12 septiembre 2018

Loxandra - María Iordanidu


Edición: Acantilado, 2018 (trad. Selma Ancira)
Páginas: 256
ISBN: 9788417346003
Precio: 16,00 €
Pero Ana aprendió más de su abuela, algo que no estaba en el silabario que le habían dado en la escuela. Aprendió a disfrutar de todas las cosas. De las olivas y del caviar. De los días de lluvia y de los días de sol. Aprendió a sentirse feliz de estar viva y de ver y de oír. Aprendió a amar cualquier cosa a la que se dedicara.*
Algunas historias tienen la capacidad de integrar l’air du temps de toda una época en la peripecia individual de un personaje. Este es el caso de Loxandra (1963), de María Iordanidu (Constantinopla, 1897 – Atenas, 1989), un clásico moderno de la literatura griega que ya había sido publicado en castellano por Lumen en el año 2000 y que Acantilado ha recuperado con acierto después de tanto tiempo fuera de las librerías. El libro se inspira en Loxandra, la abuela de la autora, una mujer que, sin ser consciente de ello, murió con el «viejo mundo»: vivió en Constantinopla durante la segunda mitad del siglo XIX y falleció justo antes del estallido de la Gran Guerra. Su recuerdo, para María Iordanidu, está asociado, por lo tanto, no solo a su persona sino a unas costumbres, unas creencias, una forma de entender la vida ya perdida para siempre.
Si existiera un índice de protagonistas femeninas memorables, Loxandra figuraría en él. Esta mujer con carácter, vigorosa, tenaz, arrolladora, y no obstante muy atenta, familiar y generosa, lleva el peso del relato y lo dota de intensidad. En ocasiones impone por su terquedad –esa tendencia a obligar a comer a la nuera, a entrometerse en un viaje en tren, a educar a su nieta a su manera–, pero esa garra la convierte en una persona que se vuelca por sus seres queridos y nunca se cansa de ayudar. El punto de partida de la narración es su matrimonio con Dimitrós, una unión un tanto tardía para su tiempo, como tardía fue su maternidad, pasados los treinta, aunque cuidó también de los hijos del primer matrimonio de su marido. La autora elige empezar por el momento en el que la protagonista establece su propio hogar, su lugar de referencia, desde donde se dedica a ejercer su influencia a propios y extraños durante más de medio siglo.
Dada la longevidad de Loxandra, la novela se lee en parte como una saga familiar. De la escena inicial, sobre cómo conoció a su esposo y se ganó la confianza (y el respeto) de los hijastros, a las frecuentes reuniones familiares a medida que los niños crecen y la familia se amplía. Ah, hijos y sobrinos: algunos se van lejos y otros permanecen, a unos les salen bien los negocios y otros padecen carencias, pero para todos está Loxandra, como una brújula que les recuerda el camino cuando se pierden. Hay, también, un episodio sobre el traslado traumático a otra ciudad. En la última parte, destaca la estrecha relación de Loxandra con su nieta Ana, trasunto de la autora: la niña está llamada a crecer en un mundo distinto, a educarse de otra manera, a ignorar ciertos aspectos de la cultura autóctona, pero Loxandra se resiste a ceder, se resiste a dejar que sus raíces caigan en el olvido, lo que genera escenas un tanto tragicómicas.
Con Loxandra, María Iordanidu recrea los últimos estertores de una civilización a través del «universo de las mujeres». Porque la protagonista, a diferencia de los hombres, no trabaja fuera de casa, no emprende aventuras en otro país, ni siquiera puede elegir por sí misma a su marido. Su mundo se compone del hogar, la familia, la gastronomía (las copiosas comidas familiares tienen una gran importancia en la novela), las charlas con las vecinas, la religión (la virgen de Baluklí, su mejor aliada). El «pequeño» universo femenino, el espacio privado, las tareas cotidianas, se reivindica de algún modo en este libro, que, lejos de hacer un retrato «blando» del personaje, lo eleva como referente, como punto de apoyo para toda la familia; como si dijera que es gracias a las Loxandras de Constantinopla y del planeta entero que muchas estirpes han pervivido. La autora retrata a su abuela con afecto, sin esconder su lado acaparador, autoritario, esas cualidades menos «amables»; en definitiva, el perfil convence.
María Iordanidu
Si Loxandra resulta memorable, esta Constantinopla no lo es en menor grado; he aquí un libro en el que la ciudad, una ciudad legendaria, adquiere vida propia. La existencia de Loxandra resulta inseparable de la Constantinopla de final de siglo, una tierra con una larga historia, multiétnica, en la que conviven griegos y turcos, entre otros, comunidades ricas en tradiciones, supersticiones, y no exentas de conflictos. Esta novela es un fresco de una metrópoli desaparecida como tal. El estilo va acorde con esa voluntad de reproducir el sonido de las calles por las que se mueve Loxandra, con el lenguaje de las mujeres, vivaz, cercano a la expresión oral, salpicado de expresiones en turco –se agradecen las notas de la traductora y el glosario–, con abundantes referencias a los platos típicos de la zona. Se trata de una historia rebosante de vitalidad, que, más que «leerse», se «escucha»: el bullicio, los gritos de Loxandra, las protestas de los hijos, los encontronazos. Si leer es como viajar, Loxandra ofrece un viaje tan desacostumbrado como embriagador.
*Cita de la página 207.

6 comentarios :

  1. Lo compre en junio , durante la semana del libro en Bilbao pero aún no la he leído Pero tras este magnífico comentario avanza muchos puestos para ser leída
    Ahora mismo estoy leyendo “ La retornada “ y luego me espera “ Una educación “ de Tara Westover y “ El deshielo “ de Lize Spit
    Saludos

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    1. Espero que disfrutes de "Una educación" y "El deshielo". Siendo estilos totalmente diferentes, me parecieron dos debuts magníficos. Yo tengo muchas ganas de leer "La retornada".

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    2. Acabo de terminar la lectura de “ La retornada “ Me ha gustado mucho y estoy convencido de que te gustará
      Sencilla, con personajes muy atractivos y buen retratados.
      Muy fácil de leer , poco más de 200 páginas. Agradable,sensible, emotiva
      Esperare con ilusión tu reseña
      Pero estoy convencido de que te encantará.

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    3. Qué bien, todas las opiniones que me llegan sobre este libro son entusiastas. Lo leeré pronto.

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  2. Hola!totalmente asombradas con Está lectura que nos pareció muy curiosa también. Gracias por mostrarla tan claramente y hacerla atrayente.saludosbuhos

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    1. Me alegro de que coincidamos. Ojalá mucha gente se anime a leerla, no merece pasar desapercibida.

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