10 febrero 2014

Las chicas de campo - Edna O'Brien



Edición: Errata naturae, 2013 (trad. Regina López Muñoz)
Páginas: 304
ISBN: 9788415217589
Precio: 18,90 €

La transición de la infancia a la madurez ha dado lugar a un sinfín de obras, y no es de extrañar: esta etapa vital, tan intensa y penetrante, no entiende de orígenes, de géneros, de etnias ni de clases; todos la experimentamos tarde o temprano, por eso las historias de iniciación constituyen un legado de lo más rico y variado. Las chicas de campo (1960), novela con la que Edna O’Brien (Tuamgraney, Irlanda, 1932) se dio a conocer, plantea una trama de este tipo a partir del personaje de Caithleen, una adolescente de familia humilde que en los años cincuenta vive en una pequeña localidad del campo irlandés. Mientras su padre se pasa los días ebrio, la madre de Caithleen se esfuerza para educar a su hija, y Hickey, el empleado, la hace reír con sus bromas. Sin embargo, un suceso dramático rompe esta apacible rutina y la protagonista descubre que el futuro le depara experiencias que van más allá de lo que ha aprendido en su hogar.
Pese a tratarse de su debut novelístico (de hace más de cincuenta años, pero un debut al fin y al cabo), O’Brien define con precisión las fases que atraviesa su personaje: los últimos meses de la infancia en el campo, la adolescencia en un internado católico y, por último, la llegada a la ciudad de una joven Caithleen. La novela, narrada en primera persona, recrea el tono propio de esta edad: una voz cándida y tierna, con esa ilusión, esa fuerza, ese entusiasmo desbordante ante la vida que solo se tiene en la primera juventud. Los temas van desde la toma de conciencia de que los límites de la granja y su gente, que constituyeron el microcosmos de su niñez, se van a dejar atrás, al descubrimiento del amor en forma de la devoción incondicional característica de los dieciocho años. Caithleen sería buena amiga de sus compatriotas Frank (Las cenizas de Ángela) y Francie (Un árbol crece en Brooklyn), y hasta de Jo March (Mujercitas).
La búsqueda de un espacio en la ciudad (un paso que también dio la autora) es otro de los aspectos interesantes: se muestra el contraste entre la sencillez del campo y el ritmo frenético de Limerick, además de la sensación de dejarlo todo atrás, la familia, los vecinos (aunque, sabiendo que hay continuación, esto no es un final definitivo). Se trata, en definitiva, de la entrada al mundo de los adultos, con todo lo que eso conlleva. O’Brien se sirve de este planteamiento para defender la independencia de las mujeres jóvenes ¡en los inicios de los sesenta! Aunque la emancipación sea entre comillas (la amiga de Caithleen aún depende económicamente de su familia), se trata de un mensaje valiente que choca con la tradición de pasar de la casa del padre a la del marido; introduce los años locos, las habitaciones compartidas, las noches de frenesí, la coquetería femenina. Fantástico.
Esta no es la única demostración de progresismo de Las chicas de campo. Hay detalles que en la actualidad pueden parecer inocentes, pero que en el momento de su publicación, en plena posguerra, se entendieron como un auténtico desafío por parte del estamento más conservador: la sutil crítica a la hipocresía del catolicismo y su presencia en todos los ámbitos, desde el internado hasta la sanidad —recordemos que Irlanda es un país muy católico—, y, sobre todo, una apertura al sexo desde una perspectiva que rompe por completo los esquemas de la época. El libro fue prohibido en Irlanda y el clérigo de la localidad de la autora lo quemó en público. Mientras, cosechaba una gran acogida en Inglaterra y Estados Unidos. O’Brien, que por aquel entonces ya vivía en Londres, no regresó a su tierra. La innovación que supusieron estas ideas explican en parte por qué con los años esta novela se ha convertido en todo un clásico de la literatura irlandesa del siglo XX.
Por otro lado, Caithleen no está sola en este proceso de crecimiento: la acompaña Baba, su mejor amiga, una chica de familia más estable que la suya con la que mantiene una conexión un tanto peculiar. Baba tiene la lengua afilada y el corazón rebelde, unos rasgos que contrastan con la educada y responsable Caithleen, pero a la vez la enriquecen porque aportan facetas nuevas a su carácter. La evolución de ambas es uno de los puntos más reseñables: cómo a pesar de las envidias y las malas contestaciones se mantiene la relación de dependencia y fidelidad entre ambas, un vínculo que resulta incluso más fuerte que el de la familia o el amor. De este modo, se plantea el motivo de la amiga/enemiga, ese tópico que han tratado tanto y tan bien muchas grandes escritoras (Carmen Laforet, Elena Ferrante, etc.).
Pero no solo Baba acompaña a Caithleen. Los años que transcurren le permiten conocer a mucha gente, unos secundarios cuidados que convencen sin necesidad de largas descripciones: el padre de Caithleen, el encantador Hickey, el señor Gentleman (qué nombre tan bien elegido), las particularidades del matrimonio de los Brennan, la hermana Margaret, la tosca bondad de Joanna, etc. Todos cumplen con su cometido, no hay ninguno que esté de más y el diálogo abundante de la novela plasma perfectamente la diversidad de estos personajes. A propósito, la escritura va acorde con el ambiente cercano de la trama: predomina el tono ameno, simpático y coloquial, conjugado con la nostalgia del recuerdo de unos años que no volverán. O’Brien no utiliza artificios recargados; es en la sencillez, en la prosa «limpia», donde consigue representar con verosimilitud las palabras de la joven y sus allegados.
Edna O'Brien
Las chicas de campo es el primer volumen de una trilogía que recorre la vida de Caithleen. Este libro cierra una etapa y se puede leer como una obra independiente, pero deja la puerta abierta a la continuación con la llegada, en las últimas páginas, de un personaje que promete ser importante. Errata naturae tiene previsto publicar próximamente los dos títulos siguientes, The Lonely Girl (1962) y Girls in Their Married Bliss (1964), así que podremos disfrutar al completo de las aventuras de la protagonista. O’Brien, pese a ser una reconocida (y prolífica) escritora en su país, hasta ahora solo había entrado en el mercado español de forma puntual y sin demasiada repercusión, de modo que se agradece el trabajo de esta editorial para reivindicar a una autora que ya es todo un referente de la literatura anglosajona del pasado siglo.

