04 enero 2013

Érase una vez un miserable - Javier Rejes




Edición: autopublicación en Amazon, 2012
ISBN: 9781481088473
Páginas: 184
Precio: 7,59 € (e-book: 2,68 €)

Érase una vez un miserable es la primera novela de Javier Rejes, un autor del que no disponemos de más información ni en la red ni en la edición impresa del libro. De su incursión en el mundo literario se podrán criticar muchas cosas, pero lo que no se le puede negar es que al menos ofrece una historia fuera de lo convencional: arranca nada más y nada menos que con unos consejos para no morir durante la práctica de la asfixia autoerótica.
 
Este comienzo da muchas pistas sobre lo que encontraremos después: un relato con sentido del humor, a modo de monólogo, con un lenguaje claro, un tanto bruto y sin tapujos a la hora de hablar de sexo. El primer tramo comprende diversos fragmentos breves sobre un hombre que trabaja como guardia de seguridad y a través de las cámaras contempla cómo su novia lo engaña con otro. Estas escenas se combinan con interrupciones en las que el narrador se dirige al lector; un tipo de intervenciones que a veces me pareció que estaban de más porque entorpecen el desarrollo de lo narrado justo antes. Por otro lado, el gran bloque de este libro corresponde al segundo hombre, al que se dedican más de cien páginas: un chico cualquiera que narra episodios sueltos de su vida cotidiana con ese tono humorístico. Como reza la contracubierta, todos los hombres que aparecen tienen en común el hecho de ser «gente miserable».

Aunque de entrada este planteamiento cómico y sin pretensiones pueda resultar atractivo, en la práctica me parece que este Érase una vez un miserable dista mucho de ser un buen libro por muchos motivos. El primer problema que le veo es la sensación de caos y descompenso que transmite: no me convence que empiece hablando de un personaje y que durante esta etapa el narrador haga muchas apostillas (incluso de varios párrafos), para luego dedicar cien páginas a otro personaje que habla en primera persona y estructura el texto de una forma distinta. Tuve la percepción de haber pasado de un relato a otro; no veo suficiente conexión entre los «miserables» de la novela. En esto se echa mucho de menos la labor de un editor que recorte los fragmentos que están de más y sugiera reescribir o modificar algunas escenas.

En segundo lugar, el libro en sí es bastante simple. Entiendo que el autor no pretendía escribir una gran novela, pero considero que los géneros ligeros también deben estar cuidados. La historia del segundo personaje, Daniel, describe momentos puntuales de su vida; no hay una trama como tal y los hechos que se desarrollan al final, que es donde se supone que está la «traca», son demasiado poco creíbles e incluso pueden rozar el mal gusto para una parte del público por jugar con enfermedades. Además, cuando el narrador pasa a ser otro personaje de esta historia apenas hay diferencias en su voz narrativa, ambos se expresan igual. Creo que ha faltado un mejor trabajo de planificación antes de escribir, de pararse a pensar qué se quiere contar, cuál debe ser el comienzo y cuál el desenlace, etc. En ocasiones los fragmentos me han parecido más bien entradas del blog de un aficionado a la escritura (de hecho, incluso se utilizan recursos propios de este mundillo, como los tachones); no un libro preparado para entrar en el mercado.

En relación con lo anterior, la actitud de los personajes y su forma de opinar sobre la existencia me ha parecido simplona y un poco radical. He echado de menos que, cuando emiten juicios sobre el destino o sobre las actuaciones de algunas personas, argumentaran por qué piensan de este modo, que no se quedaran en la observación fácil. Lo mismo digo de las referencias intelectuales que se hacen (Freud, Nietzsche, Foster Wallace), que además no suelen estar bien interpretadas, como el concepto del superhombre de Nietzsche. Me parece que estos detalles sobran en una novela de este tipo porque la reflexión que conllevan en mi opinión no encaja con el tono de la narración y el tipo de personajes y, en cualquier caso, si se quieren añadir al menos se debería profundizar un poco más en ellas para no utilizarlas mal.

A todo esto hay que añadir los inconvenientes habituales de las autopublicaciones y los autores noveles: faltas de ortografía, estilo y errores tipográficos. De todos modos, no es nada que un buen corrector no pueda solucionar; me parecen mucho más graves los problemas estructurales y de planteamiento de la trama que he comentado antes. También pienso que se podría haber elegido una cubierta más llamativa (para vender un libro siempre es bueno que primero entre por los ojos) y un título que diera más pistas de ese tono humorístico que hay en el interior, porque por Érase una vez un miserable se pueden entender muchas cosas.

En definitiva, creo que es un libro muy mejorable. Javier Rejes tiene a su favor el hecho de conseguir un monólogo divertido y ameno que en algunos tramos está bastante logrado —un género que puede tener su público, pienso sobre todo en hombres jóvenes—, pero personalmente le recomendaría que la próxima vez intentara planificar más las ideas antes de escribir, que se centrara en una sola historia en lugar de mezclar relatos de diversos personajes, y que construyera una trama argumental en la que ese sentido del humor se sostenga, es decir, que haya menos fragmentos cortos y más forma de novela. Si aun así tenéis interés en leerlo, podéis conseguirlo aquí.

7 comentarios :

  1. Pues la verdad es que no dan ganas de leerlo...

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  2. No me llama mucho, la verdad, así que lo dejaré pasar.
    Besotes!!!

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  3. @Todos. Ya, con esta reseña es normal que no os atraiga demasiado...

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  4. Después de leer la reseña no entran ganas de leer la novela, así que la dejo pasar. Besos!

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  5. @Kristineta. Ya, mejor a otra cosa :).

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