06 mayo 2012

Madres e hijos en la literatura (Especial Día de la Madre)

Hoy es el Día de la Madre y quiero celebrarlo con un pequeño homenaje a las grandes madres de la literatura. No, no me refiero a las escritoras, sino a personajes de ficción (o reales) que han inspirado historias en las que la maternidad está muy presente. Dada la universalidad del tema, en casi cualquier libro podemos encontrar alguna muestra de la relación entre madres e hijos, pero he querido quedarme con aquellos en los que goza de mayor protagonismo.

Empiezo por una madre entrañable, tanto como sus cuatro hijas, que viven solas mientras el padre está en la guerra. Os suena, ¿verdad? Hablo de Mujercitas, un clásico inolvidable cargado de sabias enseñanzas de la señora March. Una mujer con coraje, aunque el mayor ejemplo de valentía lo tenemos en No sin mi hija, el relato verídico de Betty Mahmoody, que se vio encerrada en Irán junto a la pequeña Mahtob. Su caso es el más conocido, pero, por desgracia, no el único.

Por otro lado, hay novelas en las que tenemos la oportunidad de conocer a más de una generación de madres, como sucede en la deliciosa Lo que sé de Vera Candida, en la que las tres féminas de caracteres muy distintos crian a su hija solas. También está Una madre imperfecta, escrito en clave de humor, que trata temas tan actuales como la maternidad juvenil o la senilidad.

Más tristes son las obras sobre madres separadas de sus hijos, por motivos bien distintos. Desde la enfermedad y la muerte de Paula, la hija mayor de Isabel Allende, al secuestro inspirado en hechos reales de Nunca olvides que te quiero, un libro que alterna fragmentos de narración con cartas de la madre a su pequeña desaparecida, cargadas de sentimiento. Pero la separación puede darse por muchos otros motivos, por ejemplo, que la madre se encuentre encarcelada, como en Un secreto bien guardado.

Si os fijáis, en muchos escritos sobre la maternidad la figura del padre queda desdibujada o en un lugar secundario. No es de extrañar, pues, que haya tantas obras sobre madres solas, bien porque el matrimonio se acabó, como en Lo que me queda por vivir, bien porque el padre nunca quiso hacerse cargo de la niña, como en El club de los viernes o El tiempo entre costuras.

Cambiando de tercio, sería injusto centrarme únicamente en las madres biológicas. La adopción también merece su mención, pues no basta con concebir a la criatura, sino que hay que cuidarla y sacarla adelante. La protagonista de La hija de mi mejor amiga se hace cargo de una niña porque su progenitora muere por enfermedad. Su vida da un giro de ciento ochenta grados y, para complicarlo más, las dos son de diferente raza, lo que provoca prejuicios entre la gente. Muy distinto es el caso de La hija del Ganges, que narra el regreso real de Asha Miró (adoptada por una familia catalana) a la tierra donde nació.

Finalmente, me quedan las madres que no son madres, o mejor dicho, las madres que no actúan como tales, porque las hay. La frívola mujer de El vino de la soledad, más preocupada por sus amantes que por su hija, es un buen ejemplo de ello. Por otra parte, en Criadas y señoras hay unos cuantos ejemplos de relaciones complicadas entre madre e hijos, desde esa Elizabeth llena de dudas con su pequeña a las adultas Skeeter y Hilly que no se entienden con sus madres. Suerte que al menos tienen una Aibileen para calmar los ánimos.

En definitiva, madres para todos los gustos, desde las tiernas y cariñosas a las duras como una roca, aunque casi todas comparten ese amor incondicional por los hijos. Aquí solo os he hablado de unas pocas, pero la literatura está llena de muestras de este sentimiento único y especial que pocas veces deja indiferente al lector. ¿Os animáis a comentar cuáles son vuestras favoritas?

8 comentarios :

  1. Curiosamente mis últimas lecturas contrarían esa premisa de que la figura del padre queda en un lugar secundario. Es más, de todos los libros que he leído en 2012, no creo que pueda señalar ninguno que enfatice ese amor maternal, si no que la mayoría se centra en las relaciones paternas (ejemplo de ello encontramos en obras como "La carretera", "Sukkwan Island", "Jerusalen", "O filho de mil homens"...). En todo caso, has elaborado una entrada interesante para celebrar este día especial. ¡Gracias por compartirlo!

    ResponderEliminar
  2. Vaya, ¡me ha gustado mucho la entrada! Y ya me he apuntado un par de títulos. ¿Qué haríamos sin las madres, eh?

    Al leer la entrada, también he pensado en la madre adoptiva de Liesel en La ladrona de libros. Tienen una relación peculiar.

    ¡Buena entrada! ^^

    ResponderEliminar
  3. Yo no puedo comentar mucho, pues no he leído ninguno de los libros que mencionas. Pero, me gustan mucho las figuras maternas de mis libros favoritos: La madre de Rose en VA, Catelyn en Canción de hielo y fuego. También me gustó la relación que tienen la mujer y la joven de Mil soles espléndidos, que aunque no son madre e hija biológicas, sientes como si lo fueran debido a su estrecha relación.

    ResponderEliminar
  4. Fíjate que en mis últimas lecturas no aparecen madres, a ver con el de "La casa de Riverton" que me regalaron hoy por el día de la madre. De todos modos estoy de acuerdo con Paty con lo que comenta de "Mil soles espléndidos".
    Bicos.

    ResponderEliminar
  5. De esos libros que dices leí muchos como No sin mi hija (madré, qué enganche) o Paula. Ahora estoy leyendo Su luz interior de Danielle Steele, que como le pasó a Isabel Allende, también perdió a un hijo.

    Y bueno, en casi todos las historias la madre está muy presente. Ahora estoy con Las horas distantes donde también hay una relación entre madre-hija muy complicada.

    Es una relación maravillosa, pero también puede tener sus choques. Lo cierto que existen también madres muy malas (no sólo en las novelas).

    ResponderEliminar
  6. @Offuscatio. A mí me suele ocurrir lo contrario, me cruzo con pocos libros en los que destaque la figura del padre (supongo que porque de entrada ya me llaman más la atención las novelas protagonizadas por mujeres).

    @Aineric. Ahora mismo no recuerdo a la madre adoptiva de Liesel (hace bastante que leí el libro), pero con lo que me gustó esa historia, supongo que ese tema también me convenció.

    @Paty. A mí también me encantó la madre de Rose en VA (¡y el padre!). Tiene momentos que hacen gracia y al mismo tiempo me resultó muy creíble.

    @LaPera. Yo tengo pendiente "Mil soles espléndidos" desde hace años. ¡A ver si me pongo con él!

    @Leira. Cierto, cierto. En la literatura, me gusta especialmente la forma de tratarlo de Irène Némirovsky: se inspiraba en sus propias vivencias y hay partes realmente duras.

    ResponderEliminar
  7. Vaya! Me pasé la fecha pero no sabes el lio que llevo. Pero voy al grano: Muy buena la selección, no sabía que había tantos libros con relación madre-hij@s. Seguramente me apunte algunos para las futuras compras. bss

    ResponderEliminar
  8. @Anita. A veces el tema no es muy evidente, pero basta ponerse a recordar lecturas para que te salgan un montón de títulos con relaciones entre madres e hijos muy interesantes. Eso, y que siempre me gusta fijarme en los personajes y las relaciones entre ellos, es uno de los aspectos que más me interesa de la literatura :).

    ResponderEliminar

Los comentarios siempre son bienvenidos. Por favor, no incluyas enlaces a otras páginas o blogs.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails