11 abril 2018

La escala de los mapas - Belén Gopegui


Edición: Literatura Random House, 2018
Páginas: 208
ISBN: 9788439734109
Precio: 14,90 € (e-book: 3,99 € / bolsillo: 9,95 €)
Si pudieras oír el hilo de mi mente, la senda que como un camino se despliega, si yo te dijera esto y lo otro, lo contradictorio y lo indefinido, dos, tres, cien veces, entonces, hermosa dama, nada sucedería. Porque el hombre es un ser con dificultades para la comunicación, muere con su película de sensaciones detrás de la frente, y cómo va a incorporar su corta cinta, sobre su sino nada duradero, una película ajena. Le haría falta otra vida, un carrete nuevo, un largo soporte donde poner cada una de las cosas que el otro conoció, sus adornos, sus falsificaciones. Quererse no puede ser fundirse entonces; quererse no suele ser más que una desorganización organizada, Brezo, coincidencias.
Belén Gopegui (Madrid, 1963) se dio a conocer en 1993 con La escala de los mapas, una novela editada por Anagrama que le valió el reconocimiento de algunos grandes escritores y recibió varios premios. Con motivo del 25º aniversario de aquel debut, Literatura Random House, su editorial desde hace años, publica una edición especial en tapa dura, que incluye un nuevo epílogo de la autora. Leída en la actualidad, La escala de los mapas parece como mínimo una ópera prima ardua y nada complaciente: está concebida como la carta de amor de Sergio Prim, geógrafo, a Brezo Varela, una compañera que fue su amor platónico en su momento y con quien por primera vez tiene la oportunidad de ir más allá. Esto, que debería ser motivo de alegría, se torna, para él, en angustia. Porque cuando el sueño puede hacerse real surge el miedo. Y él, Sergio Prim, es un hombre introvertido, inseguro, con dificultades para comunicarse.
Lo que hace de La escala de los mapas una obra ambiciosa y singular no es (o no solo es) la historia de Sergio Prim y Brezo Varela, es decir, la historia de un amor imposible, de una búsqueda interior; tampoco son ellos como personajes lo sobresaliente, si bien el primero se revela como un narrador no confiable original y logrado. Lo que distingue a Gopegui está, por encima de todo, en su concepción del hecho literario, innovadora en el marco de la narrativa española de los años noventa, una tradición que siempre se ha mostrado más afín al realismo y el costumbrismo. Esta novela tiene una voluntad experimental, rompedora, arriesgada, con una estructura compleja y un estilo denso, concienzudo, digresivo, poético, alejado del tono castizo; es la novela de una autora intelectual que no hace concesiones. Su voz puede definirse como «racional», rica en vocabulario técnico, acorde con la profesión del narrador, que utiliza el léxico específico para esbozar metáforas sobre sus sentimientos: «Siempre me ha complacido estudiar los accidentes geográficos de las personas, sorprender la postura de sus manos en descuido, su perfil pensativo y rumoroso, o su bigote negro, su tragedia oscura» (p. 100). Este uso del lenguaje, esta inventiva, resulta novedoso incluso en este siglo XXI, cuando abundan más los novelistas de perfil erudito. Aunque en ocasiones su densidad pueda caer en una espesura excesiva, es loable que ya en su debut demostrara una personalidad literaria tan definida, tan potente.
Belén Gopegui
El narrador, con una primera persona traviesa, que a veces se mira desde fuera, haciendo giros desconcertantes, indaga de forma recurrente en la noción de «hueco», ese espacio simbólico al que escapar, por el que querría escurrirse. Esta es una novela sobre la huida, la incapacidad de afrontar una situación, incluso aunque esta le resultara, en principio, favorable a sus intereses. En este sentido, constituye un tratamiento poco frecuente del sentimiento amoroso: el monólogo de un personaje inquieto, perturbado, que, lejos de disfrutar, se encierra en sí mismo, da vueltas y vueltas en su cabeza, sin atreverse a vivir. Puede considerarse una novela sobre la vida interior (con todo lo que esta comprende: sueños, dudas, imaginaciones, temores, invenciones) más que de acciones; de ahí ese estilo ramificado por los entresijos de la mente del protagonista. Gopegui es sin duda una escritora exigente, «difícil». La escala de los mapas pide una lectura pausada, atenta; la extensión breve de los capítulos no implica aquí rapidez. Y, aun así, se termina con la sensación de no haber entendido del todo, de que hubo matices que se escaparon. No importa: esto también es literatura.
Cita inicial de la página 155.

4 comentarios :

  1. Este libro no es para mi, lo dejo pasar.

    Saludos

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  2. No conocía a la autora. Pero esta vez creo que no podría con esta densidad, que no terminaría de disfrutar con esta novela, así que la dejo pasar.
    Besotes!!!

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    Respuestas
    1. Es una de las autoras españolas más importantes de su generación. Yo seguramente volveré a leerla; no es "mi estilo", pero tengo curiosidad por conocer su evolución. Por lo que he leído, algunos de sus lectores acérrimos adoran esta novela, mientras que otros la consideran su peor libro...

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