27 enero 2014

Anna Karénina - Lev. N. Tolstói



Edición: Alba, 2010 (trad. e intr. Víctor Gallego Ballestero)
Páginas: 1006
ISBN: 9788484284925
Precio: 44 € (e-book: 14,99 €)
Esta traducción también está disponible en bolsillo (Alba Minus, 14,90 €).
Los grandes clásicos merecen este calificativo por muchos más motivos que los que se recuerdan en la cultura popular. Anna Karénina (1873-1878), como Madame Bovary (1856-1857) y La Regenta (1884-1885), se conoce por el tema de la mujer adúltera —la trama más potenciada en las adaptaciones al cine—, pero basta leer unas pocas páginas para advertir que en esta novela hay más, mucho más, no en vano es, junto con Guerra y paz (1865-1869), la obra maestra de Lev. N. Tolstói (1828-1910) y una de las mayores contribuciones a la literatura universal de todos los tiempos. El autor, de familia aristócrata, frecuentaba los ambientes opulentos de la alta sociedad y combatió en la guerra de Crimea, experiencia que lo dejó profundamente marcado. Publicó Anna Karénina cuando ya era un escritor reconocido y en su interior se vislumbran algunos rasgos de la crisis espiritual en la que terminó sumido.
«Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo». La célebre frase con la que comienza la novela bien puede considerarse un resumen de lo que acontece a continuación, porque el eje de Anna Karénina son tres familias, cada una centrada en una pareja con sus propios problemas: Anna y Karenin, la hermosa mujer rodeada de un halo de tristeza y su marido «magnánimo», perfecto a ojos de los demás; Levin y Kitty, el inteligente hombre de campo y la ingenua señorita que madura a base de decepciones; y Oblonski y Dolly, el seductor despreocupado y la madre abnegada. Forman parte de la alta sociedad y disfrutan de grandes bailes, de almuerzos en el jardín y otros ambientes de lujo; no obstante, sus protagonistas no consiguen encontrar la felicidad, como si el autor quisiera expresar que la desgracia también ocurre en las mejores casas.
Se suele decir que el gran logro de Tolstói reside en dominar a la perfección la psicología femenina en la caracterización de Anna, pero esta percepción es incompleta, puesto que controla la psicología del ser humano en general, hombres y mujeres, principales y secundarios. Anna no es la única que brilla; todos resultan interesantes, complejos, con matices, aunque los dos papeles fundamentales recaen en ella y Levin, que en cierto modo actúa como su polo opuesto. En efecto, el libro está construido en torno al paralelismo entre ambos (de hecho, en un principio se tituló Dos familias), dos personajes que experimentan problemas sentimentales que derivan en una crisis existencial profunda. Ella, por debatirse entre marcharse con Vronski o estar con su hijo —esta es una de las diferencias entre Anna Karénina y Emma Bovary: la primera tiene una mayor conciencia de su maternidad—; él, por ser rechazado por su amada y, más tarde, por enfrentarse a la enfermedad de su hermano.
Cada minuto que pasa se alejan más de la ruta verdadera, se muestran incapaces de detener la embarcación, conscientes de que asumir el error equivaldría a reconocer que están perdidos (Pág. 242).

Anna sufre «bovarismo», esa insatisfacción vital en la que sus ilusiones (la búsqueda de la felicidad, como señala Víctor Gallego Ballestero en el prólogo) se ven truncadas por la realidad: la incompatibilidad de ser compañera de Vronski y madre de Seriozha a la vez. Sin embargo, ni siquiera su amante es una forma de felicidad, porque, al igual que le ocurre a Emma Bovary, al final ese deseo se trunca y la lleva a un estado de desespero mucho peor que el estancamiento del que partía antes de conocerlo. Levin, por su parte, sufre una crisis espiritual —como la del propio Tolstói— por su obsesión con la muerte (la muerte, a propósito, parece estar presente sobre los personajes, como una amenaza del destino trágico e inevitable). Aun así, Levin, a diferencia de Anna, intenta combatir la tristeza con trabajo duro del campo; de alguna forma, el autor nos transmite que las penas se superan con actividad, con ritmo, con cansancio («Y así pasamos la vida, distrayéndonos con la caza y con el trabajo, para no pensar en la muerte», pág. 471). Esto último también se puede aplicar a Dolly, que se mantiene ocupada con los niños. Anna, en cambio, viaja y se divierte, pero en el fondo se aburre, se ahoga en su existencia. Esto explica por qué la trayectoria de ambos, pese a partir de situaciones de crisis, termina divergiendo.
—¿Desdichada yo? —exclamó Anna, acercándose y mirándole con una sonrisa llena de amor y adoración—. Soy como una persona hambrienta a la que han dado de comer. Puede que tenga frío y se sienta avergonzada de sus andrajos, pero no es desdichada. ¿Desdichada yo? No, aquí está mi felicidad… (Pàg. 248).

