Sobre el blog


Devoradora de libros existe desde enero de 2010. Durante este tiempo he aprendido que un blog tiene algo de generosidad y algo de egocentrismo. Generosidad, porque su autor comparte conocimientos, experiencias y cualquier idea que se le ocurra de forma desinteresada y sin ninguna retribución a cambio (algunos objetarán que también comparte ignorancia y contenidos insulsos, y no seré yo quien defienda lo contrario). No obstante, por mucho que los blogs constituyan una red, en la práctica bloguear se parece bastante a un soliloquio, un discurso del bloguero para sí mismo, aunque con la esperanza de que alguien lo lea. Esperanza que no siempre se satisface, porque, es obvio, los blogueros somos legión.

Este espacio tiene como actividad principal las reseñas literarias, tanto de novedades como de publicaciones anteriores. Como decía Roland Barthes, la obra de arte no varía; las interpretaciones que se extraen de ella, sí. La valoración suele decir más de cómo es el crítico como lector, de sus lecturas previas, de sus intereses, de su capacidad de análisis, que de cómo es el libro objetivamente. Por lo tanto, los comentarios de este blog expresan, por encima de todo, mi perspectiva, una perspectiva humanística, crítica y documentada, para ofrecer el máximo rigor a quienes deseen informarse. Leer es más que una afición para mí y procuro aprender con cada lectura.

El criterio de selección de libros se basa, como es natural, en mis inclinaciones, que buscan la excelencia literaria en toda su diversidad de estilos y tendencias, lo que no excluye que alguna vez comente novelas de corte comercial; soy una lectora ecléctica. No pretendo abarcar todo lo que se publica, sino leer aquello que me pueda enriquecer. Doy prioridad a la calidad por delante de la cantidad (que nadie se confunda por el «devorar» del nombre), por lo que solo publico una o dos reseñas a la semana. Creo que cada texto necesita su tiempo para ser leído, para ser digerido; y potenciar la calma, la lectura atenta, es un valor necesario en esta época de sobreinformación.

Sé que editoriales y escritores conciben la blogosfera como un escaparate en el que lo importante es que se muestre la cubierta de la novela o se hable de ella en términos vagos, lo justo para que los navegantes la conozcan. Sin embargo, y aun aceptando que se hace publicidad implícita de todos modos, me opongo a esta consideración con mi apuesta por la reflexión, por la reseña minuciosa que, más que dar a conocer la obra, pretende examinarla a fondo. Todavía quedamos algunos «letraheridos» que apreciamos las largas conversaciones sobre literatura; y me encantaría que este blog actuara de punto de encuentro.

Para terminar, casi desde su creación, Devoradora de libros cuenta con presencia en las redes sociales, con una página de Facebook y un perfil de Twitter en los que se comparten reseñas y se charla de forma improvisada. El contacto es más breve, más efímero, pero también más espontáneo y cercano que los serios monólogos del blog. Son, a mi parecer, un buen complemento para el trabajo que realizo aquí y una manera eficaz de llegar a lectores no tan próximos a la blogosfera, así que estaré encantada de saludaros por allí.

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