17 enero 2014

El eterno debate sobre las lecturas obligatorias del colegio



¿Los profesores eligen con acierto los libros de prescripción escolar? ¿Hasta qué punto resulta conveniente esta concepción «obligatoria» de la lectura? ¿Es preferible potenciar el disfrute de esta actividad o enseñar los grandes nombres de la literatura? Todos, como alumnos que somos o hemos sido, nos hemos planteado alguna vez estas preguntas. Y, precisamente porque todos tenemos algo que decir, al analizar este asunto se corre el peligro de caer en la extrema subjetividad de la experiencia personal, por lo que el debate se suele limitar a dos bandos: los partidarios de las lecturas obligatorias, porque pasaron un buen rato con las que les tocaron, y los que las rechazan porque, por el contrario, no lograron conectar con las propuestas. Yo intentaré ir un poco más allá.

Un primer reto de la escuela en esta materia se encuentra en elegir entre obras importantes de la historia de la literatura, como clásicos medievales y modernos, o novelas más cercanas a la edad y las inquietudes de los estudiantes, de corte infantil o juvenil. La decisión no es tan sencilla como parece. Los adultos, según las opiniones expresadas en la red, parecen decantarse por la segunda opción, porque, además de ser libros que transmiten unos valores e invitan a la reflexión, tienen más posibilidades de entretener por tratar temas contemporáneos al niño/adolescente y utilizar un vocabulario de fácil comprensión para él. Esta postura atribuye al profesor la responsabilidad de fomentar la lectura por delante de impartir lecciones sobre literatura, aunque, puntualizo, con estas novelas también se trabaja para que la experiencia lectora proporcione distracción y enriquecimiento a la vez.

Las lecturas obligatorias de clásicos, por su parte, son con frecuencia el blanco de las críticas por imponer obras de cierta complejidad cuando el lector aún no está preparado para apreciarlas. No obstante, esta dificultad es relativa: no se puede comparar un texto medieval —alejado del lector joven tanto por el contexto en el que surgió como por el uso del lenguaje— con una obra de teatro del siglo XX —más próxima en el tiempo y, a menudo, más amena—, por ejemplo. El término «clásico» engloba muchos libros y, del mismo modo que no todas las novelas infantiles y juveniles son recomendables, no todos los clásicos deben rechazarse por sistema como posibles lecturas obligatorias. Además, decantarse por la literatura infantil/juvenil no asegura el éxito: también hay obras de este tipo que no convencen, que no crean lectores. El profesor tiene un trabajo muy complicado con la elección, y decida lo que decida seguro que habrá alguien que no esté conforme. Creo que el docente debe mirar por el bien de la mayoría, y nosotros, los que opinamos desde fuera, tener presente que una sola experiencia no basta para reprobar su selección.

Por otro lado, a veces lo que se cuestiona no es la elección concreta sino la concepción «obligatoria» de la lectura, que permanece en la memoria de muchos adultos como algo aburrido y pesado. Esta percepción resulta difícil de combatir, porque cualquier tarea del colegio es «obligatoria» para el alumno, con independencia de que se imponga una lectura para su posterior evaluación o se dé libertad para que elija un libro de su agrado y después realice un trabajo. En ningún momento me planteo la supresión de estas lecturas; eso sí que sería perjudicial. Tengamos en cuenta que siempre que surge este debate se opina desde la perspectiva del adulto lector, pero pongámonos en el lugar de alguien que no lee: es probable que estas lecturas obligatorias hayan sido su primer contacto con la literatura, su única oportunidad de toquetear un libro, de empezar una biblioteca personal y, por supuesto, de leer ficción. Las estadísticas demuestran que a medida que el nivel de alfabetización aumenta —gracias a la obligatoriedad de la educación y el acceso a la escuela pública— también crece el número de lectores.

A todo esto, no perdamos de vista que el aprender a disfrutar de la lectura no solo depende los profesores: el entorno familiar es incluso más importante en esta aproximación a los libros, puesto que los hábitos adquiridos durante la primera infancia influyen mucho en el niño. Quizá algunos padres no pueden ayudar a su hijo con los deberes de matemáticas, pero sí pueden comprarle libros o llevarlo a la biblioteca. Aunque el papel de los docentes es fundamental y sin duda seguirán buscando las mejores vías para que el alumno se lo pase bien leyendo, la responsabilidad de transmitir el amor por la lectura depende de todos.

37 comentarios :

  1. Hola Rusta en primer lugar cuando te preguntas si los profesores elegen con acierto los libros de prescripción escolar, no sé cómo será en España pero aca en argentina el docente NO elige porque lo desea sino que es parte de la plainificación anual que viene del Ministero y que dice que - por ejemplo- en Lengua en "x" grado (o año) hay que leer el Quijote y detallan los fundamentos; y así es con cada tema que se va a dar en el área de Lengua (y de toda las materias tanto en nivel de Jardin de Infantes y hasta la secundaria; Es un plan de estudios que el docente debe respetar y por supuesto, le arrojan las opciones de los libros que el alumno debe leer.

    Y si, es una obligación que tiene el alumno; Yo en sexto grado de la primaria me tuve que leer mitad del Quijote y no lo entendi (recien un mes atrás me animé y lo léi y entendí perfectamente la prosa); Es más, yo cuando era chica leía poco y nada y menos disfritaba de leer lo que la "seño" nos decía. y si, por culpa de eso queda ese odio a los libros; Lo veo hoy en los jóvenes y más aún si en la familia no se fomenta la lectura.
    Tenes razón cuando decis "la concepcion" obligatoria de la lectura; es asi, el docente esta obligado a hacer leer a los alumnos determinados libros para que este alumno aprenda a hacer un análisis, reflexione, descubra qué le quiere transmitir el libro. ¿y por qué en vez de hacerlo con el Quijote con Borges no hacerlo con otras lecturas que hoy están de moda? No lo sé, eso decide el Ministerio de Educación, pero sería lindo que utilizaran otros libros -quizás está la opción- porque eso haria que el alumno en vez de dormirse o pegarse el faltazo porque no hizo de tarea "la lectura del quijote", asista a la escuela.

    Saludos!

