25 marzo 2013

Las huellas de la vida - Tracy Chevalier



Edición: Debolsillo, 2011
Páginas: 352
ISBN: 9788499088372
Precio: 8,95 € (e-book: 5,99 €)

No es ningún secreto que me gusta Tracy Chevalier (Washington, 1962), autora de novela histórica conocida por el éxito de La joven de la perla (1999), una historia inspirada en el famoso cuadro de Johannes Vermeer que unos años más tarde se adaptó al cine. Descubrí a Chevalier con este libro, que me gustó por su buen gusto al hablar de sentimientos y por su habilidad para aproximarnos a la obra del pintor barroco de forma amena. Aun así, en aquel momento no me pareció la novela excepcional que esperaba, consideré que le faltaba fuerza. Seguí leyendo a la autora con La dama y el unicornio (2003), que comparte su sutileza y el predominio de las emociones sobre la acción, aunque esta vez me llenó mucho más, tal vez por estar narrado desde diversas voces y pasearnos por Francia y Bélgica en el siglo XV. En tercer lugar, leí Ángeles fugaces (2001), que hace una recreación excelente de los cementerios ingleses de comienzos del siglo XX y nos habla de unas figuras históricas interesantísimas, las sufragistas, pero en conjunto me resultó un poco descafeinado.

Estas experiencias me han servido para darme cuenta de que Chevalier es una escritora que tiene muchos rasgos que me gustan: sensibilidad al narrar, cuidado de la psicología de los personajes, temas históricos de mi interés. Sin embargo, resulta conveniente leerla con las cosas claras, es decir, sin esperar una historia llena de adrenalina y fuegos artificiales, porque entonces lo más probable es llevarse una decepción. El género histórico se suele asociar a las aventuras y los misterios, pero Chevalier le da un enfoque diferente, más sentimental, femenino y de ritmo tranquilo, en el que importa más la experiencia vital de los protagonistas, casi siempre mujeres —la propia autora ha reconocido que todavía quedan cosas que mejorar en la lucha por la igualdad de sexos y le gusta recordar el papel de las heroínas del pasado en sus obras—, que los hechos. Con esta mentalidad me acerqué a Las huellas de la vida, en la que recrea las vidas de dos buscadoras de fósiles en el siglo XIX que existieron en la realidad.

Elizabeth Philpot, una mujer solterona de clase media, educada e intelectual, se traslada con sus hermanos a una localidad de la costa inglesa y empieza a recoger fósiles. Allí conoce a la joven Mary Anning, una muchacha pobre con un don para localizar estas reliquias. Poco a poco, las dos se hacen amigas: Elizabeth le enseña a leer e intenta ayudar a su familia, mientras que Mary le muestra su talento natural para buscar fósiles y limpiarlos. Sus grandes hallazgos comienzan con el fósil de una criatura que debería ser un cocodrilo, pero que Elizabeth señala que presenta diferencias con respecto a estos animales, lo que la lleva a plantearse qué ha podido suceder con esta bestia en términos evolutivos. No obstante, la amistad entre las dos pronto se verá truncada por un hombre.

A pesar de que en la vida real la gran buscadora de fósiles fue Mary Anning (Philpot también existió, pero se la conoce sobre todo por ser colaboradora de esta), Chevalier ha optado por dar el mismo protagonismo a ambas mujeres y por eso la novela está narrada a dos voces: por un lado, Elizabeth, la voz de la serenidad y la experiencia; por el otro, Mary, más ingenua e impulsiva. Como me suele ocurrir, enseguida sentí debilidad por Elizabeth, la mujer tranquila y cauta: me gustó su carácter observador y la forma en la que analiza cuál es el órgano con el que vive cada persona; un detalle muy hermoso e inteligente. Además, su personaje me parece bastante interesante, dado que es una mujer que se salía del papel que se esperaba de ella en la época: no se casó y disfrutaba de su independencia. En el caso de Mary, probablemente lo más singular es su habilidad, esa enorme capacidad para hallar los fósiles, un tema que Chevalier también plasma con delicadeza. En esta novela no hay creaciones artísticas como en La joven de la perla y La dama y el unicornio, pero el arte es, de alguna manera, el don de Mary, un talento innato como el de los artistas. Acompañan a Elizabeth y Mary unos secundarios funcionales que cumplen con su papel sin llegar a destacar demasiado.