Quizá lo que tienen en común Anna y Levin es que son sinceros consigo mismos: han apostado por una forma de vida, asumiendo todas las consecuencias que conlleva. Ella se atreve a salir de un matrimonio que no la satisfacía; él expone sus ideas sobre el hogar rural sin dejarse convencer por sus colegas. El autor parece defender este valor, esta transparencia (también lo explicita en Kitty, cuando esta se encuentra en el balneario y decide cambiar: «[Fingía] Para parecer mejor ante los demás, ante mí misma y ante Dios. Para engañar a todos. No, esto no volverá a ocurrir. Prefiero ser mala, antes que mentir y engañar», pág. 300), aunque al mismo tiempo sabe que la sinceridad no asegura la felicidad, porque probablemente ambos serían más felices si se mostraran despreocupados como Oblonski. Por cierto, qué significativo es que Anna y Levin tarden tanto en conocerse mientras que sus allegados interactúan constantemente; su encuentro funciona como punto de inflexión: ¿qué habría pasado si se hubieran visto antes?
Al leer Anna Karénina, uno tiene la sensación de que todos los temas del universo humano, y en particular de las relaciones amorosas, quedan reflejados en sus páginas: la inseguridad, el enamoramiento apasionado, el desgaste del matrimonio, los celos, la responsabilidad de tener hijos, la falta de atracción (Flaubert dijo de Tolstói: «¡Qué artista y qué psicólogo!»). Se produce un contraste entre el orgullo de los hombres (en Karenin al descubrir la infidelidad, en Levin tras ser rechazado, en Vronski y Oblonski casi como una parte inherente de su personalidad) y el sacrificio de las mujeres (Anna destrozada por ser infiel —a diferencia de su hermano, a quien apenas le afecta—, la resignación de Dolly, la fuerza de la transformada Kitty al cuidar del enfermo).
Más allá de las relaciones sentimentales, el libro destaca por su vertiente intelectual, que no solo se detecta en el extraordinario despliegue del lenguaje y las interesantes observaciones, sino en las conversaciones sobre temas tan variados como la política económica de la Rusia de la época, el contraste entre el campo y la ciudad, la religión e incluso la educación de las mujeres. En estas escenas suele estar presente Levin, el personaje con el que más se identifica el autor, un hombre de grandes convicciones que le sirve para plantear una crítica social a los valores de la aristocracia. En parte, es como si Levin demostrara que todo aquello que se considera importante (es joven, cuenta con una buena posición, trabaja en lo que quiere) no tiene por qué llenar espiritualmente; aunque, a la vez, esa vida interior tan importante para él no resulta necesaria para los de su alrededor (en especial, Kitty). Por otro lado, merecen una mención las reflexiones sobre arte y música (Tolstói también es autor del ensayo ¿Qué es el arte?).
—Ya lo ves —dijo Stepán Arkádevich—. Eres un hombre de una pieza. Y esa es tu mayor cualidad y tu mayor defecto. Debido a la integridad de tu carácter, querrías que la vida se basara en los mismos principios, pero no sucede así. Desprecias la labor del Estado, porque te gustaría que cualquier actividad humana tuviera un fin determinado, y eso no suele suceder. También querrías que todos nuestros actos tuvieran siempre un fin, que el amor y la vida conyugal fueran una misma cosa. Y están lejos de serlo. Tanto el encanto, como la variedad y la belleza de la vida residen en ese juego de luces y sombras. (Pág. 72).

