12 abril 2017

Intramuros - Giorgio Bassani



Edición: Acantilado, 2014 (trad. Juan Antonio Méndez)
Páginas: 224
ISBN: 9788416011339
Precio: 18,00 €

Pero ¿se puede olvidar? ¿Basta con desearlo?
Intramuros (1956), galardonado con el Premio Strega, es el primer volumen del ciclo La novela de Ferrara (1956-1972), uno de los hitos de la narrativa italiana del siglo XX. Su autor, Giorgio Bassani (Bolonia, 1916 – Roma, 2000), natural de Ferrara, procedía de una familia judía adinerada y en su juventud fue arrestado por su activismo político. Posteriormente desempeñó diversos cargos importantes en el sector cultural, entre los que destaca su labor como editor de la prestigiosa editorial Feltrinelli. El presente título recrea el ambiente de la ciudad de su niñez, Ferrara, en una época de agitación social: la primera mitad del siglo XX, marcada por el auge del fascismo, las leyes raciales y la ocupación nazi. No obstante, no adopta un enfoque político explícito, sino que muestra con primor sus consecuencias en el ámbito doméstico, tanto para las clases acaudaladas como para las más humildes. La obra ya había sido publicada al completo por Bruguera y Lumen con traducción de Carlos Manzano, y desde 2014 está siendo recuperada por Acantilado, esta vez con cada libro por separado, en una nueva versión de Juan Antonio Méndez.
El libro, que comprende cinco relatos independientes, interconectados por Ferrara y el devenir de la Historia, se abre con una cita del clásico decimonónico Los novios, de Alessandro Manzoni: «el corazón, para quien le hace caso, siempre tiene algo que decir acerca de lo que va a pasar. Pero ¿qué sabe el corazón? Como mucho, un poco de lo que ya ha pasado». Esta idea, «lo que ya ha pasado», reverbera en las historias de Bassani, historias que evocan un tiempo que ya terminó, la atmósfera de un mundo que no volverá. No solo por una cuestión histórica: la narración misma está teñida de nostalgia y abundan las alusiones a personajes que han fallecido (en ocasiones, constituyen el conflicto de la trama), a jóvenes que se han hecho mayores y decrépitos, a sucesos acontecidos años atrás. En otras palabras: la Ferrara de Bassani es un microcosmos que se desvanece, y sus personajes con ella. Tiene una gran capacidad, no ya para revisitar unos acontecimientos específicos, sino para reencarnar el clima que reinaba en la calle antes, durante y después de la dictadura fascista.
El primer relato, «Lida Mantovani», publicado por primera vez en 1937, recuerda, por su protagonista, a las novelas de Natalia Ginzburg: Lida Mantovani, una joven madre soltera, regresa con su madre tras asumir que el padre de la criatura, un joven rico, no está por la labor de hacerle caso. En la casa familiar, Lida, mustia, recibe las visitas de un hombre mayor que ella, que se convierte en su pretendiente. Y, a pesar de las buenas intenciones del señor, Lida es consciente de que nunca lo amará. Esta historia expresa el desencanto de quien perdió la esperanza hace mucho tiempo pero aun así asume que la vida sigue, que la insatisfacción no se cura pero algo hay que hacer. La resignación, la tristeza, y a la vez las pequeñas alegrías cotidianas que contrarrestan el dolor enquistado del amor no correspondido. El segundo, «Paseo antes de cenar», también gira alrededor de un romance: un médico judío se enamora de una campesina católica que trabaja como aprendiz de enfermera en el hospital. Además de la diferencia de clase («Por muy modesta que pudiera ser su familia de origen, todo en él […] revelaba su pertenencia a la clase de los señores, es decir, diferente, esencialmente extraño», p. 67), cabe destacar el rol de la cuñada, siempre ligada a la pareja; y el hecho de que el relato comienza a finales del siglo XIX y llega hasta el Holocausto, que por supuesto afecta al médico.
En los tres siguientes, que siguen el hilo histórico, el contenido político se acentúa. «Una lápida en via Mazzini» relata el regreso de un superviviente del Holocausto: la Ferrara que dejó ya no es la misma, muchos judíos han muerto asesinados. Él trata de reintegrarse en la sociedad, pero la tensión se palpa entre él y los que colaboraron con los fascistas. «Los últimos años de Clelia Trotti» también parte de un regreso, el de un personaje que acude al entierro de Clelia Trotti, una militante socialista que falleció en la cárcel antes de la liberación. Bassani emplea a menudo la analepsis: empieza con una escena del presente (en este caso, el funeral), y a partir de ahí retrocede para contar cómo se llegó a ese punto de partida. En la historia de Clelia Trotti este uso resulta especialmente reseñable: la mujer ha muerto, así que el grueso de la narración se centra en descubrir quién fue, su doble vida como espía, su relación con el hombre que ahora ha vuelto a Ferrara. Es un relato espléndido sobre el movimiento clandestino antifascista, y sobre el sentimiento de pérdida que invade al personaje que regresa a una ciudad en la que, después de tanto tiempo, se siente un extranjero.
Giorgio Bassani
Por último, «Una noche de 1943», que fue adaptado al cine en 1960 por Florestano Vancini (La larga noche del 43), se inspira en un suceso real, de nuevo enmarcado en la tensión política —las represalias de las Brigadas Negras contra los antifascistas, después del asesinato de un dirigente—, aunque tiene como protagonista a un testigo de los hechos: un farmacéutico que, afectado de parálisis en las piernas, se pasa el día en el piso superior del local, desde donde observa lo que pasa. Este farmacéutico, a su vez, se enfrenta a unos problemas con su esposa («No, dos podían dormir juntos y no amarse en absoluto», p. 219). Unos años más tarde, lo llaman a declarar como testigo en el juicio, una escena en la que la trama política y la personal convergen para dar lugar a un desenlace sorprendente. Este relato, como los demás, está narrado con un estilo elegante, preciso y elusivo. Bassani domina el arte de los silencios y la sutileza. Es un autor extraordinario, y este, un gran libro.
Cita inicial en cursiva de la página 208.
Fotogramas de La larga noche del 43 (1960), película basada en el quinto relato.

