11 julio 2010

Fragmentos de libros XI.


Ojalá fuera cierto - Marc Levy




Mira bien todo lo que hay a nuestro alrededor: agua embravecida, tierra indiferente a esa furia, montañas dominantes, árboles, luz que juega a cambiar de intensidad y de color cada minuto del día, pájaros que revolotean sobre nuestras cabezas, peces que intentan no ser atrapados por las gaviotas mientras ellos devoran a otros peces. Hay una armonía de ruidos: el de las olas, el del viento, el de la arena. Y en medio de todo ese concierto increíble de vidas y materias estamos tú, yo y todos los seres humanos que nos rodean. ¿Cuántos de ellos verán todo lo que acabo de describirte? ¿Cuántos son conscientes del privilegio que supone despertar todas las mañanas y ver, oler, tocar, oír y degustar? ¿Cuántos de nosotros somos capaces de olvidar por un instante nuestras preocupaciones para maravillarnos ante este prodigioso espectáculo? Resulta evidente que la mayor inconsciencia del hombre es la de su propia vida. Tú has tomado conciencia de ello porque estás en peligro, y eso te convierte en un ser único; eso y lo que necesitas para vivir: a los demás. [...] Si no me arriesgo, toda esta belleza, toda esta energía, toda esta materia viva será definitivamente inaccesible para ti. Por eso hago esto; conseguir devolverte al mundo da sentido a mi vida. ¿Cuántas veces me brindará la vida la posibilidad de hacer algo esencial?


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A veces somos impotentes ante nuestros deseos, nuestras inclinaciones o nuestros impulsos, y eso produce un tormento con frecuencia insoportable. Ese sentimiento te acompañará toda la vida; unas veces lo olvidarás y otras será como una obsesión. Una parte del arte de vivir depende de la capacidad de cada uno para combatir su propia impotencia. Es difícil, porque la impotencia engendra a menudo miedo, y éste aniquila la capacidad de reaccionar, la inteligencia y el sentido común, abriéndole la puerta a la debilidad. Experimentarás muchos miedos. Lucha contra ellos, pero no los sustituyas por vacilaciones demasiado largas. ¡Piensa, decide y actúa! No tengas dudas; la incapacidad para asumir las elecciones propias genera cierta dificultad para vivir. Cada pregunta puede convertirse en un juego, cada decisión que tomes te podrá enseñar a conocerte, a comprenderte.


¡Haz que se mueva el mundo, tu mundo! Mira este paisaje que se ofrece a tu vista, admira con qué delicadeza está cincelada la costa, parece encaje, el sol hace brillar en ella miles de luces, todas ellas diferentes. Cada árbol se balancea a su velocidad, movido por las caricias del viento. ¿Tú crees que la naturaleza tuvo miedo a la hora de inventar tantos detalles, tanta densidad? Pero lo más hermoso que nos ha dado la tierra, lo que nos convierte en seres humanos, es la dicha de compartir. Quien no sabe compartir carece de emociones.


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Un juego. Imagina que todas las mañanas, al despertar, te dan 86400 dólares con la única condición de que los gastes durante ese día, pues el saldo no utilizado se te retirará cuando te vayas a dormir. Pero ese don del cielo o ese juego puede acabar en cualquier momento, ¿comprendes? ¿Qué harías si te encontraras en esa situación? [...]

Ese banco mágico lo tenemos todos. Es el tiempo. El cuerno de la abundancia de los segundos que pasan.



Todas las mañanas, al despertar, se nos abonan 86400 segundos de vida en nuestra cuenta para ese día, y cuando nos dormimos por la noche no hay suma y sigue; lo que no se ha vivido en el día se ha perdido, ayer acaba de pasar. Todas las mañanas se repite ese prodigio, se nos abonan 86400 segundos de vida, pero jugamos con esa regla inevitable: el banco puede cancelarnos la cuenta en cualquier momento sin previo aviso; en cualquier momento, la vida se puede acabar. ¿Qué hacemos, pues, con nuestros 86400 segundos diarios? ¿No son más importantes unos segundos de vida que unos dólares?


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Lo que voy a decirle cuesta de entender y resulta imposible de admitir, pero si tiene la bondad de escuchar mi historia, si tiene la bondad de confiar en mí, entonces quizás acabe creyéndome, y es muy importante, porque usted es, sin saberlo, la única persona del mundo con quien puedo compartir este secreto.


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Un pequeño apunte: De este libro no hay ni habrá reseña porque lo leí hace años y ahora mismo no tengo previsto releerlo, así que aprovecho esta entrada para decir que lo recomiendo encarecidamente. Va de una chica que se queda en coma y a partir de entonces se aparece en forma de espíritu a un chico. Es una historia de amor muy bonita, y el estilo del autor es ameno, con toques de humor. Su segunda parte, Volver a verte, también está bastante bien.


Editorial: Rocabolsillo

Páginas: 224

ISBN: 9788496940291

Precio: 7,95€


Sinopsis de la contraportada:


Una historia de amor… más allá de la muerte. Lauren lleva meses en coma después de haber sufrido un tremendo accidente de circulación. Los médicos la mantienen artificialmente con vida esperando a que un milagro le haga responder, pero el milagro no llega.


Por ello, la familia de Lauren pone su apartamento en alquiler y el nuevo inquilino, Arthur, se muda sin más demora. Lo que no se imagina es que se verá obligado a compartirlo con alguien que sólo él puede ver. Y es que en su afán por aferrarse a la vida, Lauren ha conseguido formar parte de la cotidianeidad sin ser vista. Superado el shock de encontrar un fantasma en casa, Arthur convierte a Lauren en el centro de su vida, en su razón de existir. Un amor que no entiende de convencionalismos y que la mayoría no puede comprender.


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