13 agosto 2015

Olive Kitteridge - Elizabeth Strout



Edición: El Aleph, 2010 (trad. José Luis Delgado Pérez)
Páginas: 328
ISBN: 9788415325604
Precio: 21,99 € (bolsillo: 8,95 €)
Leído en la edición en catalán de Edicions 1984 (trad. Esther Tallada, 2010).

Hay quien dice que prefiere leer solo a autores de antaño, porque lo que se publica en la actualidad carece de nivel. Este argumento tiene su parte de razón: el tiempo actúa de filtro que separa lo bueno de lo mediocre (o así lo creemos), mientras que en el presente de cualquier época uno se encuentra con un montón de novedades que aún deben pasar por él. Con todo, de vez en cuando aparece un libro con el que no hace falta esperar, un libro con el que se tiene el convencimiento de que perdurará, de que no caducará, ya que su calidad trasciende a las particularidades del contexto en el que se ha escrito. Hablo de novelas como La amiga estupenda (2012), de Elena Ferrante, La Gran Casa (2010), de Nicole Krauss, o El jilguero (2013), de Donna Tartt. Estos son, entre otros, los títulos que se deben recomendar a ese lector incrédulo que no confía en lo que sus contemporáneos pueden lograr. Hoy, aunque descubierto con cierto retraso, en este blog se les une otro: Olive Kitteridge (2008), de Elizabeth Strout (Portland, Maine, 1956), Premio Pulitzer 2009 y ganador de los premios de los libreros catalanes e italianos (Llibreter y Bancarella, respectivamente) del año 2010.
Licenciada en Derecho y Gerontología, Strout hizo su debut literario a los cuarenta años y solo ha publicado cinco libros, si bien le han bastado para consolidarse como una de las voces más importantes de la narrativa estadounidense actual. Su obra sigue el estilo de escritoras como Alice Munro, Anne Tyler o Alice McDermott: historias cotidianas sobre gente sencilla, en las que toda la fuerza reside en los matices de los personajes y el poderoso pulso narrativo. Strout suele situar la acción en pueblos costeros de Maine, donde se crió. Olive Kitteridge, considerada su novela más lograda, tiene una estructura singular: se compone de trece relatos, narrados en tercera persona, que recrean las vivencias de diversos vecinos de la localidad. Estos textos se pueden leer de forma independiente, pero su gracia está en la conexión entre ellos: el personaje que da nombre al libro, Olive Kitteridge, una maestra jubilada de fuerte carácter que aparece, ni que sea de refilón, en todos. De este modo, el conjunto explora la vida de Olive, permite conocerla a fondo, analizar los cambios a los que se enfrenta desde su retiro, y, a la vez, cada cuento desarrolla en profundidad un conflicto de los amigos o conocidos de la protagonista.
Olive Kitteridge, una mujer difícil
La obra comienza con el relato «Farmacia», centrado en Henry Kitteridge, el marido de Olive, un hombre de naturaleza bondadosa a quien todos los vecinos adoran. Lo adoran tanto, que no entienden que aguante a Olive, una mujer arisca, gruñona e implacable que contrasta con el encantador Henry. Pero no solo la aguanta, sino que la quiere, y juntos conforman un tándem que se complementa. Entre las muchas «hazañas» de Olive, el día de la boda de su único hijo entra a escondidas en la habitación de los novios y destroza algunas pertenencias de su nuera (que, por supuesto, no le cae bien). Sin embargo, estas salidas de tono conviven con una enorme lucidez; Olive se permite el lujo de ser sincera, con todas sus consecuencias, lo que la convierte, pese a todo, en una mujer íntegra e insobornable. Olive Kitteridge es un personaje excelso, y Strout una grandísima escritora que llega al fondo de una personalidad complicada para explorar su lado más vulnerable: el miedo a la soledad. El hecho de elegir a una protagonista difícil de querer (y salir victoriosa del intento) aumenta su mérito: en medio de tantas representaciones de ancianas entrañables y maestras dulces, la dureza de Olive brilla por su honradez.
Las escenas dispersas sobre Olive se hilvanan en una trama sobre la experiencia de envejecer y la adaptación a las transformaciones que conlleva esta etapa. El deterioro físico, la enfermedad, la pérdida, pero también la necesidad de reinventar la relación con un hijo que ha decidido vivir de una manera que ella no acepta. Olive tampoco ha sido una madre maternal —en el sentido dulcificado que se da a este término—, y los acercamientos y alejamientos entre ella y su hijo constituyen un tema fundamental. No todo es negativo: Olive aprende en esta fase de su vida y prueba cosas por primera vez, como viajar a Nueva York (relato «Seguridad»). Aun con todas las insatisfacciones que se relatan en el libro, Strout sabe utilizar a Olive para examinar las múltiples formas de manifestar el amor por parte de una persona que no sabe expresar sus sentimientos. Las palabras no pronunciadas, una caricia en el pelo o una llamada de teléfono pueden llegar a ser grandes muestras de afecto. Aquí está otro logro de la autora: la compasión. Olive roza la crueldad, sus allegados sufren desgracias, pero la mirada de Strout los humaniza. Son complejos e imperfectos, tienen «alma», si se me permite la cursilada.
Entre la soledad y la compañía
Más allá de Olive, los relatos —que incluyen un guiño al protagonista de su novela Abide With Me (2006), Tyler Caskey— versan sobre personas de diferentes edades y circunstancias que en apariencia no tienen nada en común, salvo dos elementos significativos: el dolor y el amor (ese amor sutil que se demuestra en los pequeños gestos, como en Olive). Cada personaje atraviesa, a su manera, un trance complicado y al mismo tiempo terriblemente extendido, como el descubrimiento de una infidelidad, la pérdida de un ser querido, el padecimiento de un trastorno de la alimentación o el simple hecho de no entenderse con la familia. Estas situaciones, que en otras manos caerían en el cliché, gracias a Strout se revisten de un realismo que muestra el problema con naturalidad, emoción y sin dramatismos, y con ello pone en evidencia la complejidad que este entraña en las relaciones con los demás. Sus escenas resultan vívidas, intensas, y siempre esconden algún secreto que da un giro a la situación; un secreto tan furtivo que a veces solo forma parte de las pasiones silenciadas, como un enamoramiento fugaz en una situación comprometida. Strout demuestra de este modo sus dotes para la introspección, para comprender la vida interior, la que los demás no ven y que no obstante define tanto a una persona como sus acciones.
Elizabeth Strout
Olive Kitteridge, con su elaborada composición, transita entre lo comunitario y lo íntimo, entre las conversaciones, serias o banales, y las repercusiones que tienen estos encuentros para uno mismo. Strout, una narradora perspicaz como pocas, escribe con minuciosidad, elegancia y un toque de ironía fina sobre un tema tan espinoso como la insatisfacción personal, por diferentes causas y en diferentes circunstancias, esa sensación de que las cosas podrían ir mejor que no desaparece jamás y que se compensa con alegrías pasajeras. Emplea un lenguaje rico, reflexivo, en el que cada palabra tiene su peso y los diálogos rebosan viveza gracias a su extraordinario dominio del registro coloquial. En suma, Strout consigue lo que solo está al alcance de unos pocos: construir un personaje fascinante en toda su brutalidad, un personaje tan pícaro como conmovedor (porque Olive Kitteridge es una novela muy conmovedora). Convierte las pequeñas y grandes tragedias de la gente en la mejor literatura; y lo hace, además, manteniendo la tensión narrativa e implicando al lector, buscando su complicidad. No tengo ninguna duda: una obra maestra.
La novela se ha adaptado a la televisión por HBO con Frances McDormand como protagonista. Los fotogramas que ilustran la reseña pertenecen a la miniserie.

