21 febrero 2014

Soy una "slow reader"



Un libro es inmutable: siempre ofrece las mismas páginas y los mismos personajes, pero cada lector emerge de él de una forma distinta. Yo leo poco a poco, fijándome en lo que cuenta el autor y en cómo lo cuenta. Trato de averiguar qué ha querido expresar con sus palabras más allá de la trama evidente. Paro durante un par de minutos para pensar en la escena que acabo de leer. Tomo notas. Encajo piezas a partir de lo leído unas páginas atrás. Intento detectar influencias de otros escritores. Nunca utilizo la expresión «Se lee en dos sentadas»; de hecho, es raro que termine un libro en un día o dos. Después de acabarlo, sigo pensando en él, valorándolo en conjunto. Esta es mi forma de leer, de entender la literatura. Soy una slow reader, una especie en extinción.

La palabra slow reading (literalmente, «lectura lenta», tomada de este artículo de Begoña Oro) me define bastante bien. O, mejor dicho, define bastante bien cómo me siento en relación con otros lectores. En la jerga literaria de la blogosfera, expresiones como «Engancha», «Me lo leí en dos días» o «No puedo parar de leer» se entienden como sinónimos de buena novela, y están tan extendidas que casi parece obligatorio referirse al grado de adicción de una obra cuando la comentamos. En parte es comprensible: significa que el lector ha disfrutado mucho de esa lectura y la recomienda. No obstante, creo que el hecho de que un libro «atrape» está sobrevalorado, no solo porque haya grandes novelas de ritmo pausado, sino porque, en el fondo, decir que una historia nos está enganchando no dice absolutamente nada de cómo es. Y lo mismo se puede aplicar al «Me aburre».

Se trata de plantear la pregunta de otra forma: en lugar de comentar «Engancha», explicar por qué engancha (porque comienza con un asesinato, porque los capítulos terminan con cliffhangers, porque hace reír y te lo pasas bien leyendo…); y en lugar de comentar «Aburre», explicar por qué aburre (porque presenta diez personajes en dos páginas y no me sitúo, porque resulta monótono, porque tiene un estilo muy descriptivo y estoy acostumbrado a lecturas más ligeras…). Cuanto más analíticos seamos en una reseña, mejor. Además, para exprimir bien la lectura es aconsejable no limitarse a leer novelas de consumo rápido (best-sellers y demás), que son las que favorecen esta visión de la calidad como simple entretenimiento. Cualquier percepción sobre lo que leemos (incluido el «gancho») no es más que un reflejo de lo que hemos leído; por este motivo, que un lector poco avezado se aburra con una novela no significa que esta sea mala, sino que probablemente es víctima de unos ojos no habituados a ese tono narrativo. La crítica, en especial a nivel aficionado, dice mucho más de cómo es el crítico como lector que de cómo es la novela objetivamente.

Pero no quiero centrar esta entrada en las reseñas de la red. En realidad, lo que comento se puede extrapolar a gran parte de los lectores, blogueros o no. Es fantástico pasarlo bien leyendo, encontrar una novela que anime a pasar las páginas sin parar. Ahora bien, no creo que un libro solo aspire a ser un producto que engancha, que se mastica como un chicle durante un rato y luego se escupe. La literatura es, sobre todo, una forma de ver el mundo, una mirada que el lector completa con su propia interpretación, como un caramelo que se paladea despacio y, al final, se traga, porque un buen libro siempre deja algo de él en el receptor. Esto último es compatible con el gancho y el entretenimiento, por supuesto; lo perjudicial está en quedarse solo con el lado superficial y no buscar nada más (más que «perjudicial», debería decir que quizá no se está leyendo bien).

