08 julio 2015

Lo nuevo de Harper Lee, un fenómeno que apesta



Se anunció hace cinco meses: Harper Lee, ganadora del Pulitzer por Matar un ruiseñor (1960), publica una nueva novela a los 89 años, después de medio siglo de sequía creativa. Según la versión oficial, Ve y pon un centinela (HarperCollins) se escribió antes de su aclamada obra —al parecer, su editor la leyó y le propuso plantearla desde otro enfoque, que dio lugar a Matar un ruiseñor— y se creía que se había perdido, hasta que su abogada, Tonja Carter, encontró el manuscrito el pasado otoño. «Después de mucho pensar y muchas dudas, lo compartí con un puñado de personas en quienes confío y me complació escuchar que consideraban que valía la pena publicarlo. Me honra e impresiona que se publique ahora, después de tantos años», dice la autora en el comunicado, reproducido parcialmente en El País (por citar uno de los numerosos medios que se hicieron eco de la noticia).
La primera reacción de muchos lectores fue de entusiasmo absoluto, como se aprecia en los comentarios a la noticia: «Ya estoy impaciente por leerla», «Será un placer volver a saber de Scout», «Magnífica noticia». Pocos ponen en duda la veracidad de lo que ha contado su representante, como si todos los días una anciana octogenaria publicara una nueva novela después de haberse mantenido lejos del panorama literario (y de la prensa) durante cinco décadas. La editorial ha explicado que, debido a su edad, Lee se mantendrá al margen de la promoción y no concederá entrevistas. Ahora bien, parece que para dar luz verde a la publicación —que tendrá una tirada inicial de dos millones de ejemplares y se publicará en medio mundo— sí estuvo lúcida. O eso quieren hacernos creer.
Hay muchas dudas sobre el estado de salud de la autora. Lee, que no tiene descendencia, lleva años confinada en una residencia y en 2007 sufrió un infarto cerebral que le dejó como secuelas graves problemas de vista y audición. La periodista Michelle Dean, en un artículo publicado en julio de 2014, ya cuestionó hasta qué punto estaba autorizada una biografía de Lee (The Mockingbird Next Door, de Marja Mills), de reciente publicación. Según relata, la escritora siempre se encargó, junto a su hermana mayor, la abogada Alice Lee, de los derechos de su obra. Sin embargo, como consecuencia de su avanzada edad, hace tres años Alice Lee los cedió a otros representantes. Dean también explica que la vista de Lee está muy deteriorada, pero que confía en ellos y firma «lo que le ponen por delante». Su abogada, Tonja Carter, ha admitido que a veces Lee no es consciente de lo que está firmando.
A todo esto, su hermana, que la defendió toda la vida frente a los editores que le pedían textos sabiendo que el nombre de Harper Lee garantizaría las ventas, falleció tres meses antes del anuncio del lanzamiento del manuscrito inédito. Es cuando menos sospechoso que el hallazgo de Ve y pon un centinela y su voluntad de publicarse se haya producido después de la muerte de su fiel abogada. Para añadir sal a la herida, el New York Times ha apuntado que el manuscrito se encontró realmente en 2011 (no en otoño de 2014, como declara el comunicado), y que probablemente no vio la luz en ese momento por la negativa de Alice Lee. La polémica suscitada ha llevado a la Comisión de Seguridad de Alabama a intervenir en el asunto, y a asegurar «que Harper Lee sí quiere que su segundo libro sea publicado y así se lo dijo ella misma a un miembro de ese ente en una entrevista personal», tal como informa EFE. Tonja Carter también ha defendido la legitimidad de este lanzamiento.
En cualquier caso, la duda ya está sembrada. Todo lo que se sabe de la escritora en la actualidad es a través de intermediarios. De su pasado, cuando con seguridad estaba en plenas facultades, queda la firmeza de no publicar de nuevo y mantenerse apartada del bullicio. Quizá habrá quien piense: aunque este libro vea la luz en circunstancias más que dudosas, no deja de ser una oportunidad de leer otra vez a Lee. De acuerdo, pero ¿dónde queda la voluntad de la creadora? Sobre todo cuando hay mucho, muchísimo dinero en juego. La capacidad crítica de la que tantos lectores presumen se echa de menos en la acogida de esta publicación, que ya aparece en las listas de más vendidos por la preventa. No hay —y seguramente no habrá— nada que esclarezca la situación, así que está bien: leed la novela, disfrutadla, convertidla en un éxito de ventas. Pero, por favor, no dejéis de desconfiar mientras lo hacéis.