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  2. Hola Rusta,

    Te diría que todo depende del colegio. En el mío (un privado de León, España) no eran muy dados a que proponernos lecturas aparte del temario. Tuve un profesor en 4º de ESO que sí nos animó a leer libros de autores leoneses o poesía, algo menos habitual.
    En la Universidad tuve varias asignaturas de literatura y leí clásicos como Cumbres Borrascosas o La Metamorfosis, que la verdad, me gustaron mucho.

    La cuestión es que si hay colegios/profesores que se repiten más que el ajo y hacen a sus alumnos leer El Quijote y la Celestina y clásicos similares de hace siglos solamente, pues no hacen que sea un actividad entretenida.

    A mí sigue sin gustarme el Quijote, no le veo la gracia por ningún lado. Sin embargo, en la Universidad un profesor lo abordó en comparación con una película no sobre el Quijote, pero sí basada en el personaje en nuestra época actual. Me pareció un enfoque original de hacer entender la importancia de este libro para la literatura hispánica, al margen del gusto personal de cada uno.


    Un beso!

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  3. Hola Rusta, excelente post.
    Yo pasé por todas las lecturas que puedas imaginarte, pero tuve buenas y malas lecturas así que estoy repartida en mi opinión. Pero es como dices, el problema no era realmente leer, el problema era que la concepción de obligatorio hacía de mi lectura en vez de un hobby, una tarea tediosa.

    En mi grado décimo nuestra profesora de español nos hacía leer un libro por mes, y si uno no lo leía, te ponía a leer el del mes que no leíste, más el del mes siguiente, más uno de castigo. Yo realmente disfruté mi castigo que sólo sufrí una vez, pero tuve compañeros que no sólo odiaban a la profesora, le cogieron fastidio a leer y estoy segura, ese no era el objetivo inicial.

    El problema es que los profesores con el afán de que sus alumnos lean, obligan y no dan opciones. Mi primer parón literario fue por eso, me obligaron a leerme el origen de las especias de Darwin, a mi tierna edad de 13 años! no quise saber de leer hasta los 15.

    Yo siempre propuse una solución, pero como acá en Colombia las lecturas del colegio se planean según el pensum académico, nunca lo usaron. Era efectivamente obligar a leer, pero no obligar a leer un sólo libro.
    Es poner condiciones de lectura (número de páginas, género, idioma) y que cada alumno escoja el libro que acaten las condiciones pero que les llame la atención a ellos.
    Mi profesor de español de mi último año en el instituto lo hizo y el porcentaje de éxito fue muy alto. Incluso hubo gente que escogió libros complejos o gordos, sin necesidad de imponerlos.
    No estoy en desacuerdo con las lecturas obligatorias SI lo que obligan es a leer, pero te dan la opción de escoger el libro.
    Besos

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  4. Al margen o no de la idoneidad de la elección, esté el concepto "obligatorio" que creo predispone de entrada a buena parte del alumnado.

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  5. ¡Hola!

    Creo que en muchos casos las lecturas obligatorias no están llevadas como deberían ser. Verás tuve una profesora en la ESO que se limitaba a mandarlas y hacer exámenes sencillos que con leer un simple resumen del libro aprobabas, ¿Qué ocurría con esto? Que nadie las leía, en cambio tuve una en bachillerato que sabía como picar al alumno, hablaba de la época, analizaba algún personaje y no te voy a decir que toda la clase leía el libro, pero si que muchísimos leíamos y comentabamos que estaba ocurriendo.

    Además pienso que hay algunas que llegan a ser un poco tostón y mismamente otras obras del mismo autor son tremendamente adictivas.

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  6. umm como siempre tus post siempre nos hacen hablar jejeje, bueno como lectora empedernida te puedo decir que obligar es lo peor, da igual que te guste o no, por lo menos a mi, me acuerdo que en el instituto dieron opción a leer varios libros, y una de las opciones era leer 10 capitulos del Quijote,pues yo me lei mas de la mitad del libro, aunque me canse debido a que al ser castellano antiguo, no me enteraba de algunas cosas, pero por ejemplo por mi sola me lei el "el si de las niñas" de leandro Fernadez y me encanto, creo que el que le guste la lectura los leera mas o menos bien, y al que no le guste sera un toston, mira me doy cuenta en mi hija desde pequeña le estan mandado a leer en casa se trae libros que les van dando el profesor ella se los lee vamos rapidisimo pero su prima que va a su clase le cuesta y vamos que muchas veces casi que ni los leia, asi que yo creo que es cuestion de la persona, y veces del momento . Pero que hay que dar a conocer los autores clasicos en el instituto o colegio si, aunque creo que habia que hacerlo de una forma mas novedosa de lo que por ejemplo se hace.

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  7. Más que elegir bien o mal las lecturas, creo que muchas veces escojen mal las edades en las que leerlas. Por poner un ejemplo: cuando yo tenía unos diez años leí El Principito, y creo que para entender bien el significado de ese libro, debería leerse con unos cuantos años más.
    Besos !

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  8. Hay algo que no entiendo. Ahora, los jóvenes son mucho más inteligentes y están más preparados que mi generación (tengo 46 años). ¿Por qué nosotros pudimos leer La Celestina o El Quijote, sin traumas ni problemas, y ahora les supone un obstáculo para aficionarse a la lectura? El hábito de leer debería inculcarse a los alumnos durante la educación primaria, con lecturas cercanas y amenas, pero con sustancia, claro. En el bachillerato, ya deberían ser capaces de leer a Lope de Vega o a Quevedo sin sufrir ataques epilépticos. De verdad, creo que la mayoría de los jóvenes son muy capaces de enfrentarse a todo tipo de lecturas. Habrá las que les gusten más, o menos, o nada, pero debemos empezar a tratarles como adultos. No todo en la vida es "ameno, entretenido y cercano". Deben conocerlo todo para poder decidir por ellos mismos, más adelante. Eso sí, estoy totalmente de acuerdo contigo en que es muy difícil la labor de los profesores, porque no siempre tienen el apoyo de los padres o de las instituciones. Abrazos.

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  9. Se están haciendo aportaciones muy interesantes. Mañana por la noche o el domingo os responderé con calma, que me han entrado muchas ganas de debatir.