La novela, como apunta Gallego Ballestero, está llena de poesía sin ser poética. El simbolismo es un buen ejemplo de ello: la muerte (el capítulo titulado así, que comprende un fallecimiento y una concepción); la estación de tren (comienzo y final de esta etapa de Anna; curioso que Tolstói muriera en una); la llegada de Anna a casa de su hermano, cuando pide a su cuñada que le perdone la infidelidad, sin imaginar que más tarde la cometería ella misma; la confrontación entre el campo (lo puro, donde Levin se siente bien) y la ciudad (artificial, ni Anna ni Levin son felices allí); la caída del caballo de Vronski, etc. El autor realiza un vastísimo análisis de las relaciones humanas, pero las enfoca con una gran precisión, cada detalle tiene su significado. La escritura comprende de todo: diálogos amenos y descripciones detalladas, ritmo dinámico y fragmentos de cavilaciones.
Lev. N. Tolstói
En suma, Anna Karénina es una obra maestra que todo lector debería leer en algún momento de su vida. Representa la cúspide del realismo decimonónico, una novela tan completa que cada capítulo equivale a una master class de literatura. Todos los personajes, desde los protagonistas hasta los secundarios (que no son pocos), están trazados con tanto esmero que sus caracteres resultan únicos, aunque su papel como parte del conjunto siempre tiene un significado extrapolable a la vida en general. Entre sus páginas desfilan innumerables temas vitales que recogen todo aquello que afecta al ser humano. Pocas veces se puede leer un libro de este nivel, muy pocas veces.
Las fotografías pertenecen a la adaptación de 1935, dirigida por Clarence Brown y protagonizada por Greta Garbo. También muy recomendable.

41 comentarios :

  1. Este año me he propuesto leer varios clásicos y este se encuentra entre ellos :)

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  2. @LauNeluc. Es una novela imprescindible. La vas a disfrutar muchísimo ;).

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  3. Si hay algo que me gusta en un libro, es que los personajes secundarios estén igual de desarrollados que los principales. Y, sobre todo, que tengan su porqué en la historia.
    De seguro leeré este gran clásico, solo tengo que encontrar el momento.
    Lo que sí he visto es la última adaptación cinematográfica que se hizo. Algo confusa y extraña, por cierto.

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  4. @Bea Mendes. En "Anna Karénina" todos los personajes son espléndidos, todos. De los secundarios, recuerdo por ejemplo a los hermanos de Levin y la chica que Kitty conoce en el balneario; magistrales.

    Con respecto a la última adaptación, no la he visto, pero por las críticas parece una versión bastante arriesgada. Yo solo he visto la de 1935, que está muy bien (aunque el papel de Levin es anecdótico).

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  5. ¡Ays! ¡Qué no he leído Ana Kerina! Me cuesta tanto leer algo que he visto tantas veces en televisión. Pero creo que se ha convertido en un deber. Y especialmente, después de leer tu entrada. Abrazos.

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  6. Este libro lo tengo más que pendiente igual que la película. Leeré primero el libro, claro.

    Me has recordado que tenía ganas de leerlo. Voy a adelantarlo en mi lista de pendientes...

    Besos!

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  7. @Marisa C. Eso me pasaba a mí con "Mujercitas", y cuando lo leí se convirtió en uno de los libros fundamentales de mi vida. Te aseguro que "Anna Karénina", la novela, merece la pena aunque conozcas la trama por la película. Tiene muchísimos más detalles, es otra experiencia.

    @Narayani. Yo también leí primero el libro y después lo complementé con la película. Diferentes, claro, pero los dos son muy recomendables.

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  8. Tengo muchas ganas de leer este y el de Emma Bovary, a ver cuando me animo, besotes!

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  9. No fui capaz de leer este libro, a Tolstoi en general no he sido capaz porque también lo intenté con Guerra y Paz. Sé que no era el momento, era aún una lectora casi en ciernes, muy joven pero se me quedaron grabadas ambas novelas como dos tostones y soy incapaz de quitarles ese sambenito así por ahora no me animo y que conste que me avergüenzo de decirlo...

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  10. @Susana Palacios. Los dos son extraordinarios. Literatura en mayúsculas.

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  11. @Manuela. Te entiendo. Hay gente que dice que la adolescencia es la mejor edad para leer clásicos, pero yo discrepo porque creo que se digieren mejor cuando se tiene una mayor madurez lectora. Si no se lee en el momento adecuado, comprendo que Tolstói pueda resultar pesado (y me han comentado que "Guerra y paz" aún es peor en este sentido por las descripciones del campo de batalla). En fin, quizá más adelante podrías darle otra oportunidad ;).

