22 abril 2019

Vana respuesta - Rosamond Lehmann


Edición: Errata naturae, 2018 (trad. Regina López Muñoz)
Páginas: 496
ISBN: 9788416544943
Precio: 24,50 €

El redescubrimiento de Rosamond Lehmann (Bourne End, Buckinghamshire, 1901 – Londres, 1990) ha sido uno de los grandes hallazgos de los últimos años. Por su calidad excepcional, pero también porque se ha incorporado a mi canon personal de escritores profundamente admirados. En la vida de un lector están los libros y autores buenos, a secas, y aquellos con los que, además, uno congenia, siente que entienden el hecho literario de manera parecida. Lehmann procedía de una familia de intelectuales y recibió una educación exquisita en casa hasta que se marchó a Cambridge, donde cursó estudios de literatura. A lo largo de su carrera frecuentó el Círculo de Bloomsbury y publicó una docena de libros. Después de Invitación al baile (1932) y A la intemperie (1936), dos novelas extraordinarias, Errata naturae continúa apostando por ella con Vana respuesta (1927), su deslumbrante ópera prima, de nuevo con traducción de Regina López Muñoz; un debut polémico, por su narración del despertar sexual de una joven desde una perspectiva adelantada a su tiempo.
Judith Earle tiene dieciocho años cuando empieza esta historia. Es una chica que, como la autora, ha recibido clases particulares y todavía no ha salido de las barreras protectoras del hogar. Esta quietud se romperá pronto, cuando ingrese en la universidad. Antes, sin embargo, su zona de confort se agita con el regreso de los antiguos vecinos, un grupo de primos, un poco mayores que ella, con quienes compartió su infancia: Mariella y los cuatro chicos, Julian, Charlie, Martin y Roddy. El reencuentro, convertidos en jóvenes adultos, los perturba por la ausencia de Charlie, muerto en la Gran Guerra. Mariella, su viuda, se ha convertido en madre. Julian, el hermano de Charlie, sigue siendo el más abierto e irascible del clan, aunque se intuye un nuevo abismo en él. Martin, formal y tímido, está enamorado de Judith. Y Judith piensa en Roddy, el primo bohemio y taciturno. La protagonista se siente pequeña ante estos amigos que han vivido (y perdido) mucho más que ella. Pero esto es solo el principio.
Vana respuesta tiene una parte de novela de campus cuando Judith se instala en Cambridge, donde convive con las estudiantes. La autora retrata el ambiente femenino de la universidad, las amistades entre jóvenes, las antipatías, los cuchicheos, los tabús. Entre los personajes –todos muy bien construidos, al igual que los primos–, destaca la arrolladora Jennifer, con quien la protagonista entabla una relación llena de ambigüedades. Judith dista mucho de ser una muchacha remilgada; aun así, Jennifer irrumpe en su rutina como un animal salvaje, le abre una puerta que en su localidad no habría sospechado. Cuando termina los estudios, Judith vuelve a casa y emprende un largo viaje por Europa. Aquella chiquilla tímida es ahora una mujer cosmopolita y consciente de su atractivo, como las heroínas de Edith Wharton; no obstante, algunas inseguridades persisten en ella. Le esperan nuevos encuentros con los primos, a quienes, después de conocer a Jennifer, redescubre con otros ojos.
Lehmann es una especialista, como prueban sus novelas traducidas, en narrar la educación sentimental de una chica, la construcción de identidad, las dudas a lo largo del proceso. Sus heroínas son jóvenes instruidas y tímidas, prudentes. Trata temas como el descubrimiento del amor, el erotismo, la sexualidad, los tabús del cuerpo. El vértigo de la «entrada en sociedad», de codearse con adultos cuando hasta el momento ha sido tratada como una niña. La amistad entre mujeres, de la intimidad al alejamiento cuando toman rumbos diferentes. La pérdida de uno (o ambos) progenitores, final definitivo de la infancia. La dificultad para emanciparse sin depender del matrimonio. Los peligros que acechan a una chica cuando se sale del camino pautado (sobre todo en A la intemperie). La vertiente «frívola» de crecer, por llamarla de algún modo (tiene mucha importancia, en realidad), de los vestidos y la imagen, es decir, la toma de conciencia de su aspecto físico. Vana respuesta plasma la iniciación de Judith con hondura, inteligencia y verdad. No es casualidad, por cierto, que se llame como una heroína bíblica controvertida: esta Judith, a su manera, rompe barreras para su propia liberación.
Rosamond Lehmann
La voz de Lehmann posee «especificidad femenina», y la lleva a su máximo esplendor. Hace un uso prodigioso del fluir de la conciencia, el diálogo, el estilo indirecto libre. Narración sutil, elegante, elusiva. Fresca, por los temas (la juventud) y por su propia precocidad como novelista, sin miedo a abordar asuntos peliagudos, perspicaz para detectar (y desarrollar con maestría) las inquietudes de sus coetáneas. Impresiona que esta novela la firmara una autora veinteañera, por mucho que por aquel entonces se madurara antes. Impresiona, sí, porque no es un proyecto menor: la narración comprende diversas etapas de la formación de la protagonista, diversos escenarios (pueblo natal, universidad, Europa), diversos personajes (los primos y las estudiantes), diversas relaciones afectivas, cada una con su gradación particular. Importa la evolución de Judith, pero también importan los silencios. Lehmann no se conforma con repetir los motivos habituales en una novela de aprendizaje; arriesga, al igual que arriesgó al hablar del aborto en A la intemperie. Brilla en las ideas y brilla en la forma, que son un todo. Por novelas como Vana respuesta merece la pena ser una lectora empedernida.

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