23 noviembre 2011

Lo que sé de Vera Candida - Véronique Ovaldé

Editorial: Salamandra
Páginas: 256
ISBN: 9788498383881
Precio: 16,50 €

Soy una gran admiradora de la narrativa francesa actual. Mi autora favorita dentro de este ámbito es Anna Gavalda, cuya prosa me parece exquisita, pero en los últimos años también he disfrutado de novelas de Mathias Malzieu, Delphine Bertholon y Muriel Barbery, además de los más livianos Marc Levy y Guillaume Musso. Siempre estoy dispuesta a conocer a nuevos escritores del país vecino: cuando son buenos, su estilo desprende una elegancia —muy propia de la cadencia de su lengua— que me hace sentir el verdadero placer de la literatura. Véronique Ovaldé ha sido mi último descubrimiento y, aunque en algunos aspectos se aleja bastante de sus compatriotas, me ha seducido por completo.

Véronique Ovaldé

Véronique Ovaldé (Francia, 1972) empezó a trabajar en el mundo editorial a una pronta edad y en la actualidad es editora de literatura juvenil en el grupo independiente Albin Michel. A pesar de su juventud, ya cuenta con nueve novelas en su haber que le han servido para ganar numerosos premios importantes. En España solo podemos encontrar la presente obra, Lo que sé de Vera Candida (Salamandra, 2011), publicada originariamente en 2009 y ganadora de los galardones franceses Renaudot des Lycéens, Roman France Télévisions y Gran Premio de las Lectoras de Elle 2010, además de del premio de las librerías suizas Payot y el Premio Edelweiss. En catalán también disponemos de otro de sus libros: Els homes en general m’agraden molt (Pagès Editors, 2004). A modo de curiosidad, es nieta de navarros y su apellido real tendría que haber sido Ugalde, pero por un error en el registro se convirtió en Ovaldé.

Sinopsis

Vera Candida sabe que va a morir y decide regresar a su tierra natal antes del fatal desenlace de su existencia. Han pasado veinticuatro años desde que se marchó de Vatapuna —una isla tropical imaginaria—, embarazada y con el firme propósito de encontrar un destino diferente para su hija. Su abuela, su madre y ella misma tienen en común el hecho de tener una hija y sacarla adelante solas, sin revelarle nunca el nombre del padre. A través de este regreso a Vatapuna, se empieza a contar la historia de esta familia de féminas peculiares, la primera de ellas Rose Bustamente, que primero fue la prostituta más guapa de la zona y luego se convirtió en cazadora de peces voladores, hasta que su independencia se vio rota cuando conoció a Jerónimo y se quedó embarazada. La representante de segunda generación lleva el nombre de Violette, una joven muy distinta a su madre, que en un determinado momento dio a luz a Vera Candida, la que decidió buscarse la vida en Lahomeria y es, en definitiva, quien llena las páginas de esta novela.

Comentario personal

Si en la introducción comentaba que, en parte, me sentí atraída por esta novela por la nacionalidad de su autora, ahora tengo que decir que la historia que plantea nada tiene que ver con lo que he leído de otros escritores franceses. Los nombres de los personajes, la ambientación exótica, el aislamiento del paisaje, la historia familiar, los elementos del realismo mágico y la atmósfera que transmite en conjunto recuerdan mucho más a Isabel Allende, Laura Esquivel o Marcela Serrano que a cualquier novelista francés. Los tintes de la narración hispanoamericana se palpan desde las primeras líneas y son un rasgo distintivo de la obra.

