Geisler. Siruela, 2016.
  40. Cosas que brillan cuando están rotas (2016), de Nuria Labari. Círculo de Tiza, 2016.
  41. Los borrachos de mi vida (2009), de Nuria Labari. Lengua de Trapo, 2009.
  42. Un jardín en Brujas (1996), de Charles Bertin. Errata naturae, 2015.
  43. El mar no baña Nápoles (1953), de Anna Maria Ortese. Minúscula, 2008.
  44. El show de Gary (2015), de Nell Leyshon. Sexto Piso, 2016.
  45. Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado (1969), de Maya Angelou. Libros del Asteroide, 2016.*
  46. Un dios en ruinas (2015), de Kate Atkinson. Lumen, 2016.
  47. Nada crece a la luz de la luna (1947), de Torborg Nedreaas. Errata naturae, 2016.
  48. Una chica con pistola (2015), de Amy Stewart. Siruela, 2016.
  49. Ciudad en llamas (2015), de Garth Risk Hallberg. Literatura Random House, 2016.
  50. La luna y las hogueras (1950), de Cesare Pavese. Pre-Textos, 2008.
  51. Un amor que destruye ciudades (1947), de Eileen Chang. Libros del Asteroide, 2016.
  52. Todos nuestros ayeres (1952), de Natalia Ginzburg. Lumen, 2016.*
  53. Muerte de un hombre feliz (2014), de Giorgio Fontana. Libros del Asteroide, 2016.
  54. El crimen del soldado (2012), de Erri De Luca. Seix Barral, 2013.
  55. Un crucero de verano por las Antillas (1890), de Lafcadio Hearn. Errata naturae, 2016.
  56. Cuentos escogidos (1948-49), de Shirley Jackson. Minúscula, 2015.
  57. Partir, de Lucía Baskaran (2016). Expediciones Polares, 2016.
  58. Los hermanos (1963), de Brigitte Reimann. Bartleby, 2008.
  59. Nora Webster (2014), de Colm Tóibín. Lumen, 2016.
  60. Una vista del puerto (1947), de Elizabeth Taylor. Gatopardo, 2016.* 
  61. Tres caballos (1999), de Erri De Luca. Akal, 2002.
  62. Tan poca vida (2015), de Hanya Yanagihara. Lumen, 2016.
  63. Mujeres excelentes (1952), de Barbara Pym. Gatopardo, 2016.*
  64. Me llamo Lucy Barton (2015), de Elizabeth Strout. Duomo, 2016.
  65. Vivir (2015), de Anise Postel-Vinay. Errata naturae, 2016.
  66. Maria Zef (1936), de Paola Drigo. Periférica, 2016.
  67. El hombre que plantaba árboles (1953), de Jean Giono. Duomo, 2013.
  68. El libro y la hermandad (1987), de Iris Murdoch. Impedimenta, 2016.
  69. En el nombre de la madre (2006), de Erri De Luca. Siruela, 2007.
  70. Solterona, de Kate Bolick (2015), Malpaso, 2016.
  71. Los pescadores (2015), de Chigozie Obioma. Siruela, 2016.
  72. Sobre los huesos de los muertos (2009), de Olga Tokarczuk. Siruela, 2016.
  73. Las sillitas rojas (2015), de Edna O'Brien. Errata naturae, 2016.
  74. Las altas montañas de Portugal (2016), de Yann Martel. Malpaso, 2016.
  75. Cómeme (2006), de Agnès Desarthe. Baile del Sol, 2016.
  76. Mejillones para cenar (1990), de Birgit Vanderbeke. La Galera, 2009.
  77. Las chicas (2016), de Emma Cline. Anagrama, 2016.
  78. Asamblea ordinaria (2016), de Julio Fajardo Herrero. Libros del Asteroide, 2016.
  79. De noche, bajo el puente de piedra (1953), de Leo Perutz. Libros del Asteroide, 2016.*
  80. La mirada de los Mahuad (2016), de Berta Vias Mahou. Lumen, 2016.
  81. A contraluz (2014), de Rachel Cusk. Libros del Asteroide, 2016.
  82. Tu amor es infinito (2001), de Maria Peura. Sexto Piso, 2016.
  83. El camino estrecho al norte profundo (2013), de Richard Flanagan. Literatura Random House, 2016.
  84. Primer amor (1860), de Iván Turguénev. Nevsky Prospects, 2011.
  85. El claro del bosque (1992), de Marisa Madieri. Minúscula, 2002.
  86. Basada en hechos reales (2015), de Delphine de Vigan. Anagrama, 2016.
  87. Yo misma, supongo (2016), de Natalia Carrero. Rata, 2016.
  88. Últimos testigos (2013), de Svetlana Alexiévich. Debate, 2016.
  89. Piel de lobo (2016), de Lara Moreno. Lumen, 2016.
  90. Las fantasías electivas (2014), de Carlos Henrique Schroeder. Maresia, 2016.
  91. La noche de los niños (2015), de Toni Morrison. Lumen, 2016.
  92. Manual para mujeres de la limpieza (1977-1999), de Lucia Berlin. Alfaguara, 2016.
  93. El chal (1980, 1983), de Cynthia Ozick. Lumen, 2016.*
  94. El palco vacío (1995), de Paola Capriolo. Siruela, 1999.
  95. Diarios del Sáhara (1976), de Sanmao. Rata, 2016.
  96. Franziska Linkerhand (1974), de Brigitte Reimann. Errata naturae, 2016.
  97. Las chimeneas ya no echan humo (2016), de Paolo Zardi. Tropo, 2016.
  98. La mujer del médico (1976), de Brian Moore. Contraseña, 2012.
  99. Los huesos de Louella Brown y otros relatos (1947-1971), de Ann Petry. Palabrero, 2016.
  100. Cuentos de hadas de Angela Carter (1990, 1992), de Angela Carter (ed.). Impedimenta, 2016.
* Libros que, si bien se han editado en 2016, ya habían sido publicados antes en castellano, y por lo tanto no los he considerado a la hora de confeccionar mi lista de favoritos.
Una breve reflexión