Las abundantes referencias a la «adicción» de una novela, la velocidad lectora y los retos para leer un elevado número de libros al año no casan con esta visión de la literatura como una actividad exigente, que requiere la atención del lector para interiorizar sus significados. Parte de la culpa también la tienen las editoriales que emplean frases como «Me atrapó de principio a fin» como aliciente en la contracubierta, ya que potencian esa imagen de la lectura como entretenimiento vacío. Hace falta reconsiderar el vocabulario que se utiliza al hablar de libros, sustituir esa inmediatez y esas ansias de acumular lecturas por más análisis de cada obra en particular; pero, sobre todo, hace falta cambiar la actitud de uno mismo ante la literatura, dejar de verla como una serie de sobremesa y recordar que las grandes novelas de la historia lo son sin que nadie las calificara de «trepidantes». Aprender a disfrutar con más calma y reflexión, en definitiva.

En la imagen: Young Woman Reading an Art Magazine, de Einar Jolin (1919).

30 comentarios :

  1. Tienes razón. Deberíamos ser más explícitos en cuanto a por qué nos "engancha" un libro y por qué nos aburre.
    Un saludo!

    Por cierto, tengo un sorteo en mi blog, por si te quieres apuntar.

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  2. En desacuerdo y de acuerdo. Yo también soy una lectora algo lenta -depende de con quien me compare, claro-, y no es porque quiera leer despacio, sino porque soy así. Sin embargo, creo que sí hay libros que enganchan, pero que son malos. Estoy de acuerdo en que todo lo que "engancha", o que se "lea rápido" no tiene porque ser un buen libro. Hay grandes historias, algo lentas, que por más que quieres tenes que leer poco a poco, y que son una maravilla.
    En cuanto a retos y eso: a mí, personalmente, me gusta saber cuantos libros leo al año he incluso me propongo el "famoso" reto de goodreads, donde pongo el número de libros que me espero leer cada año. Me gusta llevar la cuanta, no por nada en especial.

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  3. Muy interesante tu reflexión, con esa lectura a varios niveles. Personalmente peco de ansiedad lectora, cuando me gusta un libro lo devoro literalmente, sea del tipo que sea. En muchas ocasiones lo dejo reposar y necesito una relectura posterior más pausada.

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  4. ¡Buenos días, Rusta!

    Leí rápido esta entrada hace un ratito pero entonces me dije a mí misma "¡vete a tomar un café y mientras reflexiona sobre lo que acabas de leer!".

    Yo también soy una "slow-reader" como tú y comparto muchas de las cosas que haces menos las coger apuntes y las de buscar influencias de otros escritores al menos de manera consciente. Al igual que tú soy de las que a veces tengo que releer determinadas frases o párrafos dándome la sensación de que los quiero memorizar o tengo que retroceder algunas páginas para releer un determinado pasaje y así entender mejor el que estoy leyendo. Soy de las que leo fijándome en todos los detalles y detecto con mucha facilidad las posibles erratas que pueda tener el texto, incluso en una lectura rápida.

    Soy de las que utiliza verbos tan manidos como aburrir, enganchar, atrapar, etc pero siempre intento justificar dichas sensaciones lectores. Rara vez me leo una novela en un día y tampoco soy de las que se queda la noche en vela leyendo aunque alguna vez me hayan dado las 3 - 4 de la mañana haciéndolo. Puedo estar disfrutando mucho de unos personajes, una trama, una ambientación... que si tengo que hacer otras cosas más importantes como estudiar, trabajar, etcétera, los pospondré aunque no deje de pensar en la novela y esté deseando sacar un hueco. Si llega la noche y estoy agotada, es muy alta la probabilidad de que se me cierren los ojos y me quede dormida con independencia de que lo enganchada que pueda estar a la novela que me esté leyendo en ese momento.

    De unos años a esta parte tanto en el mundo editorial como en la blogosfera se está imponiendo la moda de la "fast-literature" (no sé si existe dicho término) teniendo como ejemplo a nivel nacional las novelas de Megan Maxwell y compañía, y cuyos libros no he leído. Estos escritores que publican una nueva novela cada 3 - 4 meses podrían ser un buen ejemplo de lo que sería un "fast-writer". ¿Cómo se puede escribir y editar con tanta rapidez para publicar una media de tres novelas de 200 - 300 páginas al año?