20 comentarios :

  1. Me ha gustaod el análisis que has hecho. Sin duda tiene muchos puntos interesantes, pero hace poco he leído otra crítica que me ha rebajado algo las expectativas, así que andaré con pies de plomo.
    Tampoco sabía que era una trilogía, así que creo que esperaré a que las otras dos partes estén publicadas para ver como evoluciona y para no tener que esperar entre un libro y otro:)
    1beso!

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  2. @Elena:). Yo te animo a leerla, sin duda. Creo que es una novela con muchos puntos interesantes y podría gustarte.

    Lo de trilogía hay que entenderlo entre comillas: son tres libros sobre el mismo personaje y el mismo universo literario, pero cada uno deja una trama cerrada, así que se pueden leer de forma independiente (no es como esas trilogías que parten una historia en tres y tienen un final que te deja a medias). Si has leído "La amiga estupenda", es algo parecido a lo que hace Elena Ferrante con su personaje.

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  3. Rusta, ya sabes que a mí no me llegó de la misma manera. Tuve la sensación de que la autora desaprovechaba personajes y situaciones. No sé si el hecho de que sea una trilogia supone que esos personajes se retoman posteriormente o se desarrollan más, pero tampoco sé si de entrada me animaré a seguir con más libros de Edna. Me esperaré antes si acaso.

    Entiendo tus argumentos, por supuesto, pero dentro de literatura de iniciación de una época y un lugar hay otros libros que me han llegado más. Sí es cierto que es un libro que se deja leer con facilidad. Pero me ha faltado ... algo.

    En cualquier caso me alegro de que lo hayas disfrutado más que yo, que seguramente también las expectativas me han hecho una faena, pero no sólo ha sido "culpa" de las expectativas.