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  12. No la he leído. Confieso que me da un poco de pavor pero imagino que todo es ponerse. Besos.

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  13. Qué brillante análisis de Anna Karénina te has marcado Rusta. He disfrutado mucho leyéndote. Estoy de acuerdo contigo que los clásicos necesitan de cierta madurez lectora para disfrutarlos, aunque yo tengo buenos recuerdos de los clásicos leídos en mi adolescencia (no todos), pero soy consciente de que posiblemente ahora los exprimiría más y mejor.

    Sobre lo que dices que es una obra que contiene mucha poesía sin ser poética, creo que la poesia no deja de ser una manifestación de la belleza, y en ese sentido podemos encontrarla en esta y otras obras clásicas. Libros que en definitiva lees y relees y en cada relectura descubres un matiz, una complejidad...

    También es verdad que no todo lo considerado clásico es bello, ni siquiera bueno. Pero sin duda Anna Karénina tiene su hueco inamovible en el olimpo de los clásicos.

    Felicidades por la entrada.

    Besos

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  14. @Marisa G. Antes me ocurría igual con todos los clásicos en general, pero al empezarlos te das cuenta de que no son tan difíciles como parecen (al menos, no todos). "Anna Karénina" impone por su extensión, pero es una novela que se disfruta muchísimo.

    @Ana Blasfuemia. Eso es: "Anna Karénina" no tiene lo que consideramos una prosa poética, pero los símbolos, la forma de plantear la oposición Anna-Levin, etc., son juegos narrativos propios de la poesía. Me parece una novela completísima, el lector puede encontrar de todo en ella (pasión, familia, reflexiones, etc.) y quizá por eso es tan grande.

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  15. ¡No sabía que Greta Garbo estuvo en esta película! ¡Gracias por el dato!
    Tengo este libro en casa, y como estoy obsesionada con los rusos, no tardaré mucho en leerlo.
    Excelente reseña.
    Un abrazo.

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  16. @Shanny. Sí, una gran actriz para una gran película.

    Si te gusta la literatura rusa, ya estás tardando en leer el libro ;).

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  17. Me ha gustado muchísimo la reseña,pero al ser un clásico ya me haría con ella sin prisas.
    Un saludo

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  18. @Maidafeni. Claro, cuando te apetezca :).

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  19. Qué análisis tan completo, cómo me ha gustado. Casi tanto como la propia "Anna Karenina" ;) Tengo un gran cariño a esta novela y la he leído tres veces, al menos, la primera en la adolescencia y, luego, haciendo un circuito con "Madame Bovary" y "La Regenta". Y cada una de ellas la he ido disfrutando más.
    De las películas, aunque la Divina Garbo me encanta, tengo un recuerdo especial de Vivien Leigh en la versión de 1948, de sus ojos trágicos.

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  20. @Zazou. Tengo muchas ganas de ver la versión de Vivien Leigh; también fue una grandísima actriz. En cuanto a ese trío de libros, solo me falta "La Regenta" y espero que sea mi lectura-ladrillo de este verano.

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  21. Consideras este un buen libro para iniciarse en los clásicos de esa época?
    Del siglo XIX solamente he leído un par de libros

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  22. La leí el año pasado y la disfruté mucho más de lo que esperaba. Creía que era un libro centrada en la protagonista. Pero me sorprendió ver que eran muchos los personajes que estaban muy bien desarrollados en la novela, como bien indicas. Y esa crítica a la hipocresía de la sociedad rusa de su tiempo. Una obra maestra, sin duda.
    Besotes!!!

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  23. @Isabel. No soy una entendida en literatura decimonónica, pero puede ser una buena opción, sí. Las partes de discusiones sobre el campo y demás pueden resultar un poco pesadas, pero en general me parece mucho más ameno que otros clásicos que he leído. También te recomiendo a Dickens, Austen y Louisa May Alcott.

    @Margari. Coincido plenamente contigo. Yo también me esperaba una novela centrada en Anna, y en la práctica casi que sentí más interés por Levin, aunque todos los personajes son fabulosos.

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  24. Lo tengo en casa. de este año no pasa.

