04 marzo 2019

Actos obscenos en lugar privado - Marco Missiroli


Edición: Salamandra, 2018 (trad. Carlos Gumpert)
Páginas: 272
ISBN: 9788498388787
Precio: 19,00 € (e-book: 12,99 €)

Escribir desde la pulsión que lleva a un muchacho a convertirse en un hombre. El despertar sexual, la «muerte» del padre, la formación intelectual. En su quinta novela, Marco Missiroli (Rimini, 1981) aborda la educación sentimental de Libero, un chico que en 1975 tiene doce años y vive en París con sus padres; una familia burguesa con inclinaciones culturales. Libero se halla en la fase de los ritos de paso cuando hace dos descubrimientos cruciales: por un lado, se siente atraído por Marie, bibliotecaria amiga de la familia, conquista imposible, por la diferencia de edad y tantas otras distancias, aunque el contacto con ella se mantiene con el tiempo; por otro, sorprende a su madre con otro hombre, una aventura que culminará con el divorcio. Y esto es solo el principio de Actos obscenos en lugar privado (2015; Salamandra, 2018), una gran novela, mucho más que una historia de aprendizaje al uso, que supone un progreso con respecto al anterior libro del autor, El destino del elefante (2012; Siruela, 2013).
En un momento en que se analiza tanto la escritura de las mujeres, lo que la hace particular, conviene introducir el concepto de «masculinidad» (que durante siglos se ha entendido casi como «neutralidad») para examinar la de algunos narradores, con Karl Ove Knausgård a la cabeza. Marco Missiroli no hace autoficción como el escritor noruego, pero el punto de vista de esta novela tiene mucho de especificidad «masculina», y no (solo) porque el narrador sea un hombre. Hay muchas formas de plantear una historia, muchos enfoques, muchos tonos. El motor de esta surge de esa pulsión que nace en la pubertad y evoluciona a medida que el protagonista alcanza primero la juventud y luego la madurez. Esta pulsión se refiere a la sexualidad, sí, pero no solo en un sentido instintivo o «natural»; el hecho de devenir un sujeto sexualmente activo es un fenómeno cultural, está revestido de condicionantes sociales, de un pensamiento determinado en torno al amor, las emociones, la seducción y los tabúes. Todo se plasma de manera espléndida en la narración. 
Se pueden destacar tres vertientes: la relación con las mujeres, la relación con el padre y el marco cultural. En primer lugar, esta es una de las mejores novelas recientes que mejor narra el proceso por el que un adolescente se hace adulto. Desde la subjetividad de la narración del propio Libero, se muestra cómo la conciencia de sí mismo, de su cuerpo y de su confianza, cambian a medida que crece; lo mismo sucede con su trato con las chicas. El libro puede leerse también como una revisión de las mujeres de la vida de un hombre occidental blanco de clase media, hasta que se establece con una compañera con perspectivas de una relación estable y duradera: Marie, la amiga de sus padres, una bibliotecaria sin suerte en el amor, que enciende la llama en el Libero púber y después se desvela como una confidente leal; Lunette, la hermana de su mejor amigo, su primer amor, una estudiante negra que se mueve por el círculo bohemio, grácil, libre, siempre desconcertante para Libero; la época de los años locos, los encuentros esporádicos; y, al fin, la relación formal con un personaje de quien es mejor no adelantar el nombre, una relación en un momento en el que el protagonista ronda los treinta años y necesita algo más, algo distinto, lo que le bastaba antes ya no le satisface.
La educación sentimental, no obstante, va más allá del despertar sexual. El tumulto en casa, aún más con el divorcio de por medio, es otra faceta clave. El protagonista disfruta, durante la adolescencia, de una existencia cómoda, con salidas para ver el tenis y comidas tranquilas; pero ese nivel de vida no dura para siempre y Libero aprende lo que cuesta ganarse el pan. Con respecto a los vínculos afectivos, sobresale su relación con el padre, con quien mantiene una complicidad especial. A lo largo de su aprendizaje, repite el patrón de su progenitor, un paralelismo similar al de Las ocho montañas (2016; Literatura Random House, 2018), de Paolo Cognetti. La madre desempeña un rol secundario, el contacto agradable pero distante desde que Libero se marcha de casa. Llama la atención un detalle: la afición de la madre por jugar a adivinar el futuro, que comparte con un personaje (también mujer) de El destino del elefante. Existe una oposición entre el universo «racional», público, de Libero, su padre y los intelectuales, con el universo «íntimo» de las mujeres de la generación de su madre, amas de casa, un entorno doméstico, proclive a lo esotérico, que quizá explica en parte esa distancia.
La peripecia de Libero resulta inseparable de su contexto sociocultural, y este es otro de los aciertos del autor: recrear el ambiente bohemio del último cuarto del siglo XX. Primero, en el París burgués, con los cafés llenos de escritores y artistas, de estudiantes. Después, en Milán, tierra natal de Libero, donde regresa en su juventud y lleva una rutina menos ilustrada: vida de soltero, empleo en un bar, motos, barrio, amigos de la niñez y otros nuevos. Dos ciudades, dos mundos, dos formas de realizarse que se complementan en Libero. Pero las ciudades no solo interesan como espacio: el protagonista se nutre de literatura, cine y música. He aquí un libro precioso acerca de cómo la cultura hace al adulto, cómo las lecturas interpelan al joven, influyen en las relaciones con los amigos con quienes las comparte. Franceses como Camus, Sartre o Duras, norteamericanos como Malamud, Salinger o Hemingway, italianos como Buzzatti... Sin pedantería, con las referencias eruditas integradas con naturalidad en el relato; un fresco maravilloso de la formación intelectual de los europeos nacidos en los sesenta.
Marco Missiroli
El despertar del cuerpo y de la mente. La iniciación de un hombre. La figura del padre. De la madre infiel. Pérdida de la inocencia. Búsqueda existencial. El café de París. Las motos de Milán. Mujeres, las que están de paso, las que se quedan. El amor, el sexo, la amistad. Esa droga llamada literatura, y cine, y música, y tenis. Una obra sólida, que recorre dos décadas y dos ciudades sin aflojar la tensión, sin que la escritura deje de latir. Madurez insospechada en un autor todavía joven. Marco Missiroli se revela como un narrador elegante, preciso, sofisticado y con un bagaje exquisito; más curtido que en El destino del elefante, más penetrante, un pulso que arrastra al lector y no lo suelta hasta el final (un final, a propósito, redondo, conmovedor, no podía tener otro y sin embargo qué gratitud al llegar a él). Actos obscenos en lugar privado es una novela espléndida, que merecía más reconocimiento. Con su nuevo libro, Fedeltà (2019), lo está consiguiendo.

4 comentarios :

  1. Estoy totalmente de acuerdo en cuanto a que merece más reconocimiento, a mí me encantó de principio a fin. Saludos

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    1. Me alegro de encontrar a otro lector que lo ha disfrutado. Este libro ha sido una grata sorpresa, lo quise leer porque obviamente lo suponía un buen libro, pero ha sido aún mejor de lo esperado.

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  2. Pues no me sonaba de nada. Otro descubrimiento que me haces y que me llevo bien apuntado.
    Besotes!!!

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    1. Pasó muy desapercibido, pero es un autor al que tener muy en cuenta.

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