19 comentarios :

  1. No conocía el libro, pero la serie aunque aun no la he visto me llamaba mucho la atención, aunque primero me gustaría leer el libro. Por lo que cuentas puede gustarme, Olive parece uno de esos personajes que suelen encantarme, pero por otro lado dices que el estilo se parece un poco a Alice Munro, que es una autora que no me gusta nada de nada. No sé, probaré con él, a ver qué pasa. Un beso!

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    1. Tanto Munro como Strout son muy buenas, pero creo que se las aprecia mejor cuando se tiene cierta edad. En su mirada se nota mucho la experiencia, y no las recomendaría a un lector muy joven (no digo que una persona joven no pueda disfrutarlas, pero no sería la primera recomendación que le haría).

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Hola: estoy de acuerdo contigo en todo lo que dices de “Olive Kitteridge” me parece una maravillosa novela. En cuanto a lo que dices de dejar pasar el tiempo para conocer si un libro ha superado el paso del tiempo o no: pues pensaba igual que tú, que era lo mejor. Pero poco a poco descubrí que ese sistema tiene un fallo, que hay extraordinarias obras de arte literarias que no han sido reconocidas por los críticos “oficiales” (léase cánones varios) que son los que muchas veces imponen el criterio de lo válido o no. Así, trasladando lo mismo al presente, yo creo que cuando una novela es buena se reconoce como lo has hecho tú, son ésas que te revuelven el cerebro o el corazón o las tripas, y dices ¡guau! Ésta es buena. No me fio de los libros oficiales de críticas, de esos que dan razones demasiado poco literarias para decir que éste libro es bueno o no. Permítete un pequeño ejemplo que hace poco descubrí, una maravillosa novela española (la mejor que he leído del siglo XX) llamada “ el diario de Hamlet García” (1944) que no aparece en ningún sitio y supera con creces todas esas que aparecen en los libros de secundaria.
    Gracias por tus reseñas que leo muchas veces
    un saludo
    Psdt. Hache C. si te sirve mi opinión Elizabeth Strout y Alice Munro no se parecen en nada.