    Un "slow-reader" es un lector analítico, que lee entre líneas y que sabe sacarle todo su jugo como si estuviese exprimiendo naranjas para hacerse un zumo. Siempre puede aprender algo nuevo mientras lee y sabe disfrutar casi por igual de un clásico, de una novela actual de cierta densidad y de la literatura de entretenimiento juvenil y/o adulta. En esta última podemos encontrar novelas que tratan temas interesantes y algo polémicos como: la homosexualidad masculina en "El arte del asesino" de Mari Jungstedt, la prostitución de menores en "Sin tiempo para soñar" de Jordi Sierra i Fabra, la violencia de género en "Los vigilantes del faro" de Camilla Läckberg, el sexting en "No le digas que aún la amo" de Blanca Álvarez, el nazismo en "El Futuro Será Mejor Mañana" de David Rodríguez Cordón o la lepra en "La isla" de Victoria Hislup, por citar algunos ejemplos que he leído desde que me adentré en el mundo de la blogosfera literaria. Este tipo de lector se observa después bastante bien en las reseñas que pueda escribir si se da el caso de que administra un blog personal.

    Saludos cordiales,
    Elena Velarde.

    P. D.: Gracias a este comentario que te dejo ya tengo entrada para esta tarde o la del próximo miércoles día 26 de febrero. ;-) ¡Buen fin de semana!

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  5. Yo también estoy en acuedo y desacuerdo. De acuerdo porque me parece una manera interesante de leer y en desacuerdo porque pienso que cada cual debe hacerlo de la manera que "le pida el cuerpo" o de acuerdo a sus necesidades en cada momento y no por eso va a dejar de sacarle el jugo al libro. El termino "enganchar" define mi manera de leer literalmente, no cojo la revista "hola" en el dentista por si siento la necesidad de ver como acaba y me la tengo que llevar dentro. Eso si, me encanta volver a leer mis favoritos o capítulos sueltos.

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  6. yo soy una lectora rapida pero no lo puedo remediar lo siento, lo unico que hago es que si me gustan los libros los releo otra vez, el problema que tengo yo, es que no se explicar bien lo que he sentido con el libro, por eso empece con el blog, me pasa si me leo un libro despacio o tardo mas en leermelo no me entero, soy de las que me gustan estar horas leyendo , pero bueno creo que cada uno es cada uno , tampoco me gustan las reseñas que son demasiados especificas, sin dejar nada al lector que quiera leer, por eso no me gusta ver reseñas de los libros que leo hay algunas que explican demasiado, saludos wapa.

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  7. Yo no soy una slow-reader al uso, ya que me gusta que la trama me enganche para saber más y más. Sin embargo, me encanta Kate Morton, que es todo lo contrario. una escritora que describe mucho y no va al grano enseguida. Así que, leo de todo, como ves. Pero es cierto que si algo me aburre, no sigo, aunque la novela esté considerada como una "gran obra literaria".

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  8. Ojalá tuviera un don de palabra tan bueno como para plasmar todo lo que siento, bueno y malo, cuando leo una novela pero por desgracia, no es así y muchas veces tengo que recurrir a estas frases que comentas. Porque sí, hay libros que me enganchan, que no me permiten abandonar su lectura y si me preguntas por qué, muchas veces no sé explicarlo, simplemente lo siento así.
    En mi caso, el que quiera descubrir los motivos, tendrá que leer ese libro, jajaja !
    Interesante entrada.... Besos !

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  9. @Buffy. Es que, cuando te paras a pensarlo, en realidad decir eso es como no decir nada, porque cada lector es diferente. Es importante acompañarlo de una explicación.