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  10. Yo tuve lecturas obligatorias en la E.G.B. a partir de los 11 años. Eran libros de Barco de Vapor como Cucho o Mai y otros como Momo o Juan Salvador Gaviota. Normalmente eran entretenidos, pero claro era un colegio privado (concertado) y te obligaban a comprarlo (aunque regalaban algunos a quienes no puediesen gastarse ese dinero). En la pública (donde acabé la EGB) teníamos un día a la semana de biblioteca donde teníamos que sacar un libro y leerlo durante la semana. No recuerdo qué leí ya, pero eran libros adpatados a aquella edad. En bachillerato di literatura 2 años y recuerdo tener que leer El Cid en clase y también tuve que leer Milagros de nuestra señora de Gonzalo de Berceo y otros como Tiempo de silencio o El arbol de la ciencia. Sincermamente, si soy aficionada a la lectura no fue gracias a las lecturas del instituto, precisamente. Opino que leer El Quijote debe ser obligatorio o al menos acercase a él con representaciones teatrales o con otro tipo de actividades. Es un tema controvertido y dificil, pero no hay que olvidar que forma parte de nuestra cultura y no hay que abandonarlo. Aunque es cierto que a los chavales les va más lecturas juveniles, que no tienen por qué ser malas.

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  11. Hola,

    Yo creo que la responsabilidad de crear lectores debe recaer más en los padres, que en el colegio. En el cole se debe enseñar a leer y fomentar la lectura sobre todo porque es importante para la comprensión y la comprensión es la base de todo- si no lees bien, hasta te puede costar entender un problema de mate o física. Pero lo de obligar a leer no sé si es muy compatible con fomentarlo. Estoy de acuerdo en que en los cursos superiores deben enseñarse los movimientos literarios y los clásicos, pero tampoco creo que sea imprescindible leerlos (aunque aquí sí que me parece más normal lo de obligar, según el curso, porque igual que tienes que hacer tal trabajo en no sé qué asignatura, si has cogido lite, tienes que leerte tal libro, lo que no significa que luego te vayas a convertir en el gran lector del mundo mundial, claro).

    Pero el buen profesor, en mi opinión,no es el que manda leer más libros sino el que consigue encender una chispa. Hay que echar un cebo y que cada cuál pique cuando tenga que hacerlo y si tiene que hacerlo.

    Que una persona no tenga afición a la lectura a los diez años, no significa que luego no la tenga. (Otra cosa es que cuando lea comprenda bien lo que lee, que eso es realmente importante) . Los profesores (y padres) debemos poner los medios a su alcance y hacerles que les resulte atractivo, pero obligar no creo que sea la solución. Tampoco sé cuál sería la solución. Y es que el tema se las trae :)

    Yo, tanto en las clases como en casa, procuro poner mi granito de arena. No sé si servirá de algo, pero bueno.

    Un saludo,

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  12. ¡Buenas tardes, Rusta!

    Lo primero de todo felicitarte por los 4 años del blog.

    Interesante debate de las lecturas del colegio y de las que yo tengo buenas y malas experiencias. Sin embargo, creo que se debe obligar a leer como complemento a la asignatura de Lengua y Literatura (y a la de los respectivos idiomas: inglés, francés, catalán, gallego, etcétera) aunque sea difícil acertar con las lecturas. Habría que combinar a los clásicos con los autores actuales. Sería recomendable hacer lista de lecturas opcionales (yo gracias a una de ellas disfruté mucho de "Campos de fresa" de Jordi Sierra i Fabra) u organizar una visita del autor al colegio (yo recuerdo que me obligaron a leer "Vigo es Vivaldi", que me gustó y que el autor fuese al colegio).

    Este debate de las lecturas obligatorias se parece mucho al que hubo hace unos meses acerca de la obligatoriedad de los deberes. Yo soy partidaria de que son algo bueno para el alumno que aprende a ser responsable, disciplinado... En realidad cualquier debate relativo a la educación, ya de por sí es polémico, sobre todo porque en España se está imponiendo la idea de que los maestros y profesores deben actuar con los alumnos como si fuesen sus padres (una idea que me indigna y más aún porque mi madre es profesora de Bachillerato y no me gusta esta creciente falta al profesor por parte de alumnos y padres).

    Es verdad que para crear a un futuro lector, es muy importante que los padres lean cuentos a sus hijos desde mi temprana edad pero la tarea de enseñar a leer y escribir a un niño pertenece al maestro. Yo tuve suerte y me gustaron las primeras lecturas obligatorias de mis primeros años escolares que unidas a las lecturas que me compraban mis padres me compraron mis padres me convirtieron en una niña muy aficionada a la lectura.

    Un saludo cordial,
    Elena Velarde.

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  13. Al menos en la escuela a mí me compraron libros acorde a mi edad, lo que luego comencé a releer durante toda mi vida.
    Tuve pocas buenas lecturas en el colegio, pues todas eran obligatorias, pero las leí. Llegué a la conclusión que todos los clásicos eran aburridos, y todo por culpa de esas lecturas obigatorias. Me hubiera gustado que me dieran una lista de libros que yo pudiera escoger para leer, creo que hubiera disfrutado más esas lecturas.
    De no haber sido por "Viaje al centro de la tierra" de Julio Verne, libro que leí por cuenta propia que estaba escondido en mi estantería quién sabe hace cuánto, nunca hubiera disfrutado de los clásicos... ¡Ahora se han convertido en mis mejores lecturas!
    Esta fue mi experiencia, nadie en mi casa lee, por lo que es algo extraño que la hija menor comenzara a leer por que quiso.
    Un abrazo.