Quienes hayan leído a algún autor latinoamericano sabrán que sus libros no solo importan por la historia que narran, sino por el modo en el que lo hacen. Lo que sé de Vera Candida tiene valor por su historia, pero, sobre todo, por el poder evocador de las palabras de Véronique Ovaldé: su estilo carece de diálogo (solo se dejan caer algunas frases del mismo dentro de los párrafos) y contiene una adjetivación abundante; no obstante, lejos de resultar aburrido, con esta técnica consiguió captarme de inmediato, como una telaraña en la que estoy atrapada y me conduce a avanzar pasito a pasito, aunque sin desfallecer nunca. No es complicado de leer; eso sí, recomiendo cogerlo con una buena predisposición a concentrarse en su lectura y así captar todos sus matices, puesto que se aleja mucho de ser una novela ligera.

La vida de Vera Candida en sí no me parece el punto destacado de la obra: como he dicho, no se debe leer este libro por su argumento, lo interesante está en la forma de plantearlo. Si se analiza en frío, hay escenas que resultarán absurdas a quienes busquen una historia convencional. Sin embargo, dentro de este contexto no lo son en absoluto porque la autora tiene el don de dotarlas de encanto, de magia, con lo que consigue transmitir emociones muy especiales con las que supe conectar. Por hacer un símil cinematográfico, los recursos que utiliza Véronique Ovaldé podrían compararse a esa aura de la película Amélie (y esta vez la comparación sí que es cien por cien francesa). Como Amélie, Vera Candida pasa por momentos duros, pero la poesía del lenguaje hace que resulten increíblemente bellos.

La manera en la que se plasma su relación amorosa también es curiosa y espléndida. Tal y como os decía, si solo nos fijamos en el qué puede que no parezca nada del otro mundo: dos personas muy distintas que se sienten atraídas de inmediato pero, por unas cosas u otras, tardan en intimar. Todo bastante corriente, incluso con la situación atípica de la protagonista. Ahora bien, son los detalles de la narración los que dotan de vida cada escena, una observación meticulosa que muestra el lado brillante del encuentro más común. Hay que tener sensibilidad y gusto por el estilo lírico para saber valorar esta pequeña joya.

Con los personajes sucede tres cuartos de lo mismo. Tienen personalidades que solo se comprenden dentro de este cuento, en la isla de Vatapuna y después en Lahomeria, con la habilidad excepcional de la autora para retratarlos. Me gustaron especialmente Rose Bustamente (¿cómo no sentir simpatía por una ex prostituta cazadora de peces voladores?) y la propia Vera Candida, que con sus silencios y su apariencia anodina da un gran paso acabar con esa tradición y conseguir que su hija Mónica Rose crezca alejada de Vatapuna. No tiene nada que ver con las heroínas de otras novelas que pasan por la misma experiencia y a la vez es exactamente igual que ellas; no busquéis originalidad en la propia Vera Candida, pues lo que la hace destacar se encuentra en el texto que le da vida.

El final, como no podía ser de otro modo en esta novela de una narración medio de fábula, es redondo y perfectamente cerrado. No le falta ni una página y la estructura se completa al retomar el regreso de Vera Candida a Vatapuna en las últimas páginas. Desconozco si en el resto de la obra de Véronique Ovaldé también se tratan estos temas, pero desde luego tengo muchas ganas de leer más de ella. Escribir una historia se puede considerar relativamente fácil; lo complicado viene a la hora de encontrar buenos narradores, y no me cabe ninguna duda de que esta francesa posee un gran talento y un estilo muy personal, elegante hasta en los instantes más trágicos.

Con esta novela, la editorial Salamandra (flamante ganadora del Premio a la Mejor Labor Editorial 2011, entregado por el Ministerio de Cultura) hace una apuesta que de entrada puede parecer arriesgada por no ser apta para todo el mundo; no obstante, rebosa calidad por los cuatro costados y, si creéis que estáis entre sus lectores potenciales, estoy convencida de que disfrutaréis mucho y os contagiará ese sentimiento, ese regusto de satisfacción que solo saben transmitir los grandes escritores. Espero que nos hagan llegar más novelas de Véronique Ovaldé.