    @Bea Mendes. Exacto: hay libros "que enganchan" que no son buenos. Eso es lo que he querido criticar en la entrada: creo que muchos lectores dejan de ser críticos cuando una historia "engancha" y no se dan cuenta de que se están utilizando trampas narrativas, personajes tópicos y otros recursos que merecerían una valoración menos entusiasta.

    @Silvia_Bookworm. Bueno, más que leer rápido o despacio, que no deja de ser algo relativo (al lado de los que leen 10 libros al año, yo también soy rapidísima...), mi intención era contraponer la lectura atenta a la lectura "sin pensar", devorando libro tras libro sin buscar segundas lecturas. A veces se puede leer rápido y aun así mantener la atención.

    @Elena Velarde. Me identifico mucho con tu forma de organizar la lectura. A veces me gustaría dedicarle más tiempo, pero si estoy muy cansada o tengo otras cosas que hacer, lamentablemente pasa a un lugar secundario. Algunos lectores me preguntan cuántas horas leo al día para poder leer tanto, y la verdad es que no sé qué responder, porque algunos días no leo nada. No tengo un horario para esto.

    A mí también me sorprende que algunos autores publiquen libros como churros. Supongo que, aparte de dedicarse exclusivamente a escribir, las tramas y el estilo que emplean son mucho más sencillos que los de otros escritores (a la vista está: novela romántica, erótica...). Las novelas de los autores importantes suelen hacerse esperar.

    @Anónimo. Bueno, yo sí que espero que los libros que leo me aporten algo (salvo cuando me da por algo más sencillo). De todas formas, estoy de acuerdo en que cada lector debe leer a su manera, faltaría más.

    @Esther Borrero. A mí tampoco me gustan las reseñas que detallan demasiado el argumento. En cuanto a lo de explicar lo que te ha parecido un libro, ánimo, al final es cuestión de práctica ;).

    @Leira. Kate Morton me parece un caso interesante: es escritora de best-sellers y narra historias con intriga, pero su estilo no es tan plano como el de Dan Brown, Sarah Lark u otros autores de éxito. Para mí es una de las autoras de best-sellers más respetables.

    @Vanedis. En el fondo es cuestión de práctica :). También va muy bien comparar libros (aunque solo sea para ti, sin explicarlo en el blog) para ir viendo qué tienen en común los que te han gustado y los que no.

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  10. Pues, sinceramente, creo que hay libros que no dan más de sí que una sola lectura; no hay nada que desentrañar y, sin embargo, no puedes dejar de leer porque estás deseando saber qué sucede después, porque estás disfrutando de la trama, de la emoción, etc. Son tipos diferentes de libros. Un libro de entretenimiento no tiene porqué ser profundo literariamente hablando, simplemente es entretenido, emocionante, intrigante... Luego hay otros libros que no tienen la más mínima acción, no pasa nada, pero te llegan al alma, te hablan de emociones más que de acciones, y sí necesitan saborearlos más despacio. Como todo en la vida, creo que "todo depende" como decía Jarabe de Palo. Abrazos.

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  11. Hola!
    Yo suelo ser una Slow reader. Me gusta recrearme en la historia si me gusta. Paro de leer, releo pasajes de vez en cuando y casi nunca, por no decir nunca me acabo un libro en uno o dos días. En mi mano pueden estar ,perfectamente una semana.
    Aunque para hacer la reseña, muchas veces, si me ha gustado mucho, pongo que me ha enganchado. Pocas veces pondré que me lo he leído en poco rato. Y si es así, es porque es una lectura ágil, sin transfondo, de esas para pasar el rato, que me encantan, pero que al final, te guste o no, en un par o tres de días, como mucho, muchísimo, las has cerrado.
    Intento explicar el porqué me ha gustado, aunque a veces no me salen las palabras. Lo tengo más como un sentimiento. Y no sé como expresarme.
    Estoy totalmente de acuerdo, en que debemos explicar el porqué nos gusta o no nos gusta una lectura. Y no poner tantos tópicos.