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  14. Me encanta este tema, y me parece que se han hecho aportaciones interesantisimas. Yo no soy educadora, asi que no se que margen de maniobra tienen los profesores para elegir, suprimir o enfocar la lectura de una u otra manera. Pero he trabajado en animacion a la lectura y de una cosa estoy segura: el amor por la lectura requiere que disfrutes de ella y a veces hace falta usar mucho la imaginacion para que textos aridos se conviertan en historias divertidas. Tambien requiere flexibilidad: a veces las historias entran primero por el cine, la musica o el teatro. Mi hijo de nueve se fue a ver El Hobbit y ahora esta leyendo el cuento y quien sabe si eso le abrira el mundo Tolkien. Estoy segura de que la escuela en sus diferentes etapas esta llena de profesionales que saben encontrar formas de motivar a sus alumnos para que se sientan interesados por la lectura, pero tampoco creo que sea imprescindible que las grandes obras de la literatura se tengan que leer por obligacion enteras en la escuela: a veces puede bastar con leer una parte, trabajar el argumento, el contexto, los personajes.
    Y desde luego, de lo que estoy absolutamente convencida es de que la responsabilidad principal es de la familia, en todas sus diferentes manifestaciones, es por eso por lo que cuando mi hija de tres me pide un cuento antes de dormir, tengo que aprovechar esa oportunidad, porque leer, (o que te lean) quiero que sea igual a diversion, igual a emocion, igual a felicidad

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  15. Voy a intentar ser breve... Creo que la clave está en lo que comentas de fomentar el amor por la lectura como algo que depende de todos. Es verdad que la obligatoriedad siempre es un repelente más que una motivación, pero a veces disfrazar esa obligatoriedad de posibilidad de elegir ayuda, es decir: venga, vale, tienes que leer sí o sí, pero te doy varias opciones. La posibilidad de elegir siempre es más motivante, aunque sea una falsa elección porque eliges entre lo que te proponen y no entre lo que quieres.

    Incluso con los clásicos, que estoy de acuerdo que son más dificilmente "digeribles" a determinades edades, que incluso con buena intención lectora no se disfruta de la misma manera... pero se pueden presentar esas lecturas con elementos más tentadores: debates, teatros, que los chicos hagan una versión actualizada o incluso musicalizada... en fin, que la imaginación y la creatividad ayudan en este tema.

    También es verdad que si quien tiene que fomentar la lectura no es un amante de la misma, va a dar igual lo que ofrezca porque le faltará la capacidad de transmitir.

    Vaya debate has puesto en la mesa... ;)

    Besos

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  16. Yo diría que el problema no es la lectura en sí sino las obligaciones escolares post-libro. Me explico:

    Cuando te mandan libros en el colegio, ya sea uno de los clásicos o alguno de la colección infantil/juvenil de 'Barco de Vapor' (por poner un ejemplo de editorial típica de colegio), la cuestión no es leerlos sino demostrar que, efectivamente, has ido de principio a fin y que has entendido tanto la historia como el mensaje del autor.

    ¿Qué es lo que pasa? Que esto se convierte en un auténtico tostonazo y yo soy la primera que admito que he llegado a detestar libros que me habían gustado simplemente por el hecho de haber tenido que hacer un trabajo posterior.

    Comentaré mi experiencia: En el colegio, sobre primero de la ESO, teníamos una profesora que nos pedía leer un libro de la línea juvenil de 'Barco de Vapor al mes'. No estaba mal, ni mucho menos, y muchos títulos eran interesantes (recuerdo especialmente "Pupila de Águila"); pero el problema venía cuando había que elaborar un trabajo que constaba de:

    -Resumen de la introducción
    -Resumen del desarrollo
    -Resumen del desenlace
    -Búsqueda en el diccionario de 20 palabras que no se hubieran entendido a lo largo de la lectura
    -Búsqueda de sinónimos y antónimos de las 20 palabras anteriores
    -Análisis de los personajes
    -Opinión personal

    Te salía un informe bastante apañado (y en aquellos entonces para nada se utilizaba el ordenador. Ni siquiera se planteaba la opción de la mecanografía) y terminabas con el libro aborrecido después de la reelectura y todo lo demás. Básicamente, la perspectiva de lo que venía tras una lectura provocaba una pereza inconmesurable y más a aquella edad.

    En el instituto, en cambio, los informes que tenía que elaborar eran algo más cortos (para mi alegría y desenfreno) pero, aun así, había que hacer un resumen del libro y varios textos más, así como un examen en ocasiones jodido si la profesora tenía predilección por el libro en cuestión y le costaba soportar una crítica negativa o un error en las respuestas. Y ya no hablemos de si teníamos que tratar el libro en clase para hacer análisis morfológicos y sintácticos y toda la pesca...


    En fin, voy al grano que hay que ver cómo casco: A mí todo lo que he dicho anteriormente me chafa el placer de la lectura y tengo la impresión de que no soy la única. Como he dicho más arriba, he aborrecido lecturas que me habían gustado sólo porque he tenido que estudiarlas de arriba abajo para un examen o porque la profesora quería un análisis elaborado. ¿Qué es lo que pasa? Que por a) o por b) la lectura se convierte en un trabajo rutinario y (lo que es peor) obligatorio cuando debería ser todo lo contrario. Se termina relacionando la literatura no como una afición sino como una obligación, algo que se tiene que hacer con el fin de aprobar una asignatura más que como un intento de acercarnos a una actividad que, como la música, el deporte o la danza, contribuye a hacernos como personas.


    Madre mía, qué tochaco infumable. A veces maldigo mi habilidad con la mecanografía que me permite escribir a la misma velocidad a la que hablo...


    Un saludo.

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  17. ¿Obligar a leer o enseñar a leer? Yo diría que la segunda opción suena más interesante. Ya dijo Borges que el verbo leer no soporta el modo imperativo y, al igual que Pennac, estoy totalmente de acuerdo. Por cierto, "Como una novela" de este último me parece una buena pedagogía lectora.
    Por otro lado, cada lector o futuro lector es un mundo y puede reaccionar de manera diferente según qué estímulos... algo que no es fácil de manejar cuando uno se enfrenta a varios alumnos de distinto pelaje.
    Pero no todo es escuela: los profesores enseñan pero los padres educan. Es en casa donde se forjan los hábitos y la lectura es uno de ellos. Alguna vez me han preguntado cómo conseguir que sus hijos cojan un libro y les he preguntado si les han visto hacerlo a ellos; la respuesta suele ser una mirada de desconcierto.
    En cuanto a si los niños se pueden enfrentar o no a los clásicos, ¿por qué no? Hay clásicos para todos los gustos y hay niños de los que sé que pueden disfrutarlos.

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  18. Hola Rusta, esta es una discusión que parece no tener fin. Creo que todos los argumentos que se planteen también serán acordes.

    La pregunta que me cabe es, "obligamos" a leer, ¿para qué sirve leer?.

    Saludos

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  19. Creo que no hace falta responder para qué sirve leer... ¿no?

    Lo importante es que además de enseñar a leer se enseñe a indagar, a cuestionar, a criticar, a preguntarse, etc. sobre lo que se lee. La lectura por placer y ocio está muy bien, es un hábito que se adquiere con el tiempo.