4 comentarios :

  1. Sólo con la primera pregunta ya me tenías convencida. Tras leer tu estupenda reseña, más convencida me voy. Y más siendo de relatos, un género que me gusta mucho. Y parece que aquí nos encontramos con grandes historias.
    Besotes!!!

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    1. Son relatos más bien largos, casi como novelas breves. En cualquier caso: magníficos. Es un libro que recomiendo a todos, sin peros. El estilo de Bassani es verdaderamente exquisito.

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  2. Pues yo no podría haberlo dicho mejor ;). Me lo leí hace algún tiempo y no recuerdo los detalles, sólo que me gustó. Pero es que yo soy muy cuentista, me encantan Ginzburg, Morante, Buzzati, Dahl, Atwood... y tengo a Alice Munro en un altar desde que la descubrí ya hace bastantes años (de hecho su "Vista desde Castle Rock" no está entre mis favoritos, al ser más novela se me hizo un pelín pesada), cuánto me alegré de que le dieran el Nobel!

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    1. Compartimos devoción por Alice Munro, aunque de momento solo he leído "Mi vida querida" (a ver si pronto leo algo más). De un tiempo a esta parte me he aficionado bastante al relato, y autoras como Munro, Clarice Lispector, Lucia Berlin, Carson McCullers y Shirley Jackson han tenido mucho que ver en ello. Ahora acabo de terminar unos de Joyce Carol Oates ("Dame tu corazón"), muy diferentes, pero también muy buenos. Y estoy deseando leer el libro de cuentos de Natalia Ginzburg que ha publicado Lumen.

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