Conclusión

Hay que tomarse esta novela como las de muchos autores latinoamericanos: no solo importa la historia, sino la fascinación que se desprende a la hora de contarla, el encanto para llenar de magia incluso los momentos más ilógicos y amargos, las descripciones detalladas que envuelven al lector en este entorno tropical. Explicar con palabras cómo es Lo que sé de Vera Candida y lo que me ha aportado me ha costado mucho (y no estoy contenta con el resultado), así que solo puedo añadir que lo busquéis y experimentéis por vosotros mismos las sensaciones evocadoras de las que he hablado. Merece la pena darle una oportunidad.



Mi valoración: 8/10

13 comentarios :

  1. Voy apuntando estas recomendaciones tan bien tranajadas.
    ¡Gracias!
    Cuando lo lea, te comentaré.

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  2. Me ha encantado todo lo que has contado del libro así que sin ninguna duda lo leeré, me encantan los libros de historias familiares y si además tiene toques de realismo mágico y ambientación exótica se que me encantará, anotado queda
    un beso!

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  3. Pues te haré caso y lo leeré. Tiene muy buena pinta y ya me llamó la atención cuando lo presentaste como una de tus últimas adquisiciones. Anotado queda!
    Besos.

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  4. No conocía el libro pero me ha encantado la reseña y, además, la portada es muy bonita.

    bsos!

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  5. @María. De acuerdo, esperaré a ver qué te parece ;).

    @Tatty. Si te gustan esos rasgos seguro que lo disfrutarás, sí :).

    @Kristineta. Me alegra que te haya llamado la atención :). No es un libro que aspire a convertirse en un fenómeno, pero a veces las historias que pasan desapercibidas para el gran público son las que más valen la pena.

    @Rosalía. A mí también me entró por los ojos, y además creo que ese cuadro refleja perfectamente la idea que tengo de Vera Candida, con esa expresión seria.

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  6. La verdad es que, lo poco que he leído de literatura francesa hasta ahora, me ha gustado bastante. Este lo tenía apuntado ya.
    Tendré muy en cuenta tu recomendación!!

    Besotess

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  7. No conocía este libro ni la autora, pero me has dejado con unas ganas tremendas de leerlo ya. Tiene pinta de ser una novela que me va a encantar.
    Besotes!!!

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  8. @Shorby. Espero que lo disfrutes. No se parece a las otras novelas de autores franceses que he leído, pero sí que tiene en común con ellos una prosa muy personal y elegante.

    @Margari. Ojalá traduzcan más cosillas de ella y se consolide un poco en nuestro país. Espero que disfrutes del libro :).

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  9. Hola!A mi también me encanta la literatura francesa así que seguiré tu recomendación porque a esta autora no la conozco.Por mi parte te aconsejo "La Delicadeza" de David Foenkinos,que es lo que su nombre indica: una "delicatessen" de libro; y la trilogía de Katherine Pancol:"Los ojos amarillos de los cocodrilo","El vals lento de las tortugas" y la última de la serie "Las ardillas de Central Park están tristes los lunes".Si no conoces a estos dos autores franceses seguro que te van a encantar. Un saludo.

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  10. @Anónimo. Muchas gracias por tus recomendaciones :). La trilogía de Katherine Pancol la quiero leer desde hace tiempo, así que supongo que tarde o temprano caerá. Con respecto a "La delicadeza", me sonaba, pero ahora voy a investigar más, que si es una delicia seguro que me gustará.

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  11. El argumento me llama la atención pero la verdad es que el realismo mágico no me gusta demasiado así que me lo pensaré.

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  12. @Masteatro. La verdad es que el libro tiene más valor por su estilo y la forma de contar las cosas que por la historia en sí, de modo que no sé si te lo recomendaría.

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  13. Hola:
    Leí "Lo que sé de Vera Candida" gracias a la recomendación que haces en tu blog y me ha encantado. He disfrutado mucho con esta obra tan bien escrita. ¡Gracias!

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