10 diciembre 2014

Si supieras que nunca he estado en Londres, volverías de Tokio - María Sirvent



Edición: El Aleph, 2010
Páginas: 184
ISBN: 9788476699379
Precio: 17,95 €

«Uno de los debuts más prometedores de los últimos años» bien podría considerarse una de esas frases trilladas que encontramos cada dos por tres en las solapas de la primera novela de un autor joven. Está tan, tan trillada, que a veces huele a falsa generosidad, como si lo único bueno que se le pudiera decir a un escritor novel fuera: «Chico, este libro no funciona, pero no te desanimes, que tú prometes mucho, ¿eh?». Y así seguimos, con decenas de promesas nuevas al año, promesas que lo siguen siendo después de tres o cuatro novelas publicadas, promesas que no cuajan y promesas que, un buen día, pasan a la categoría de «consolidadas». Ante tanto novelista prometedor, al menos según las campañas de marketing, una ya no sabe dónde están los verdaderos indicios de talento fresco y rejuvenecedor de «nuestra» literatura. Por suerte, he dado con unos cuantos: Pilar Adón, Jenn Díaz, Ariadna G. García, Lara Moreno… y María Sirvent.
Si supieras que nunca he estado en Londres, volverías de Tokio (2010) se promocionó a bombo y platillo en su momento porque a María Sirvent (Andújar, Jaén, 1980) la había descubierto nada menos que la Agencia Literaria Carmen Balcells, la más importante de las letras hispanas, y venía avalada por comentarios de Alfredo Bryce Echenique y Ray Loriga. Pero, como decía, estamos tan acostumbrados a leer halagos desmesurados que estos ya no provocan la reacción esperada en el lector, y muchos títulos publicitados con ahínco no tardan en caer en el olvido. Tampoco ayuda la elección de una cubierta y un resumen de la contra que, a mi parecer, no identifican bien al público potencial del libro, que lo puede asociar a una simple novelita de chick-lit (no, ya os aseguro yo que no).
Toda su fuerza reside en la esplendorosa (y no es un cumplido gratuito) voz narrativa de Sirvent, personificada en la protagonista, Ágata Ponce, una treintañera que rompió con su novio hace unos meses y aún no ha asumido la ruptura («Cuando se acabó, cuando repartimos lo de cada uno, me tocó quedarme conmigo y eso es algo que aún no he querido perdonarte, Jochi», pág. 9). Le escribe correos a su ex, que ahora vive en Tokio, desde la oficina, unos correos que nunca le manda y que se asemejan más a un monólogo interior de la propia Ágata que a una epístola convencional. Lo que sí le envía son mensajes un tanto impersonales, esos que se escriben cuando se quiere dar una imagen de bienestar porque resulta más fácil mentir, o disfrazarse, que dar explicaciones, como en el que le cuenta que lo ha pasado fenomenal en Londres, aunque, de hecho, nunca ha estado allí y su existencia es más monótona de lo que reconoce. De ahí el título: Si supieras que nunca he estado en Londres, volverías de Tokio.
En realidad, lo que le ocurre a Ágata es que necesita un cambio. Ella cree que llegará cuando la echen del trabajo, por eso no entrega los informes a tiempo y se burla (para sí misma) de su jefa. Sin embargo, no la echa, de momento, y Ágata espera algo que no sabe o no quiere concretar («Es raro cuando esperas. No hay nada más peligroso que una persona que espera. Te puedes volver adicta a ese estado de incertidumbre y cogerle miedo a lo concreto», pág. 13). El resto del tiempo lo dedica a tontear con un compañero de la oficina, un hombre casado que no le interesa en absoluto; y a convivir con una mujer, Tomasa, que podría ser su madre. Ah, y también piensa en su madre, en la ausencia que dejó al morir, un tema que se desvela poco a poco, como esa debilidad que no se desea mostrar a los demás.
De todo esto (ella misma, Jochi, el trabajo, Tomasa, su infancia) habla Ágata en un discurso que combina la inmediatez de los juicios cotidianos sobre su entorno más próximo con recuerdos nostálgicos que, eso sí, se presentan con mucho humor y sin sentimentalismo. En eso está la gracia: el estilo de Sirvent es chispeante, ingenioso, descarado, lleno de juegos de palabras que son pura genialidad. No importa lo que cuenta, no importa que esta no sea una historia de aventuras y pirotecnia, porque cuando se escribe así cualquier tema despierta interés. Incluso la superación de una ruptura por parte de una chica gris que lleva una existencia gris entre las paredes de una oficina gris («No sé si esto es una oficina o un escaparate de vidas en rebajas», pág. 42). La autora logra que todo lo «gris» de Ágata Ponce se convierta en único y deslumbrante.
El enfoque tiene una notable mirada femenina (y, por favor, que nadie interprete esto como un «Prohibido hombres»; ninguna lectora de bien se asustaría ante una mirada masculina), como en el imaginario sobre la relación entre la ropa, los colores y los estados de ánimo («Llegué a la oficina con la sonrisa de una persona que sabe que lleva una camiseta de tirantes amarilla» pág. 15). Destaca, asimismo, por la frescura de la juventud, acrecentada por ese «tú» cercano y coloquial, ya que Sirvent encarna a esa generación preparada que, durante su niñez, valoraba el exclusivo «rotulador de color carne». En esto último se distingue de algunas autoras mencionadas al principio, como Jenn Díaz, que en sus primeras novelas se mantiene más fiel a la tradición de la literatura de posguerra.
Las objeciones que se le pueden hacer a Sirvent son las habituales en un debut; nada importante. Por un lado, le falta elaborar más las tramas secundarias (aunque la sutileza con la que introduce las historias de su compañera de piso y sus colegas es fantástica); y por el otro, el desenlace del asunto laboral, que, pese a no ser más que el colofón de un recorrido mucho más fructífero, peca de cierta previsibilidad poco recomendable para una novela que sobresale precisamente por su capacidad para crear un discurso personal e inteligente que no cae en los lugares comunes. En cualquier caso, no son más que pequeñas pegas que no ensombrecen los (muchos) méritos de la obra.
María Sirvent
Si supieras que nunca he estado en Londres, volverías de Tokio me ha mantenido atenta a sus páginas, a las continuas ocurrencias de la protagonista, y me ha ilusionado (sí: i-lu-sio-na-do) porque no es habitual encontrar a una autora con el gracejo, la desenvoltura y la creatividad de Sirvent. Algunos verán en estas páginas una novela «amena, que engancha y divierte», que «habla de la ruptura» y «caricaturiza el mundo laboral». No obstante, yo veo capacidad para hilvanar un monólogo, veo recursos que parecen sencillos por lo distendido del tono pero que no son fáciles de emplear con esta naturalidad, veo un relato que aparenta ser un repaso a una relación fallida y sin embargo deviene en un reencuentro de la protagonista consigo misma. Veo talento, talento a raudales.
Y sí, lo de «Uno de los debuts más prometedores de los últimos años» era verdad.