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  25. Leí el libro hace unos meses y me encantó, al poco de empezarlo ya supe que estaba ante una obra maestra y cada página no hacía sino confirmarlo. Lo recomiendo muy mucho porque además es un libro muy actual en su discurso sobre relaciones humanas, no me parece espeso ni denso, Tolstoi hace una narración muy buena.

    Y me llama la atención ese final anticlimático que tiene con las convicciones de Levin, que es claramente el personaje más querido por el autor por volcar muchas cosas suyas en él. Muy buen análisis, te felicito

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  26. @Nina. Lo vas a disfrutar muchísimo :).

    @Garcigomez. Yo también creo que cada página es una obra maestra. Hace poco, cuando apunté los fragmentos que me habían llamado la atención, volví a recordarla en detalle y me maravillé porque muy pocas veces se puede leer un libro así. Coincido con lo del final de Levin; todo lo que le acontece es interesante y significativo, su contraste con los demás está muy bien trabajado.

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  27. Afff! excelente reseña. Tengo muchas ganas de leer a Tolstoi, este año seguramente lo haré.

    Acabo de leer "Odisea", con los clásicos hay que ir despacio pero quería comentarte que estoy leyendo: "La cena" de Herman Koch y cita ese comienzo de Ana Karenina.

    Saludos y buenas lecturas.

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  28. @Laurita lectora. No me extraña; es una gran frase. Recuerdo que Dimitris Stefanakis también lo cita en "Los días de Alejandría", una novela muy recomendable que muestra los claroscuros de una familia.

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  29. Que reseña tan estupenda!! La leí hace casi una década y me ayudó a pasar por un momento en que necesitaba un poco de evasión, le guardo un cariño especial. Si me ha gustado tanto tu reseña creo que es porque has puesto en palabras la sensación que conservo de aquella lectura, logicamente no recuerdo los detalles, pero recuerdo sentir que tenía entre las manos una hermosura, más bonita y más completa a cada página que pasaba. Sin duda una de las mejores novelas que he leído. No voy a tener más remedio que relerla!!
    Saludos!!

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  30. @María Jesús Nieto. Me alegro mucho de que mi reseña te haya ayudado a recordar esta lectura. Yo también la quiero releer algún día, es una novela espléndida.

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  31. Tengo muchas ganas de leerla, así que espero que este año caiga seguro.

    Un beso.

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  32. @Tabuyo. Me alegra que seáis tantos los que queréis leerla este año. Los clásicos deben seguir generando esta atención.

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  33. Maravillosa reseña!!! Me ha gustado muchísimo.
    Acabo de leer Madame Bovary, por lo que necesito tiempo para ponerme con otro clásico como éste. Además, el tema "bovariano" de nuevo no me atrae ahora mismo. Sé que leeré este clásico, pero no a corto plazo.
    Un beso!

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  34. @Enbuscademrdarcy. Yo leí los dos el año pasado, pero dejé pasar dos o tres meses para darme un poco de tiempo. Creo que haces bien en esperar, así no te saturarás del tema (aunque, de todas formas, las novelas tienen diferencias).

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  35. Una estupenda reseña, si señor.

    Tengo un suspenso alto en Tolstoi. No he leído aún nada de él y ni siquiera he visto ninguna película ni serie sobre su obra. No tengo perdón y todo por pereza cuando he tenido en las manos los "tochos". Tengo que ponerle remedio y tu reseña anima desde luego, así que gracias por la reseña :)

    Bs.

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  36. @Ángela León. Bueno, creo que todos estamos así con algún autor de los imprescindibles. En cualquier momento puedes ponerle solución ;).

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  37. Hola Rusta:) Me ha llevado mi tiempo, pero aquí estoy, con la sensación de haber corrido una maratón lectora. Es de esos libros que requieren mucho esfuerzo, pero que te proporcionan una sensación de satisfacción incomparable.

    Personalmente, me ha fascinado la faceta de psicólogo de Tolstói. Los conflictos internos que sufren los personajes, así como la evolución de los mismos, están descritos de la manera más compleja y detallista.