    En la escuela se debería enseñar a leer de forma crítica no ha consumir libros por el mero hecho de "hay que leer". Si a los niños y jóvenes se les presenta la lectura "con elementos tentadores", como dice Ana, se acercarán a los libros desde el disfrute y no desde la obligatoriedad.

    ¡Saludos!

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  20. @Analia Alvira. Aquí se dan ambas situaciones, creo. En los cursos superiores hay lecturas que se prescriben desde arriba porque en el examen de acceso a la universidad pueden salir preguntas relacionadas, y el profesor tiene que impartir la docencia correspondiente aunque no esté de acuerdo con ese plan. No obstante, en algunos cursos sí que puede elegir las lecturas él mismo o incluso proponer trabajos en los que los alumnos eligen.

    Me parece una barbaridad obligar a leer el Quijote a estas edades. Presentar la obra y explicar su importancia, sí, pero ¿una lectura obligatoria? Si ya es difícil para las personas aficionadas a leer, a alguien a quien no le entusiasme la lectura le quita todas las ganas de seguir leyendo.

    @Enbuscademrdarcy. Eso también es muy importante: el enfoque que da el profesor. No es lo mismo recitar la teoría del libro de texto que proponer películas o establecer relaciones con otras obras. Creo firmemente que un buen profesor puede hacer que lo que de entrada parece aburrido termine resultando fascinante para el alumno.

    @Kyoko. Estoy bastante de acuerdo con tu propuesta. Yo la experimenté de niña, durante la educación primaria, porque teníamos "bibliotecas de clase" y cada uno podía elegir el libro que le apeteciera. Allí había desde los típicos libros de "Pesadillas" de R. L. Stine a "Manolito Gafotas", pasando por Michael Ende y libros de la colección El Barco de Vapor. Incluso llegamos a leer cómics. Estaba muy bien porque nadie leía nada forzado. Después teníamos que hacer un pequeño trabajo sobre la lectura (una ficha o algo parecido).

    No obstante, a partir de cierta edad creo que sí es importante que todos los alumnos de una clase lean el mismo libro, porque el profesor lo conoce bien y puede evaluar a fondo el nivel de comprensión.

    @Pedro. Sí, pero si no es obligatorio, ¿cómo lo hacemos?

    @LauNeluc. Es que cada profesor es un mundo. De todas formas, creo que es más común lo de introducir brevemente el libro, hablar de la época, etc. Para determinadas obras es muy importante tener esa introducción.

    @Esther Borrero. Es verdad que la predisposición del niño influye mucho: al que le gusta leer, le cuesta menos leer las lecturas obligatorias. Pero el que no disfruta con la lectura puede acabar odiándola del todo por ciertas elecciones, y esa es la situación más preocupante, a mi parecer.

    Por otro lado, coincido contigo en que es importante presentar los clásicos de otra forma, que no se limite a la lectura de la teoría.

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  21. @Vanedis. Cierto, "El principito" no es un libro para niños. Muy mala elección por parte del profesor.

    @Marisa C. Has hecho un comentario interesantísimo. De todas formas, quiero puntualizar una cosa: yo no diría que los jóvenes de ahora son más inteligentes, sino que han recibido más educación. No obstante, con respecto a las generaciones anteriores tienen la ¿desventaja? de vivir en la cultura del aquí y ahora, que no fomenta demasiado el esfuerzo. Todo está al alcance de un clic, las películas marcan un ritmo narrativo que se espera encontrar también en los libros, hay más entretenimientos que compiten con la lectura, etc. La actividad de leer tranquilamente, parándose a analizar cada fragmento, no se ve nada favorecida por este estilo de vida.

    ¿Por qué ahora prefieren leer una novela juvenil antes que un clásico? Porque pueden, diría yo. Porque hay una separación entre literatura adulta y literatura infatil-juvenil que antes no estaba tan acentuada, sobre todo a raíz de fenómenos como "Harry Potter" y "Crepúsculo". Se ha llenado el mercado cultural de más productos y hay más opciones donde elegir.

    Leer una novela clásica escrita por un autor que entonces era joven es toda una experiencia: en general, todos tenían una cultura literaria y humanística mucho mayor que los jóvenes de ahora (también hay que decir que esos autores eran de clase acomodada y tenían una educación exquisita a su alcance. La gente del pueblo en el siglo XIX y principios del XX era analfabeta; en eso es en lo que se ha evolucionado).

    La sobreproducción del mercado literario actual también influye a los lectores adultos: hay gente que leyó grandes clásicos con quince años y ahora se entusiasma con las "Cincuenta sombras de Grey" y otras novelas comerciales que no exigen ningún esfuerzo. Los libros que leemos nos educan el gusto, y en ocasiones también pueden "degradarlo", convertirnos en lectores más complacientes. El tema daría para otra reflexión.

    En fin, estoy de acuerdo en que con 16-18 años se debería ser capaz de leer de todo (o casi), pero algo falla porque la realidad nos muestra que no es así y que el nivel medio de comprensión lectora deja bastante que desear.

    @Leira. Seguí un itinerario parecido: lecturas infantiles en la escuela, combinación de lecturas juveniles y clásicos en el instituto. No tuve que leer el Quijote -los que cursaron el bachillerato humanístico, sí, algunos capítulos-, pero leímos algunos pasajes en clase y nos hablaron de su importancia y demás. Es que una cosa es presentar un clásico y otra obligar a leerlo. Hay obras que deben conocerse, pero es mejor que se lean con unos años más.

    Luego sigo respondiendo. Muchas gracias por vuestros comentarios :).

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  22. Has planteado un terma realmente interesante. Creo que hay que distinguir entre la enseñanza y el placer que nos produce la lectura como ocio. A mi no me gustan las matemáticas y nunca me he cuestionado que haya obligación de aprenderlas. Con la literatura pasa algo parecido creo que se debe enseñar y ahí entran los clásicos y todo aquello que sea relevante y no tiene que suponer un trauma. Quizá el problema esté en la pedogia y no en los contenidos. Creo que tal y como se enseña la escula sólo hace lector a quien ya le gusta leer como sólo hace matemáticos a quien ya le gusta la materia.

