25 enero 2013

Fragmentos de libros: El festín de la muerte

Bajo la luz de aquella estrella se había desarrollado una civilización milenaria que se tenía en aquel tiempo por la más culta y avanzada del orbe, y que, a su pesar, estaba a punto de demostrar ser la más incivilizada y salvaje de cuantas habían madurado bajo el sol.
***
Poco a poco, la señora Kalinowska comprendió que su querida hija no tenía que llegar a ser nada. Que ya lo era. Era lo más importante que se puede esperar de alguien: una niña buena, una buena persona.
—¿Y cuál es el mío? –preguntó—. ¿Qué árbol es como yo?
Jaroslaw miró a su alrededor hasta que encontró una respuesta.
—No hay árboles como tú en Polonia. No, los árboles como tú están en la selva africana o en Indochina. Allí están los árboles más preciosos, pero están escondidos, nadie los ve.
***
Estaba seguro de que a pesar de todos los avances de la ciencia, a pesar de los cañones y los aviones, un homínido prehistórico que se hubiera visto envuelto en una refriega a muerte entre sus congéneres habría sentido lo mismo que él en ese momento. Y ciertamente no le gustó. Las hachas de sílex habían evolucionado hasta las máquinas voladoras, pero los sentimientos seguían siendo igual de primitivos. Rabia, odio y miedo era lo que había sentido. Miedo.
***
Sin guerra, seguramente habrían sido amigos. Pero estaban en guerra, y en la guerra lo bueno es malo. Es malo que una persona sea buena, porque esa persona es el enemigo y el enemigo siempre es malo. Es malo sentir lástima por alguien bueno; es bueno sentir odio por alguien malo.
***
¿Qué hacía que dos jóvenes se matasen sin ni siquiera entenderse? ¿Cómo podrían discutir? ¿Cómo podrían ofenderse? Y si llegaran a comunicarse, ¿acaso no sería más fácil que compartiesen sentimientos e incluso aficiones? Un hombre puede ser comunista, o fascista, o republicano —pensó Juan—, igual que puede ser español, o ruso, o alemán, pero por debajo de ello, un hombre es un hombre. La cuestión sería poner esta condición por encima de todo lo demás.
***
El amor está prohibido por la ley de la guerra.
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3 comentarios :

  1. Gracias por estos fragmentos. He leído tu reseña y me ha hecho pensar sobre la importancia de seguir hablando de un suceso histórico tan terrible. No es bueno olvidarlo y es una buena manera de que los jóvenes lo conozcan.
    Un saludo

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  2. Muchas gracias por estos fragmentos! La última frase es un muy buen resumen!
    Un beso

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  3. @Kristi. Estoy totalmente de acuerdo contigo. No hay que olvidar estos hechos, y la literatura es un medio perfecto para acercarlos a los jóvenes de una forma más amena que un libro de texto.

    @Cristina_Roes. Sí, y es una frase que duele tanto...

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