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    1. Me alegro de que estemos de acuerdo en nuestra valoración de "Olive Kitteridge". Lo demás, bueno, era una forma de introducir la reseña. He estudiado algo de teoría literaria y soy consciente de las limitaciones que el canon ha supuesto a la hora de valorar algunas obras artísticas (por suerte hay muchas novelas olvidadas que podemos descubrir ahora gracias a las recuperaciones).

      Por cierto, Strout es una gran admiradora de Munro. Algo en común sí que tienen :).

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  4. ¡Hola!
    No conocía ni la novela ni su adaptación pero me interesa. Todo lo que has contado sobre Olive me llama muchísimo la atención, así que me lo apunto.
    ¡Un saludo!

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    1. Qué bien. Ya me contarás qué te parece.

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  5. El título me resulta familiar. Me apunto la recomendación; por lo que cuentas, tiene todo lo que me gusta encontrar en una novela.
    Besos y a disfrutar de las vacaciones =)

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    1. Es una novela magnífica. Ya me dirás qué te parece.

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  6. Pues había oído hablar muy bien de la mini serie, pero no tenía ni idea de que se basaba en un libro. Me alegro de no haber empezado a verla, porque parece que merece mucho la pena y siempre prefiero leer los libros antes. Siempre es interesante tener un personaje central fuerte y atípico, así que no pongo en duda de que me gustará conocer a Olive Kitteridge:)
    1beso!

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    1. Es todo un Pulitzer, pero por desgracia pasó bastante desapercibido cuando se publicó en España (una verdadera lástima). En catalán se vendió algo más por el Premi Llibreter. En fin, si ahora consigue ponerse de moda otra vez gracias a la serie, bienvenidas sean las adaptaciones.

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  7. Me leí primero Amy e Isabelle y quedé tan deslumbrada que seguí con Olive y eso que acababa de ver la serie. Se ha ganado el Pullitzer a pulso.

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    1. Yo tengo pendientes "Amy e Isabelle" y "Los hermanos Burguess", aunque ya me los compré. Strout es tan buena que al leerla tuve ganas de leer TODO lo que escriba.

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  8. Lo compré y lo tengo pendiente. Espero que me guste tanto como a ti.

    Besos.

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  9. Pajarraco Estreñido7 de octubre de 2015, 0:17

    Hola,

    Descubrí tu página hace poco tiempo y gracias a tus reseñas he leído varios libros a los cuales seguramente jamás habría llegado sin tus recomendaciones. Creo que tenemos afinidades literarias similares (así que te felicito por tu buen gusto ;-)) ya que, hasta ahora, siempre que he optado por alguna de tus sugerencias he quedado contento. En este caso, debo reconocer que jamás he leído nada de Strout y que el argumento tampoco termina de "atraparme", pero considerando que hablas tan bien de él me arriesgaré y lo agregaré a mi pequeñísima lista de 98 libros prioritarios que me quedan por leer :)

    Un saludo y, de verdad, gracias por compartir tus reseñas con nosotros. Es un placer leerlas (al menos hasta que lea este libro y cambie fulminantemente de opinión, claro ;-)).

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    1. Muchas gracias por tu confianza. "Olive Kitteridge" me parece una novela magnífica; ya me contarás qué te parece :).

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  10. La acabo de terminar y me ha encantado, ya había visto la serie y creo que la actriz que hace de Olive no lo puede hacer mejor, áspera, sincera hasta el dolor pero sensible cuando al fin se da cuenta del problema de los demás, cuando admite aunque a regañadiente su falta de empatía, reúne en su persona toda la complejidad de que estamos hechos los humanos. Me ha dado pena terminarla. No sé si sus demás obras tendrán la profundidad de esta, pero procuraré leerlas.

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    1. Los que han leído toda su obra dicen que ninguna novela supera "Olive Kitteridge", pero que aun así merece la pena. Yo leí "Abide With Me", que no se ha traducido todavía al castellano, y está muy bien.

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