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  23. @Cova. Creo que la solución no la sabemos nadie :), pero estoy de acuerdo en que los padres tienen parte de esa responsabilidad. Alguna vez me he encontrado con personas que menosprecian la labor de los profesores de sus hijos porque "no consiguen que les guste leer", y yo me pregunto: ¿han intentado hacer algo ellos? El profesor no puede cargar con toda la responsabilidad. El temario de las asignaturas de lengua tiene una parte de literatura, pero también debe abarcar otras materias y los profesores no pueden dedicar todo el tiempo que querrían a promover la lectura. Los que opinamos desde fuera tenemos que ponernos en vuestro lugar.

    @Elena Velarde. Comparto tu indignación por esas críticas hacia el profesorado (por desgracia, cada vez más frecuentes). Yo también creo que los deberes son muy importantes, son útiles para el niño aprenda a organizarse y para que luego pueda seguir mejor la lección en clase. Cuando escucho opiniones en contra tengo la sensación de que nos vamos hacia la sociedad del mínimo esfuerzo...

    @Shanny. Tu experiencia es un ejemplo de que no todos los clásicos resultan aburridos; hay mucha gente que se aficionó a la lectura con Julio Verne. También es bastante significativo que te aficionaras a la lectura aunque en tu casa nadie lea (a mí me pasó más o menos lo mismo).

    @María Jesús Nieto. Estoy totalmente de acuerdo contigo. Esos recursos de animación a la lectura son fundamentales, hay que jugar con la imaginación y con las otras formas de narratividad (cine, teatro, cómic). Comparto que no hay necesidad de leer obras maestras enteras antes de tiempo (aunque sí que se deben conocer un poco).

    @Ana Blasfuemia. Discrepo en eso último: aunque el profesor no tenga una gran pasión por la literatura (o por determinadas obras), debe encontrar la mejor forma de enseñarla. Es su trabajo :). De hecho, me he encontrado con profesores que detestaban un tema en particular y lo reconocían, pero aun así lograron captar mi atención.

    @As de tréboles. No te preocupes por el tocho, que lo leo encantada :). Entiendo lo que dices, aunque yo creo que alguna actividad tiene que haber, sea examen, trabajo o comentario, porque de lo contrario el profesor no puede evaluar si se ha leído bien. Supongo que la clave está en buscar ejercicios "creativos", en no caer en la rutina del resumen, personajes, etc.

    @Zazou Bibliomaníaca. Has hecho mención a uno de los principales retos del profesor: enseñar a alumnos muy diferentes. Es muy complicado encontrar algo que complazca a todos. Estoy de acuerdo con la apreciación que has hecho sobre los padres.

    @Laurita Lectora. Bueno, la importancia de la lectura me parece indiscutible, no solo para leer literatura sino para conseguir una buena comprensión lectora que permita estudiar cualquier disciplina (historia, periodismo, derecho... Incluso las ciencias). Es una habilidad fundamental.

    @Mariana Eguaras. Exacto: hay que enseñar a hacer esa lectura crítica. Leer por simple diversión se puede aprender por cuenta propia; en la escuela hay que trabajar con libros que permitan extraer esas segundas lecturas que dan riqueza a la obra.

    @Queestasleyendo. Eso es: lo que se enseña no tiene por qué "gustar" de entrada (qué difícil es definir el verbo "gustar", por cierto). Se enseña para que el alumno aprenda unas habilidades, y eso siempre exige un esfuerzo (mayor o menor en función del punto de partida de cada niño).

    Aun así, creo que cuesta mucho ver la literatura como las matemáticas o la ciencia porque, por lo general, no hay gente que se dedique a las matemáticas como ocio y, en cambio, la lectura sí que es una actividad de tiempo libre. Ahí está la dificultad: en saber entender que la lectura no tiene por qué ser igual cuando se practica por ocio que cuando se trata en la escuela o la universidad.

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  24. Rusta, pues chapeau por esos profesores que son capaces de transmitir pasión ahí donde ellos no la sienten. Ante profesores así yo me quito el sombrero. ;) Pienso también, en la línea de Zazou, que si un profesor es capaz de ver individualidades y sacar lo mejor de cada alumno, conseguirá encontrar el libro que estimule a ese alumno.

    Sobre quién debe transmitir el gusto por la lectura, creo que todos estamos de acuerdo: es una responsabilidad de todos.

    Me lo he pasado pipa con este debate y los comentarios generados Tenía que decirlo :)

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  25. Hola Rusta,
    Ante todo, felicidades por el aniversario, tras una temporada de "sequía lectora" vuelvo y me encuentro con este interesante debate.
    Muchas cosas se me vienen a la mente, no creo que sea capaz de resumirlas todas.
    Primero, que el gusto por leer no se puede imponer, desgraciadamente. Me quedo con la frase de Daniel Pennac en Como una novela: "El verbo leer no soporta el imperativo" Es así de simple. Podemos obligarles a leer, no a que disfruten haciéndolo. Y sólo si les produce placer hacerlo, lo convertirán en una afición.
    ¿Cuál es el objetivo cuando se dan lecturas obligatorias siendo niño? ¿Leer un determinado número de libros en el curso? ¿Leer obligatoriamente tal o cual autor, éste o aquel clásico? ¿Leer a cualquier precio, aunque acaben odiándolo?
    Siempre cuento que mi afición a la lectura empezó con un profesor que nos leía Los cinco y lo hacía fuera de programa.
    En este sentido, me ha sorprendido mucho la elección de los libros que han mandado a mi hijo, que cursa 1º ESO en un instituto público: Jara en Barcelona, Matilda, El asesinato de la profesora de lengua. Y digo sorprendido porque él, que no es un gran aficionado a la lectura, los ha leído con agrado. Se ha dado cuenta que leer reporta buenos momentos y sinceramente, si hubieran sido otros más “espesos”, creo que el efecto hubiera sido el contrario.
    Así que si lo que les obligan a leer es acorde a su edad, ameno y con enganche, habrá más posibilidades de éxito, eso seguro. Que lean es lo que a mí me importa, no porque con ello vayan a ser mejores personas, sino porque mi experiencia es tan positiva, se aprende tanto, he disfrutado y viajado a lugares tan mágicos sin moverme del sitio, que quiero compartir esa maravilla con ellos.
    Además, la lectura de ciertos clásicos tipo El Quijote, está sobrevalorada, sinceramente. Ese tufillo adoctrinador de quien escéptico te pregunta “¿Cómo no te puede gustar, siendo lectora empedernida?”. Pues no. Lo siento. Lo he intentado y no. No me considero ni peor ni mejor lectora por ello. Es más, no hay grados para eso. Te gusta o no te gusta leer. A veces ladrillos, otras libros sencillos, quizá algún clásico, puede que hasta una saga, de multitud de temáticas; la variedad es infinita y eso es lo mejor. Que hay de todo y para todos los momentos.
    Y que en tu casa lean ayuda, que tengas libros a tu alcance por supuesto, pero no necesariamente es el factor determinante. Tengo dos hijos de muy parecida edad y el mayor lee casi siempre por obligación, mientras que el pequeño es un lector voraz. Lo pillo con una linterna leyendo cuando hace rato ya que lo hemos mandado a dormir a la cama. Con 10 años ha traído voluntariamente de la biblioteca 20.000 leguas de viaje submarino, edición de por lo menos hace 30 años, letra pequeña y sin apenas dibujos, con páginas amarillas de esas que huelen a papel viejo… y juro que los he educado igual.
    Siento el tostón de verdad, podría incluso seguir, es un tema apasionante y que da para muchas horas de charla.
    Me alegro que sigas aquí y comprobar que tus reflexiones me siguen haciendo pensar.
    Gracias por eso.
    Un abrazo,
    Irene Maeztu