    Besos

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  4. @Ana Blasfuemia. A mí, por el contrario, los personajes me han parecido muy interesantes, tanto los del campo (creo que recrea muy bien ese ambiente de pueblo pequeño en el que todos se conocen) como los de la ciudad (la dueña de la pensión, los jefes de Caithleen, etc.). También creo que las situaciones están bien aprovechadas, con escenas tan memorables como cuando ella sentencia "Ese día terminó mi infancia" o toda la relación con su amorcito.

    Pero, en fin, no siempre se puede coincidir en impresiones :). Yo sí que quiero seguir leyendo a la autora; espero que la editorial no tarde mucho en publicar la segunda parte.

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  5. Estoy viendo reseñas dispares de este libro, así que no quiero elevar mucho mis expectativas. Pero desde luego quiero leerlo.
    Besotes!!!

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  6. @Margari. Es bueno intentar leer un libro sin formarse opiniones previas. Espero que lo disfrutes.

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  7. Me pasa como a Margari. Veo reseñas apasionadas, como la tuya, y otras que no recomiendan la lectura. Te quedas que no sabes que hacer. Esperaré más opiniones.
    Besos
    Cita

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  8. @Cita Franco. Bueno, ya sabes que la única forma de salir de dudas es comprobarlo tú misma :).

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  9. Tiene buena pinta lo que cuentas. Además me encanta Irlanda y su gente; siento una conexión especial desde que estuve allí. Me la apunto ahora mismo. Abrazos.

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  10. @Marisa C. Estupendo; ya me contarás qué te parece :).

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  11. Rusta me encantan las novelas de iniciación y si encima están ambientadas en el mundo anglosajón, mejor que mejor.
    Leí la reseña de Ana B. y me decaí muchísimo al ver que no había terminado de conectar con O'Brien. Desde que vi anunciada su publicación pensé en comprarlo y hoy me has devuelto la ilusión y con creces.
    Ya te contaré que tal fue la lectura :)
    Un beso.

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  12. @Marie. Supongo que en la red es inevitable encontrar opiniones de todo tipo, pero si de entrada ya te llamó la atención creo que haces bien en leerlo :).

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  13. Debo reconocer que las opiniones más tibias que he leído me desanimaron un poco, pero se me metió entre ceja y ceja y lo leeré sin duda. Por algo fue uno de mis regalos navideños más deseados. Sólo estoy esperando a enfriar un poco mis expectativas. Ojalá lo disfrute como lo has hecho tú.

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  14. @Zazou. Tengo ganas de saber qué te parece. Espero que lo disfrutes ;).

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  15. Me ha encantado tu reseña. Me la anoto !!!

    Un besazo ;-)

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  16. @Hojas de Alisio. ¡Gracias! Ya me contarás qué te parece :).

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  17. Acabo de leerlo hace unos días, y si es cierto queda la sensación de que deja las situaciones a medias pero resulta que luego te las encuentras resueltas. A mi me ha resultado ameno y estoy esperando tu reseña de su continuación para luego leerlo.

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    1. La continuación está muy bien, sigue en esta misma línea: una historia amena sobre las vivencias de dos chicas jóvenes. Mañana publicaré la reseña.

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  18. He terminado hace poco de leerlo y buscando otras opiniones me topé con la tuya y otras que son desfaborables. A mí también me resultó menos de lo que esperaba, pero creo que hay que enfrentarse a los libros poniéndote en la época en la que se escribe y conociendo un poquito a su autora. Y entonces te das cuenta de que este primer libro habla de ella misma y como era y veía las cosas en su infancia y juventud, y de esa manera el libro cobra otro sentido. Estoy de acuerdo en que describe estupendamente el ambiente de pueblo, yo que también soy de un lugar muy pequeñito, sentía al leer la impotencia de cuando todos saben algo que te incumbe menos tú. Seguiré con el segundo, a ver cómo va espabilando esta muchacha.

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    1. Exacto, hay que situar cada obra en su contexto. Ahora se ha publicado la novela más reciente de Edna O'Brien, "Las sillitas rojas". La ha escrito cincuenta años después de "Las chicas de campo", que se dice pronto, y, claro, la diferencia es enorme aunque compartan algunos temas (mujeres, Irlanda...). Su escritura se ha enriquecido y la obra en conjunto es mucho más ambiciosa. Te la recomiendo.

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