2016 es el año que más he leído desde que empecé a llevar un control de mis lecturas. Como siempre, predominan las novelas en inglés (treinta y seis; sigue siendo el ámbito en el que me siento más cómoda). Aun así, sin duda este ha sido mi año italiano: he leído nada menos que veintitrés libros de autores de esta nacionalidad. Mi fascinación por Elena Ferrante me llevó a interesarme por los autores que influyeron en su obra, como Natalia Ginzburg o Cesare Pavese (Elsa Morante caerá en 2017) y, de ahí, a la literatura italiana en general, se le parezca o no (¡hasta me he puesto a estudiar italiano...!). Tengo el propósito de continuar esta tendencia, así que el próximo año espero volver a hacer algún que otro recorrido italiano. 

Tampoco es desdeñable, por otra parte, la presencia de autores francófonos, de los que he leído doce títulos; también confío en profundizar más en esta literatura pronto. En cuanto a la narrativa española, la representación es más escasa (nueve libros), y joven, con predominio de autores nacidos en los años setenta, y muchas primeras o segundas novelas. Diría que quiero mejorar esto en 2017, en particular, incorporar a más autores consagrados (me avergüenza pensar que cualquier día le darán el Nobel a Javier Marías o a Antonio Muñoz Molina, ¡y yo sin leerlos!) y de periodos anteriores, pero, con tanto propósito, ¡no sé si podré con todo!

Por último, me gustaría compartir una observación: casi la mitad de mis lecturas son de publicaciones recientes. En concreto, en la lista hay cuarenta y cuatro libros que se publicaron por primera vez después de 2010. Esto no es ni bueno ni malo (algunos están entre mis favoritos), pero no quiero ser una «lectora de novedades». En estos momentos me interesa leer a más autores fundamentales, sobre todo del siglo XX, y no ceñirme tanto al mercado actual. Me vendrá bien para enriquecer mi bagaje, aunque lo cierto es que lo hago simplemente porque me apetece. Es probable, pues, que a lo largo de 2017 disminuyan las reseñas de novedades. Me alegraría que aun así no dejarais de pasaros por aquí.

Y ahora, contadme vosotros: mejores lecturas, decepciones, propósitos... ¡Adelante!

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