    Por otro lado, la importancia de la novela como retrato de la sociedad de una época es evidente, no deja tema sin tratar. Las reflexiones u observaciones acerca de las distintas posturas políticas, artísticas, religiosas, etc. son magníficas. Sin embargo, precisamente la meticulosidad con la que cubre los diferentes aspectos de la vida de la época es lo que más me cuesta arriba se me ha hecho. En concreto, ciertas partes en las que Levin describe las tareas del campo en detalle, así como algunas discusiones acerca de la política del momento, se me hicieron algo pesadas. Soy capaz de reconocer el valor que tienen, pero no de disfrutarlas en su totalidad.

    La única parte que me ha molestado de verdad ha sido la octava. Mi queja no se debe al contenido, si no a su posición dentro de la obra. Al leer después la introducción, me he alegrado de que hubiera una explicación, porque creo que el final de la séptima parte es el que debería haber sido el final absoluto.

    Como siempre, muy interesante leer tus observaciones habiendo ya leído el libro:)

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  38. En el poema Posibilidades, de Wislawa Szymborska, hay un verso aparentemente anodino que, sin embargo, yo recuerdo a menudo. Dice así: “Prefiero Dickens a Dostoievski”. Solo eso. Puede parecer poca cosa, pero cobra sentido cuando uno lee el resto del poema, que viene a ser una especie de toma de posición frente a la vida; Szymborska prefiere celebrar la vida a diseccionarla, prefiere amarla, sin más. Yo, ay, prefiero Dostoievski a Dickens… Por más que me esfuerzo, no logro preferir a Dickens. Como preferir, preferiría no preferir a ninguno de los dos, pero me temo que esa opción no está en mis manos. Sin embargo, dispongo, todos disponemos de una opción intermedia: prefiero a Tolstói. Es posible que lo prefiera porque está más cerca de Dostoievski que de Dickens, cosa que me parece indudable, pero, si bien Tolstói, el escritor, fue un hombre tan atormentado como su compatriota, su literatura, sin dejar de ser visceral, que lo es, no resulta tan abrumadoramente desgarrada. Y, hablando de Tolstói, prefiero Anna Karenina. La prefiero a Guerra y paz, sí. La historia me parece más redonda y los personajes más complejos. ¿La mejor novela de todos los tiempos? Es un poco absurdo plantearlo en esos términos, pero tal vez no sea del todo absurdo decir (por supuesto que lo es, pero sigo) que es la novela más recomendable de todos los tiempos. O sea, la novela que admite ser recomendada a un mayor rango de lectores. Uno no recomendaría a cualquiera El ruido y la furia, igual que no recomendaría a cualquiera Grandes esperanzas. Pero Anna Karenina… No se me ocurren muchos lectores a los que no me atreviera a recomendársela (algo parecido me ocurre con Los Buddebrook, de Thomas Mann, y en menor medida -no por demérito de la novela sino por el esnobismo de algunos lectores-, con Libertad, de Franzen). Dicho sea de paso, de entre las muchas biografías que circulan por ahí de Tolstói, hay una, la de Henri Troyat, que también entraría en esta categoría. Un libro que se lee tan apasionadamente como la mejor novela, o más.

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  39. Pues yo he intentado leerme Anna Karenina varias veces y siempre me quedo en las 20 primeras páginas. Pero en lo que queda de año, o a principios del siguiente, tengo el firme propósito de leérmelo y así cumplir con otro próposito que me hice hace tiempo: 1 clásico, 1 histórico y 1 en inglés, entre mis lecturas. Gracias por las reseñas son estupendas y se aprende mucho! Y también a los comentaristas, apunto!

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  40. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  41. Hola, Anna Karenina fue mi libro del verano 2017. Al ser un libro grande necesitaba mas tiempo. ¿y sabeis con me encontré? CON UN GRAN LIBRO. Maravillo desde todos los puntos. Comentar que veo a Anna y su hermano Oblonski como un mismo personaje, el por ser hombre es aceptado por una sociedad frívola y ella, rechazada por la misma sociedad frívola e hipócrita. Una mención a Dolly, una mujer fuerte, aun sin saber que lo es. No la veo resignada, sino que aprende a sobreponerse a su condición de mujer en una época y una sociedad en la cual la mujer era educada para ser esposa e ir a bailes y nada mas, y de la cual no puede escapar, de momento. Kitty me parece que es el personaje que tiene una evolución mas destacada, por su condición de mujer y su juventud. Lo recomiendo.

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