    BESOTES

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  12. @Marisa C. Sí, es cierto que hay diferentes tipos de libros y que cada uno tiene su momento. El problema es que cuando un lector solo lee libros de consumo, después no entiende los libros literarios y los tacha de aburridos enseguida porque está acostumbrado a otro tipo de historias. En estos casos echo de menos un poco de esfuerzo para intentar desentrañarlos.

    @Patri. Yo a veces también utilizo estas palabras, que conste :). De todas formas, lo importante es que al menos se justifiquen.

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  13. Pues no estoy de acuerdo.

    Yo seré todo lo "fast-reader" que se quiera, leo rápido, qué se le va a hacer, y por norma general leo cosa de 8-10 libros al mes. Pero es que cuando leo un clásico o sin ir más lejos un libro que tenga jugo, por más que lo lea rápido le saco la idea igual. Leer más rápido que otros lectores no me hace más propensa a leer solo best-sellers o leer "mal", como muchas veces se da a entender -ya no en tu entrada, sino en algún comentario-. Y en mis reseñas también hablo de por qué sí y no me enganchó la novela... así que no me parece que ambas cosas estén reñidas.

    Me parece maravilloso que la gente lea despacio, y si va bien, va bien (y a ti te va de maravilla puesto que tus reseñas son geniales, ya sabes) pero a la hora de hablar de este tema se suele caer en la descalificación de los que leen a un ritmo más rápido, y eso ya no me parece tan maravilloso.

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  14. @Sasy Gould. Creo que me he equivocado en la forma de plantear la entrada. No quería referirme tanto a la lentitud sino más bien a leer con atención, que puede ser compatible con leer rápido. Conozco a más de un lector que lee muchísimo y muy bien.

    En el fondo, esta entrada nace de la sensación de que muchos lectores, blogueros y no blogueros, solo aprecian que una historia "enganche" y no saben hacer ningún comentario más sobre el libro. Eso es lo que me hace asociarlo con la rapidez, las ganas de leer rápido, aunque no siempre se pueda aplicar.

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  15. Hola,

    Yo creo que no soy ni «slow» ni «fast». Todo depende del libro o del momento. Creo que hay libros que se pueden padalear y otros que sin embargo son más de acción, es decir, de leer rápido. Y también depende un poco de lo que me apetezca a mí. Yo me fijo mucho, sea como sea, en la forma. Para mí un libro tiene que estar bien escrito y si encima me hace olvidar lo que tengo alrededor... perfecto. No porque no me guste lo que hay (que me encanta :), sino porque significa que me he metido tan de lleno en el libro que lo demás ha dejado de existir.

    Saludos,

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  16. Iba a comentarte ampliamente, pero estoy tan de acuerdo con Sasy que no voy a repetir todo lo que ha dicho con otras palabras porque sería tontería ;)

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  17. A mi los libros no me duran dos días ni teniendo tiempo, soy una lectora pausada, y perfectamente un libro puedo arrastrarlo un par de semanas o tres si es largo, tampoco tengo momentos del día para leer y puedo enganchar una racha de dos o tres días sin leer, o tener unos escasos diez minutos diarios.

    Me gusta hacer reseñas completas que la gente teme, a pesar de que jamás de los jamases destripo nada de la trama, ni de los personajes si estos son importantes.

    Me gusta leer entre líneas, todos los autores suelen esconder algo en ellas, me gusta recrearme en la prosa cuando esta esconde lirismo, me gusta ir al fondo de las metaforas y no quedarme con la belleza de las palabras. Por ese motivo no soy capaz de leer tanto como muchos otros blogueros y tampoco verás que me ponga una cifra de libros al año,porque unos años leo más y otros mucho menos.

    Me cuesta mucho pergueñar una reseña en condiciones, de ahí que tampoco las saque como churros, me exige muchas horas de trabajo que no siempre se de donde sacar y a veces simplemente me encuentro sin ganas.