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  26. @Ana Blasfuemia. Yo también he disfrutado mucho :). El tema es muy típico, pero aun así ha dado mucho de sí.

    @Irene Maeztu. Lo primero: me alegro mucho de volver a verte por aquí. Siempre haces aportaciones espléndidas y se agradece mucho. Espero que vaya todo bien.

    Sobre lo que comentas, añadiría que la lectura pasa por épocas: a uno no le puede apetecer leer clásicos o determinados géneros ahora, pero puede aficionarse a ellos más tarde, la vida da muchas vueltas (que se lo digan a los que nunca tocaron una novela erótica y a raíz de la moda se han enganchado).

    También pienso que cada lector tiene sus inclinaciones, su forma de conectar con cada libro, que depende de lo que se ha leído previamente. Una novela fantástica no se lee igual cuando se conoce bien el género que cuando solo se toca de forma ocasional, y esto influye en las percepciones del lector.

    Sobre los hijos, es cierto que a veces ocurre esto, que uno muestra una mayor afición a pesar de haber intentado que los dos lean. Algunos padres muy lectores me han contado que no consiguen que sus hijos lean. En fin, supongo que hay de todo, hijos que leen sin que sus padres lean y al revés. Lo importante es no forzar.

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  27. En mi caso estoy muy contento de que en la escuela nos hicieran leer el Quijote, tarde tras tarde. No solo lo leimos entero sino que le dimos varias vueltas. No puedo recordar cuántas. Yo ya era un lector empedernido cuando eso sucedía (Tenía once años y había entrado "a saco" en la biblioteca paterna, además de pedir a mis padres y padrinos que me regalasen libros para mi cumpleaños y Reyes, tanto de la colección Cadete como similkares) Me sentía particularmente orgulloso de leerlo porque eras lo mismo que mi padre tenía permanentemente en su mesilla de noche. Muchos años después he podido comprobar incluso en círculos cervantinos, qué poco y mal se conoce el libro. En nuestro caso, y supongo que en el de otros niños de la época, porque laedición era para nuestra edad, aunque respetaba totalmente el texto original, eso si, en español moderno, asimilamos todo aquello que nuestra edad nos permitía entender y por descontado, la aventura de los galeotes, la del Vizcaino, las burlas de los Duques, el discurso sobre las armas y las letras, la Princesa Micomicona, el bálsamo de Fierabrás, la ínsula Barataria de Sancho, los juicios de éste, su mal uso de los refranes y un largo etcétera, a la vez de abrirnos la puerta a lecturas posteriores ya de adultos. Agradezco al sistema vigente en los años cincuenta ese aspecto tan importante y fructífero en mi trayectoria intelectual.

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  28. @Román. Me alegro de que alguien defienda la lectura de este clásico a esas edades. Es fantástico que pudierais leerlo y comentarlo en clase; creo que eso enriquece mucho la lectura, pero por desgracia a veces el temario no permite plantear la actividad de forma colectiva. En cualquier caso, chapeau por los profesores que lo hacen.

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  29. Gracias por tu contestación, Rusta. Leo con mucho agrado tus escritos y, si me permites decirlo, te envidio sanamente el privilegio de enseñar literatura. Yo también he ejercido la docencia durante la última parte de mi vida profesional (unos 15 años en escuelas de negocios y Universidad privada) aunque en mi caso hayan sido la economía y matemáticas mis temas, pero he sido muy feliz cuando he podido recomendar a mis alumnos mis grandes amores literarios, como Proust, Hesse y Kazantzakis que me acompañan desde mis ya lejanos veinte años.
    En mi blog he dejado constancia de algunos de esos momentos heterodoxamente luminosos, con alumnos que acudían a mi casa para que les dirigiera su trabajo de fin de ciclo y, mientras miraban algunos libros de mi biblioteca privada, no pude evitar hablarles de Otto Rahn, su amor a la literatura occitana del siglo XII y, ya de paso, cañazo: El concepto de amor cortés en el libro de Rougemont.

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  30. @Román. No soy profesora, Román. En realidad, lo que me gustaría es trabajar en el mundo de la edición literaria. Dar clases me parece una gran responsabilidad que no sé si sería capaz de asumir.