17 comentarios :

  1. Rusta secundo punto por punto todo lo que dices. Cuando en el mes de febrero la prensa americana empezó a hacerse eco de los entresijos del descubrimiento y de la próxima publicación del manuscrito yo empecé a sentir (como muchos de los articulistas) una profunda tristeza. La muerte de su hermana, su fiel abogada, los extraños tejemanejes de Tonja Carter y el silencio de Harper ¿cómo voy a disfrutar de un libro quizá publicado traicionando la voluntad de su autora?
    Se que acabaré comprándolo, pero también se que lo leeré sintiéndome una fisgona entrometida. Como el que lee el diario de una persona querida sin estar autorizado a ello.
    Solo espero que el corazón de Harper superé la tristeza de una traición, si es consciente de todo lo que está ocurriendo, y si carece de lucidez, que la dejen tranquila y que respeten su silencio, tal y como ella siempre quiso.
    Un beso Rusta y gracias por poner palabras a lo que muchos de los admiradores de Harper Lee (estoy segura) sentimos.

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    1. Es que lo que ha ocurrido es muy, muy extraño, y creo que lo mínimo que podemos hacer los lectores -ya que el libro será un éxito sí o sí- es mostrarnos críticos con las circunstancias en las que ha visto la luz. Espero que lo de resucitar a escritores retirados no se convierta en una nueva tendencia editorial...

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  2. Olía a chamusquina desde el primero momento, ahora ... muchísimo más

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  3. No estoy muy al tanto de este asunto, pero algo había oído. Por lo que cuentas sí que parece poco ético... Yo no he leído "Matar a un ruiseñor", aunque planeo hacerlo. Así que, sólo por el momento, no tengo tentaciones de leer esta nueva novela de la autora. Besos.

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  4. Yo tampoco había oído hablar de este asunto, pero, desde luego, tal y como lo presentas, en efecto, tiene un tufillo muy raro. ¡Pobre mujer!

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  5. y bueno quién se quedará con todo el dinero? pues la representante de Harper y a que su hermana no está. Me parece mal hecho no sé esperar que ella muera para publicar la novela que su hermana no tenia intención de publicar. Mal hecho me parece :/

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    1. Sí, y los editores... Ese dinero lo disfrutarán todos menos ella.

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  6. Cuanta razón llevas: ¿dónde queda la voluntad de su autora? ¿Y si resulta una mala novela y por eso no había salido a la luz? La editorial ya se habrá llenado los bolsillos. No sé, hay algo que no me huele bien en todo esto. Abrazos.

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    1. Es que si la historia de esta novela es cierta, ya fue rechazada en su momento por el editor que la animó a darle la vuelta y escribir "Matar...". Si hubieran querido publicarla para aprovechar el tirón, lo podrían haber hecho en esa década, ¿o es que se perdió de inmediato...? Todo muy raro.

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  7. Ciertamente apesta. Será inevitable hacerse con el libro, todos tenemos buen recuerdo de Harper Lee, pero entristece la manipulación de lo que rodea al libro, esa trastienda que enmierda ya no digo el libro, sino a su autora. El mundo editorial es vomitivo.

    Un abrazo

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  8. Demasiadas dudas. Pero no es fácil decidir qué hacer en casos así. En principio, la voluntad del autor es sagrada. Pero... ¿qué sabríamos, por ejemplo, de Kafka si Max Brod hubiera respetado su voluntad?

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    1. Es un debate que daría mucho de sí: ¿respetar la decisión del autor o ignorarla a favor del enriquecimiento cultural? Claro que aquí el "enriquecimiento" también tiene otro significado...

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  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  10. No conocía todo el trasfondo de la publicción de esta novela. Huele al típico intento de rentabilización de los autores a manos de sus herederos, y en este caso incluso en vida de la misma autora. Aunque sin duda tiene razón Albert en que hay casos, como el de Kafka, en que la traición a la voluntad del autor está justificada. Supongo que la diferencia está en si se hace por reverencia a la obra o por un interés económico. Saludos

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    1. Sí, pero a veces la línea que separa el interés económico del valor cultural es muy difícil de discernir.

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