    Como siempre una entrada muy interesante, yo suelo leer un poco de todo, best seller porque no, pero también lo que yo llamo LITERATURA, y es entonces cuando te das cuenta de que esta tiene muy pocos seguidores.

    Saludos

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  18. @Cova. Eso mismo pienso yo: por muy rápido que sea el lector, hay libros que exigen ir más despacio porque la escritura es mucho más densa. No todas las novelas se leen igual.

    @Raquel Pérez. Pues ya he respondido más arriba ;). Ya digo que lo que critico no es la rapidez sino más bien la falta de atención y el hecho de dar mucha importancia al gancho.

    @Carmina. Comparto plenamente tu comentario. Yo también me tomo las reseñas con calma y, aunque su extensión media sea inferior a las que publicaba hace años, procuro que sean lo más completas posible, sin hablar demasiado de la trama.

    Y sí, la literatura en mayúsculas tiene pocos seguidores, salvo cuatro autores contados. Es la que más necesita esa lectura atenta.

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  19. Hola Rusta :)
    Antes de nada queria felicitarte por la idea del post, realmente muy original y que abre un debate muy interesante.
    Personalmente, no comparte del tdo tu opinion. Cuando leo me gusta dejarme llevar por las palabras, olvidarme del hecho de estar leyendo y disfrutar. Esto no significa que sea indiferente al contenido. Todo libro provoca en mi reflexiones y sentimientos inevitables, pero no los busco; simplemente los siento.

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  20. @Isabel. Me temo que la frontera de buscar/sentir a menudo es un poco difusa :).

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  21. Yo soy de las lentitas, que puede durar mas de una semana para leer un libro. no me gusta correr, más bien trato de disfrutar muchos dias el libro que estoy leyendo asi sea muy ligero.

    Soy de las que se toma mucho el tiempo para sopesar las novelas, leo un pco de todo, desde lo mas comercial, hasta los clasicos antiguos. Aprecio mucho como esta escrita la novela y los personajes que me está presentando. Es lo que mas valoro.

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  22. @Nina. Yo también doy mucha importancia a ambos aspectos. La forma de contar una historia y la profundidad de los personajes son fundamentales.

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  23. Hola Rusta, en esta ocasión discrepo de muchas cosas que dices, mientras en otras completamente de acuerdo.

    Discrepo en que decir que un libro engancha no tiene asociado nada peyorativo. ¿Qué tiene de malo disfrutar de un libro y no poder soltarlo? Y esto es aplicable tanto a clásicos como a bestsellers. A mí me gustan los libros de Sarah Lark y sé que no pasarán a la historia por ser grandes novelas. Pero cuando quiero un libro que me ayude a relajarme y olvidarme de mis problemas recurro a ella. Y no me avergüenzo ni de leerlo ni de leerlo deprisa porque es así como disfruto este tipo de libros.

    Pero estoy contigo de acuerdo en que como bloggers hace falta matizar más por qué un libro engancha o por qué aburre. Eso sí, sin caer en el destronamiento de la trama. Yo siempre escribo reseñas cortas, intento ser concisa y no desvelar jamás nada que a otro lector le impida disfrutar de un libro como yo lo he disfrutado. El problema es que a veces es difícil conjugar esto con ser argumentativa…

    En cualquier caso, yo siempre he creído que hay dos tipos de lectores: los que leen 1 ó 2 libros al año y opinan que El código Da Vinci es genial y los que no :)

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  24. @Inés. No he dicho que sea malo comentar que un libro engancha. Lo "malo", si se puede expresar así, es quedarse únicamente con eso, no analizar ni buscar más lecturas. En una novela de Sarah Lark o de Dan Brown quizá no hay mucho que analizar, pero en obras más literarias, sí.