22 comentarios :

  1. Pues desde luego, yo si me lo hubiera topado por casualidad nunca me habría parado ni a leer la sinopsis. La portada no es nada llamativa y ésas frases, como dices, están tan vistas que ya no te obligan a seguir mirando. Pero por lo que nos cuentas, definitivamente creo que me gustaría.
    Besos.

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    1. Tiene apariencia de chick-lit, pero nada que ver. De hecho, esta novela demuestra que se puede hablar de las peripecias de una mujer joven con un estilo más elaborado e ingenioso que los tópicos que abundan en ese género. Te la recomiendo mucho mucho.

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  2. No lo conocía, pero ya solo el título me llama la atención, así que me lo apunto para buscarlo y leerlo, que me guata encontrar jóvenes autores españoles.

    Besos!!

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    1. Para mí es una de las autoras españolas más prometedoras. Le deseo mucha suerte.

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  3. No conocía este libro, y por el título nunca lo hubiera elegido, pero tu reseña ha hecho que me fije en él. Parece una autora muy, muy prometedora y la tendré en cuenta.
    ¡Besos!

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    1. El título parece raro, pero una vez leído el libro se entiende el significado y queda claro que está muy bien escogido (otra cosa es si era el más adecuado para llamar la atención del público, cosa que dudo). Toda la novela está llena de estas perlas de ingenio.

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  4. Me ha gustado la reseña. Yo tampoco me hubiera acercado a este libro, pero quizás es más profundo de lo que parece. Se agradece encontrar nuevas y buenas voces españolas.
    Un beso.

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    1. Más que la "profundidad", lo que destaco es que sabe escribir con gracia sin pretender narrar una historia divertida. Tenemos la mala costumbre de relacionar el sentido del humor con la literatura comercial, pero no tiene por qué.

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  5. La portada no me llama nada pero me ha gustado lo que cuentas por lo que habra que darle una oportunidad.

    Saludos

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    1. Me alegra que te haya llamado la atención. Está muy bien, de verdad.

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  6. No me sonaba este libro y si lo he visto, no me he fijado en él. Pero ahora me lo voy a apuntar bien, que has conseguido atrapar toda mi atención.
    Besotes!!!

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    1. Bueno, es que ya tiene unos añitos, y aunque en su momento se habló de él, me parece que ahora está bastante olvidado (hasta que la autora publique de nuevo, espero). Merece la pena encargarlo, en cualquier caso.

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  7. Pues sería prometedor el debut pero yo si no es por ti no lo hubiera visto o al menos no me ha llamado la atención en ninguna librería. Lo tendré en cuenta.

    Bs.

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    1. Se publicó en 2010, normal que ahora no lo veas en las librerías :). No queda otra que encargarlo o comprarlo por Internet, como hice yo.

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  8. Leí ese libro hace algunos años, creo que cuando se publicó. La verdad es que me hizo gracia el título; pero me sorprendió bastante. No lo considero un imprescindible, pero me reí un montón y me parece una lectura muy fresca. Muy veraniega, vamos.

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    1. Sí, es una lectura muy fresca. Tengo ganas de saber cómo será lo próximo que publique.

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  9. Me sonaba este libro de oídas, pero ni siquiera sabía de que iba. La verdad es que tu reseña me ha encantado, creo que tocas todos los puntos de la novela y por lo que cuentas, es el tipo de libro que seguramente me guste.
    Lo buscaré para leerlo, sin duda :D

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  10. Hola Rusta, me paso a ver los artículos que me había perdido, que me parece que me voy a llevar unos cuantos apuntados...
    Empezando por esta novela, que tiene muy buena pinta. Siempre gusta descubrir nuevos talentos, aunque como bien dices con tantos que nos venden es difícil saber cuáles van a salir bien:)

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    1. María Sirvent es de las que valen, eso seguro. Ya me contarás qué te parece.

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  11. Por cierto, ¿esta editorial no tiene página web? Que ya he querido alguna otra vez buscarla y no la encuentro...

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    1. Yo también he intentado entrar alguna vez y parece que la han cancelado. No sé, me parece que hace tiempo que no editan nada nuevo y las redes sociales no se actualizan desde hace casi un año... Pinta mal.

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