Como siempre, la autora apuesta por dos protagonistas femeninas fuertes, dos mujeres desconocidas para los no entendidos en la materia que hicieron un importante descubrimiento relacionado con la evolución antes de Charles Darwin. Chevalier toma como punto de partida los hechos reales y a partir de ahí imagina sus vidas, como imaginó en su momento la pintura del cuadro de La joven de la perla o la confección de los tapices de La dama y el unicornio. Hace lo que se le da bien: narrar una relación de amistad entre dos personas de clases sociales diferentes, una relación que se refuerza despacio, con un progreso cuidado de los sentimientos de cada una. Además de por la toma de conciencia de que el fósil de esa criatura parecida a un cocodrilo corresponde a un animal ya extinguido, Las huellas de la vida resulta interesante por la recreación del ambiente, del que casi es posible sentir el aroma del mar, y el reflejo de las desigualdades de una época histórica a través de la situación de las protagonistas, que aun con sus diferencias tienen algo que las une.

En consecuencia, estamos ante una novela que encaja en la descripción que he hecho al principio: ritmo lento, poca acción; lo que importa es conocer en profundidad a las dos protagonistas y aproximarse a un momento histórico de una forma amena y elegante que no solo se centra en el descubrimiento de un fósil, sino también en la cotidianeidad de las dos mujeres. Las huellas de la vida es Chevalier en estado puro, se puede reconocer en su prosa a esa Griet de La joven de la perla que posaba para Vermeer y después recorría las calles de Delft hasta su hogar humilde, se pueden reconocer esos contrastes —de ambientes y de madurez de los personajes— de La dama y el unicornio, se pueden reconocer la calma y los hechos que se desvelan poco a poco de Ángeles fugaces. He experimentado sensaciones parecidas a las otras veces que la he leído: me gusta su sensibilidad (que no sensiblería), su buen gusto al escribir y su capacidad para plasmar la introspección de los personajes, aunque en algunos momentos no me habría importado que tuviera un poco más de ritmo y se extendiera menos en las cavilaciones de (sobre todo) Elizabeth.

Tracy Chevalier.
En cualquier caso, Las huellas de la vida me parece una buena novela, una lectura agradable para los lectores dispuestos a saborear con calma una historia que en apariencia es sencilla pero tiene más matices de los que se detectan a primera vista. Entre sus puntos a favor, destacan la recreación histórica, la excelente caracterización psicológica de las dos protagonistas y el trato cuidado de las cuestiones sentimentales (que van mucho más allá del amor). Por el contrario,  si lo que buscáis es un relato de acción trepidante en el que ocurran cosas constantemente, mejor que ignoréis esta propuesta. Las huellas de la vida gustará mucho a quienes hayan disfrutado de la autora previamente y también puede ser una buena opción para leerla por primera vez si os atraen estos temas y la hermosa manera de narrar de Chevalier. No tiene nada que envidiar al resto de su obra.

11 comentarios :

  1. No lo conocía pero gracias a tu reseña tengo ganas de leerlo.
    Un beso

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  2. Leí "La joven de la perla" hace muuuucho tiempo y recuerdo que me gustó. Esta novela me la anoto porque me resulta interesante.

    Besos!

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  3. Llevo mucho tiempo con este libro rondándome en la cabeza y creo que después de leer tu reseña me voy a lanzar a leerlo.
    Gracias, un saludo!!

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  4. @Espe. Me alegro de haber despertado tu interés :).

    @Kristineta. Si te gustó "La joven de la perla", te gustarán los demás libros de la autora.

    @Inmish. Perfecto, ya me contarás qué te parece :).

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  5. He tenido un déjà vu: he sentido que ya había leído antes esta reseña, y que ya había visto antes la foto del fósil que has puesto... Tela.

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  6. Creo haberlo visto por la biblio... En mi próxima visita me parece que me lo llevo.
    Besotes!!!

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  7. Sólo leí La Joven de la Perla y tampoco me entusiasmó como para que me apeteciese leer más cosas de esta autora, pero quizá me anime ahora leyéndote... Bss

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  8. @Alba Úriz. Ja, ja, ¡qué cosas! :)

    @Margari. ¡Qué bien! Ya me contarás qué te parece ;).

    @Matiba. Sí, a veces viene bien dar una segunda oportunidad a los autores :).

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  9. Este libro me pareció PRECIOSO!
    La amistad entre las dos mujeres de extracción social tan diferente, pero con una pasión común.
    Absolutamente recomendable!

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  10. @Maria Rosa. Totalmente de acuerdo contigo. Me alegro de encontrar a otra seguidora de Chevalier :).

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  11. Acabo de leerla y me ha gustado mucho, no por la trama en sí, ya dices tú que es una novela quizás algo lenta y sin la chispa que esperan otros lectores, sino por los temas que maneja: los fósiles/Dios/la evolución antes de ser descrita por Darwin; y el papel de la mujer en la época/las solteronas que no deben salir solas a la calle/ el no reconocimiento de la autoría de un descubrimiento científico... Muy buen libro.

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