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  25. A mi me desagrada mucho engancharme con un libro malo y tener que leerlo hasta el final solo porque no puedo dejarlo, aunque siento que no me esta gustando. Me paso la ultima vez con "Las chicas de septiembre" de Maureen Lee, que no me estaba convenciendo pero no podia parar. Otras veces un libro me gusta tantisimo, que aprovecho cualquier oportunidad para leer y leer y lo afronto con muchisima ansiedad, lo reconozco, ansiedad por saber un poco mas cada vez. Estos libros, que no tienen por que ser "enganchantes" tal y como lo estais describiendo aqui, pero que a mi por diversos motivos me dejan todo el rato con ganas de mas, son mis favoritos y los que me suelen dejar "enganchada" (y ahora si quiero apropiarme esa expresion) durante algunos dias

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  26. @María Jesús Nieto. Es curioso lo que te ocurre. Cuando un libro me parece terriblemente malo, los errores me chirrían tanto que pierdo el interés. Ahora mismo mi opción habitual es dejarlo sin terminar.

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  27. Yo también soy una "slow reader", por lo que me alegra no estar sola.
    Considero que leer debe ser un placer, y aunque por un tiempo me entró una ansiedad por leer cierta cantidad de libros, me di cuenta que se convirtió en algo estresante.
    Este año decidí no lograr una meta de cuántos libros leí durante el año ¡Si leo uno y lo disfruto será genial!
    Y claro, libros diferentes para lectores diferentes, por lo que depende de cada quién cuánto se dura leyendo un libro, y si dura demasiado no significa que el libro sea malo, sino que el lector se toma su tiempo.
    ¡Arriba los "slow readers"!

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  28. Estoy bastante de acuerdo en tus planteamientos aunque con matices. Quizá no se trate tanto de la "velocidad" como de la "manera". No siempre el leer rápido implica falta de atención en la lectura, igual que leer lento no conlleva mayor profundidad. A veces es una carencia en el aprendizaje lector -no en la capacidad-, una cuestión de entrenamiento. Hay tipos de lectores igual que tipos de libros. A mí, por ejemplo, me cuesta dejar un libro sin terminar (me repito que es una pérdida de tiempo, con todos los buenos libros que hay, pero no consigo llevarlo a la práctica a menudo); si el estilo me parece deficiente, sin embargo, si el contenido no me estimula, intento volar por las páginas con ganas de terminarlo.

    En cuanto a contabilizar las lecturas y forjarse retos, no me parece tan malo mientras no afecte a la calidad de la lectura. En mi caso, los objetivos se miden en cifras y en títulos, no con el afán de leer más y más rápido sino porque hay tantos libros que no quiero perderme... vamos, ansia pura.

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  29. @Shanny. Es que a veces parece que quizá si leemos mucho vamos a disfrutar más de la lectura, pero cuando estamos ante un gran libro todos tenemos el deseo de que se alargue un poco más para seguir disfrutando. Al cabo de un año, son pocos los libros que consiguen ese calado, aunque hayamos leído 70 u 80.

    @Zazou. Has expresado perfectamente lo que quería decir. De eso se trata, de la "manera" de leer.

    Con respecto a los retos, es una sensación que tengo como espectadora que los ve desde fuera. Sé que los hacéis sin presión, que si alguno no se cumple no pasa nada..., pero a veces veo que se habla tanto de "Este libro me vale para el reto X y el reto Y", "Ya solo me falta terminar un reto" y demás que parece que la lectura en sí queda en un lugar secundario. En fin, supongo que simplemente no veo el interés de este tipo de juegos :).

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  30. ¡Que fascinante variedad de comentarios! me arrepiento de no haberlos seguido y segururamente comentar ahora no sirva de mucho más pero siento la tentación de hacerlo. Durante un tiempro me pregunte porque me resultaba tan adictiva la lectura, tanto bueno como malo. Un libro perfecto me permite difrutar tranquilamente y en ocasiones ¿evadirme de mis problemas?, un libro malo con agujeros me permite taparlos con mis ensoñaciones y desde luego evadirme de mis problemas; mientras en la clase de historia mi compañera me pregunta como sé eso y le contesto que lo leí en un libro.

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