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  31. Querida Rusta:
    Mi interés por tus opiniones nada tiene que ver con que compartamos profesión (yo, por cierto, ya estoy jubilado) sino por esa pasión que sin duda alguna sentimos ambos por la lectura. Me confundí al leer tus contestaciones a colegas en esta entrada pero, aun antes de que contestases (esa cortesía tuya de hacerlo siempre también es algo que compartimos) releí tu perfil y pensé que me había precipitado. Me interesé por ti nada mas leerte por primera vez, la prueba de ello es que de inmediato te incluí entre mis blogs favoritos para que no se me escapasen tus entradas. Tambi´`en me alegré mucho cuando empezaste a leer a Proust, uno de mis grandes amores literarios. Creo que nuestra afición por la lectura es un don que hemos recibido del cielo y que quien no haya experimentado el deslumbramiento que provoca la lectura gozosa de algunos autores es digno de compasión, porque no sabe lo que se pierde. Nada mas lejos de mi que pensar en que mi pasión por la enseñanza se haría realidad un día cuando a mis catorce años hube de dejar mis estudios de bachillerato y música urgido por imposibilidad de mis padres de seguir pagándolos y meterme en una oficina para contribuir a enderezar la economía familiar. En aquel entonces odiaba la contabilidad por ello y, sin embargo con el tiempo, ya con dieciocho años pude reemprender mis estudios, cursé bachillerato y economía en estudios nocturnos y, mas tarde, gracias a lo que tanto había odiado,a los cuarenta y tantos, solicitaron mis servicios en una escuela de negocios y luego en una universidad. Nunca abandoné mi amor a la literatura y seguí deborando libros, como tú. Me hubiese gustado poder enseñar literatura o filosofía, pero eso no fue posible, aunque creo que, como tú, he logrado contagiar mi entusiasmo por la lectura a algunas personas de mis círculos y eso me ha dado una gran felicidad.

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  32. @Román. Qué historia tan interesante la tuya, Román. Es una especie de justicia poética: al final conseguiste lo que querías. Me alegro mucho de que pudieras disfrutar de tu pasión por la enseñanza.

    Y sí, creo que somos muy afortunados por haber aprendido a disfrutar de la lectura, aunque supongo que quienes disfrutan del deporte, el cine o cualquier otra actividad opinan lo mismo sobre lo suyo.

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  33. Hola!
    Yo creo, sinceramente, que el problema no está en la lectura, si no que a veces, no se piensa en la edad del lector y depende de la obra que se escoja, un libro puede llegar a ser muy tedioso.
    Yo tuve suerte, algunos años, en los que la profesora pensaba mucho en la lectura qué escoger, para que nos gustara y nos adentráramos en la literatura. Una de mis clases favoritas en el colegio fue precisamente, literatura catalana. El problema llegó en el instituto, donde solo nos ponían clásicos y más clásicos y para mi, muchos de ellos, largos y tediosos, que luego, con el tiempo les he dado una oportunidad y he pensado, pues no lo recuerdo de esta manera. Pero porque supongo que en esa época no estaba preparada para leer un libro de esa envergadura.
    Durante mucho tiempo odié la lectura y me obligaba a mí misma a leer para mantener la mente activa. Eso sí, eran libros muy cortos.
    Hasta que di con un género que nunca me cansa, que siempre me gusta. Volvió a reconciliarme con la literatura y a partir de él, he seguido leyendo otros géneros.
    Y si esto me lo hubieran dicho mientras leía el Lazarillo de Tormes en el colegio, hubiera contestado que era imposible que esa fuera yo.
    Y si me hubieran dicho que Shakespeare seria uno de mis autores favoritos de todos los tiempos, me hubiera reído en su cara.

    Yo creo que la tarea del profesor es muy difícil. Algunos escogen el camino rápido, no se lo piensan dos veces. Escogen algo que a ellos les gusta, sin pensar en los alumnos. Otros no, otros cavilan durante tiempo para decidir qué será mejor para ellos.
    Estas navidades pasadas estuve hablando sobre este tema con algunos miembros de mi familia y me gustó oír a la hija de mi prima cuando me dijo que su profesora de literatura no les imponía un libro en concreto. Les imponía leer, sí o sí, cierto número de libros. Ella solo pedía la lista de qué libros eran, podían ser literatura contemporánea, clásicos de siempre e incluso novelas gráficas. Algo que me pareció un gran acierto, porque así fomentaba la lectura en todos sus alumnos, sin tener que recurrir a mandar y obligar solo una lectura que les gustara a unos pocos.

    BESOTES

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  34. @Pensamientos de Patri. Yo creo que ese es el gran problema: las lecturas obligatorias de clásicos para los que aún no se está preparado. Me parece que todos lo hemos experimentado en mayor o menor medida. Ahora contamos con alegría que hemos superado esos problemas y disfrutamos de todo tipo de literatura, pero hay gente que no ha seguido leyendo, en parte, por ese tema.

    Creo que esa profesora ha tomado una buena decisión: obligar a leer, pero dejando libertad para la elección. El placer de poder elegir por uno mismo es fantástico.

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  35. Yo creo que el problema en la mayoría de colegios es que no tienen en cuenta la edad de los alumnos. A mi me mandaron con 11 años "Juana la loca" y para mi fue insufrible, no pude leermelo entero, ni siquiera la mitad, por lo que no hice bien el trabajo, claro. Y eso que a mí me gustaba leer desde muy pequeña, pero cosas entendibles y divertidas y no libros clásicos.

    "Sólo" me supuso el problema de que me pusieran mala calificación en el resumen del libro, pero a muchos compañeros que no se habían leído nunca un libro fue catastrófico, pensaban que toda la literatura era de esa manera, excepto los cuentos infantiles, por lo que le cogieron manía.

    ¿Por qué se empeñan en mandar libros clásicos?, ¿tan difícil es elegir un libro divertido adecuado para cada edad?, el caso es fomentar la lectura, que se enteren de lo que leen, aprendan vocabulario etc.

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  36. @Rocío B. Es una barbaridad que obliguen a leer determinados libros a estas edades. Con 16-18, nivel bachillerato, todavía, pero cuando se es prácticamente un niño elegir eso no hace ningún favor a cultivar su amor por la lectura.

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  37. (14 años)Buenas, ya leí tanto comentario que me olvide que decía el post original (Y además me olvide que decían los comentarios) jaja.
    Bueno, al caso, tengo un canal de youtube (Sr Rey Oscuro, como no puedo dejar links) y ase tiempo subí un vídeo que tiene que ver con este tema (Vídeo n°29: ¿Esta la literatura sobrevalorada?) si no es molestia verlo.
    Fuera del vídeo, comento, a mi siempre las novelas de texto me han resultado tediosas (Deje colgado 1984, sabiendo que es una obra maestra) , aunque con las historietas es distinto. De todos modos, mi arte favorito son los vídeo-juegos, y de hecho la mejor historia la he encontrado en un vídeo-juego, Bioshock Infinite.

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