11 junio 2010

Tribulaciones de una cajera - Anna Sam

Editorial: Ámbar
Páginas: 192
ISBN: 9788493662783
Precio: 14€, aunque en estos momentos se encuentra descatalogado por la editorial y no sé si tienen previsto lanzar más ediciones.

No hace falta ser cajera para disfrutar de este libro. Todos vamos al supermercado, a los grandes almacenes… En fin, todos compramos, y en el texto podemos ver reflejados algunos de nuestros comportamientos desde el punto de vista de la cajera o cajero (en algunos momentos no tiene nada que ver con el del cliente, os lo aseguro). En mi caso, hasta el momento no he trabajado nunca de cajera aunque he estado a punto de hacerlo, pero he tenido empleos similares de cara al público y en algún momento también me he sentido identificada con la narración.

“Tribulaciones de una cajera” no es una novela con personajes y tramas, sino que es más bien una recopilación de vivencias de una cajera, contadas, eso sí, con mucho humor. No son exactamente anécdotas, sino cosas del día a día de las que los clientes no siempre nos damos cuenta. La perspectiva de la cajera nos permite darnos cuenta de cosas a las que tal vez no damos importancia. Alguien en Francia dijo que este libro tenía que servir para que todos fuéramos más comprensivos y tuviéramos más educación, y a pesar de que dista mucho de ser un libro didáctico o de autoayuda, sí que se puede extraer ese mensaje detrás de todo el humor con el que se cuentan las cosas.

Anna Sam empieza explicando cómo es el primer día de trabajo para una cajera y a partir de ahí va desgranando todo el tipo de situaciones con las que se encontrará mientras siga en su puesto, tanto con los clientes como con el personal del lugar de trabajo. No quiero desvelaros todo el contenido, pero contaré alguna cosa para que vayáis abriendo boca. Por ejemplo, hay un fragmento que encontraréis en cualquier página que haga referencia al libro:

Prométeme que jamás vas a permitir que nadie te confunda con tu caja. Eres un ser humano, y no un biiiip. Los clientes se creen con derecho a todo, y no es así. Ahí van algunas sugerencias:
El cliente:
- ¿Estás abierta?
La cajera educada
- Yo no, pero mi caja sí.

Otro ejemplo de algo que vemos y hacemos habitualmente pero que cuando te paras a pensarlo es vergonzoso es el tema de los móviles. ¿Quién no ha escuchado o dicho cuando le están llamando “no te preocupes, estoy en caja”? En otros sitios colgaría de inmediato, pero aquí no importa seguir hablando aunque ese implique no saludar a la cajera y entorpecer el trabajo de ésta al no hacerle caso de inmediato cuando le dice el dinero a pagar.

Un hecho que a simple vista puede parecer normal pero que cuando trabajas de cara al público es muy molesto es la hora de cerrar. Anna Sam comenta la rabia que da que aparezcan unos clientes que no tienen prisa pero llevan el carro hasta los topes justo cuando el supermercado cierra. En esto la comprendo a la perfección: no he trabajado de cajera en un supermercado, pero en bares sí, y no sabéis lo molesto que es que a un minuto de cerrar entre gente con toda la pachorra del mundo, si se me permite la expresión. Los clientes están en su derecho de hacerlo mientras no haya nadie que les eche, pero el personal que los atienda estará trabajando más tiempo del que su horario marca y nadie le pagará ese rato extra. ¿Tan difícil sería que la gente respetara los horarios y no esperara a ultimísima hora para hacer sus compras?

El estilo del libro es muy ameno y sencillo. Se nota que la autora es licenciada en letras, pues aunque su prosa diste mucho de ser lo que se dice magnífica, el texto es más directo y está mejor redactado que muchas novelas que hay por ahí. Anna Sam sabe qué escenas debe destacar y cómo, no se anda con rodeos y va al grano, algo que se agradece en un libro de este estilo (porque demasiadas tribulaciones de una cajera podrían llegar a aburrirnos, no es lo mismo que una novela corriente). Engancha desde el principio y los capítulos son cortos.

El libro está escrito con mucho humor. No pretende victimizar a las cajeras, a pesar de la doble intención con que van sus palabras. En algunos momentos saca el lado positivo de su empleo, aunque son pocos en comparación con los aspectos negativos. Pero se agradece que se lo tome todo con humor: además de lograr una narración más amena, creo que es mejor transmitir mensajes desde este tono en lugar de hacerse la víctima. Porque, por mucha mala educación que tengan que presenciar las cajeras, todos sabemos que hay trabajos que tienen a los trabajadores en condiciones mucho peores.

En definitiva, no se va a convertir en el libro del siglo, pero sin duda es una lectura muy recomendable para todos. No estamos ante una novela al uso, con sus personajes y sus tramas, pero incluso aunque no estéis acostumbrados a leer libros de este tipo su lectura resulta muy amena y no se hace pesado en ningún momento. El trabajo de cajera sonará lejano para muchos, pero las experiencias que cuenta Anna Sam no: todos hemos pasado por caja alguna vez, así que todos nos podemos sentir identificados con las cosas que se cuentan en el libro. Hay escenas que cuando las vemos a diario desde nuestra perspectiva de cliente nos parecen normales, pero plasmadas en el texto y poniéndote en la piel del trabajador son otra historia. La perspectiva de la cajera es muy interesante, y el sentido del humor presente en el libro aún nos facilita más las cosas. Lo recomiendo, por supuesto.



Mi valoración: 8/10

6 comentarios :

  1. Me pareció un libro divertidísimo. La autora tiene una gracia tremenda. Un saludo

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  2. No había leído nada de este libro. Si tiene humor, ya me parece que vale la pena leerlo. Si está descatalogado va a ser difícil encontrarlo.

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  3. Ojala lo pueda tener ponto entre mis brazos..me parece apetecible!!!

    te leo!

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  4. de humor dejame recomendarte a Terry Pratchett, en mi opinion el mejor de este estilo... el primero que me lei fue "voto a bríos" es divertidisimo... encima publica muchos libros y muy rapidamente... ^^

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  5. Trabajé de cajera y me gustaría leerlo.

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  6. @Leira. Seguro que te haría mucha gracia ;). A ver si tienes suerte y lo encuentras.

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